Sábado, 20 de agosto de 2011   |   Municipales

Fiesta de Disfraces: de festejo de amigos a fenómeno multitudinario

En una noche pueden reunir tanta gente como el Turismo Carretera en todo un fin de semana.Cómo creció y se hizo el fenómeno que alguna vez cobró su entrada al público nada más que dos federales, con una consumición incluida.
"Qué más quisiera que pasar la vida entera, como estudiante el día de la primavera”, canta Andrés Calamaro y uno se imagina que los 22 integrantes de La banda del Palo, creadores de un fenómeno de alcance nacional, viven más o menos esa situación ideal, por lo menos en las postrimerías de un nuevo éxito seguro, inapelable, ni siquiera afectado por cuestiones del clima caprichoso o las epidemias de otros tiempos. –¿Vos de qué vas? –Yo de bailarina de flamenco, pero tapadita porque hace frío ¿y vos? La conversación se oye al paso y si hay que enumerar los temas que ganan la agenda en la ciudad, la pregunta “¿y vos de qué vas?” estaría en el segundo lugar, después de una consulta con media respuesta adentro: “Vas a la Fiesta de disfraces ¿no?” Mientras tanto, en el predio de Don Bosco y Circunvalación se comienzan a equipar las carpas, se instalan las barras, se levantan las torres, se plantean las ubicaciones y se replantean, siempre ante la mirada de alguno de los responsables. De los creadores. “Mirá, esta barra, está re alta, acá viene una mina y no la ven”, advierte Ioy que se une al grupo más o menos en lo que sería el centro del predio. Él lleva una bolsa de girasoles de un kilo, con la boca abierta, donde todos van metiendo mano para tomar su puñado de semillas. Jota, Santiago, Gordo, Rulo y Julián hacen ahora un paréntesis en el ajetreo de la mañana llena de preparativos, mientras entran y salen los camiones del predio. “¿No les da un poco de miedo hacerse cargo de todo esto?”, es la pregunta. El lugar impacta: hay 15 carpas gigantes, dos de circo, algunas de una marca de energizantes, tarimas, torres, barras. Y si uno se comienza a imaginar que todos esos lugares van a estar estrictamente llenos de gente, entonces, por lo menos, se presenta una sensación de vértigo ¿O no? “Da miedo cuando ponés la cabeza en la almohada. Acá le metemos pata nomás”, confiesa Jota, que en su DNI es Juan Laurencigh, mientras que Ioy, que es Jorge Uranga, analiza que “es una mezcla de impresión, miedo y a la vez, está buenísimo”. Casi como un deporte extremo, pero con otros compromisos y otros réditos. Ellos ya tienen una mecánica de funcionamiento, un capital de experiencia que se les nota en el semblante cansado, pero tranquilo. Nadie luce alterado o sobrepasado por la situación. Tampoco se los ve particularmente emocionados: ya saben de qué se trata y saben también que por delante queda más trabajo.”Hoy en día nuestros hermanos, amigos y parientes la disfrutan más que nosotros”, admite Juan Pablo Chiara Díaz, y marca el punto: “Es un laburo. “Es más -dice- nos reunimos una vez a la semana para hablar de la fiesta y después el tema no se toca, es como que lo preferimos mantener a cierta distancia”. En la gran noche, los creadores del fenómeno, por supuesto, se disfrazan, pero casi no brindan ni bailan, cada cual tiene una función y un espacio para controlar. Y después de las 8, cuando los disfraces empiezan a perder la línea y las bandas de jóvenes se resisten a dar por terminada la noche que ya terminó hace rato, ellos todavía tienen un buen tramo por delante. El premio es la satisfacción ajena, que año a año agigante el éxito de la fiesta, y la recompensa económica, por supuesto. En ese sentido, la fantasía de la mayoría de los paranaenses es que cada uno de los que organizan la fiesta se llevan una pequeña fortuna. Ellos se ríen un poco de eso. “Todo el tiempo escuchás cosas o directamente te dicen vos no laburás más con esto, y la verdad es que todos laburamos en nuestras cosas y que la gente desconoce los costos que tiene levantar todo esto”, dice Jota. Y nada más que para citar un ejemplo, deja de manifiesto la magnitud del evento: “Acá hay laburando gente de Buenos Aires y el flaco que arma las carpas en Creamfield me dijo que armamos más carpas que allá, que en Creamfield. Imaginate y compará el precio de lo que sale entrar en eso y lo que sale esto”. <b>Atractivos</b>Tal vez la razón del éxito se explique directamente desde el origen de la fiesta, pero en definitiva, resumen los creadores del fenómeno, “lo que tiene distinto es que el atractivo es la fiesta en sí y lo divertido es la gente disfrazada. En otras fiesta hay bandas, disc jockey reconocidos, cosas por el estilo; esto, en cambio, es un boliche gigante con gente disfrazada”, simplifica Ioy. Fueron aprendiendo de los errores, dicen y aseguran que nunca se guardaron nada a la hora de armar un espacio que resulte impactante y cómodo, siempre con alguna sorpresa. “El secreto es poner todo en la fiesta. No sé si la gente termina de percibir lo que es esto, pero se sienten bien, cómodos y eso hace que repitan la experiencia. Nosotros no especulamos en nada”, sostiene Jota. De ahí que los visitantes siempre resulten propaladores positivos y que el boca en boca fluya con potencia para asegurar el éxito siguiente. Tal es la confianza de los organizadores que casi que no plantean la necesidad de hacer publicidad, salvo por algunos acuerdos puntuales y algo de vía pública en Paraná y Santa Fe. No precisan más. El resto es redes sociales y reputación. “Yo he escuchado chicos muy pibitos que esperan tener la edad necesaria para poder venir”, remata Ioy. <b>Con historia</b>El principio es conocido: seis cumpleaños en uno. Ioy, Jota, Nacho, Julián, Rulo y Marote decidieron poner 50 pesos cada uno, comprar algunos cajones de cerveza y hacer una fiesta en el Club Ciclista. De movida la convocatoria resultó un éxito y ya quedó establecido que se repetiría al año siguiente y todos los años que fuera posible. Sin embargo, en su segunda edición la fiesta estuvo al borde del naufragio: el lugar que se había conseguido, a través del padre de uno de los interesados, era el Círculo Católico Obrero, pero una vez que el comedido supo que no se trataba de una fiestita de 30, sino de un baile de disfraces para más de 100, rápidamente quitó la reserva y la fiesta quedó en ascuas. A último momento se consiguió un salón en calle Santa Fe, donde fueron más de un centenar de invitados y hasta un gaucho que entró pisando fuerte con su caballo. La tercera edición ya tuvo algo más de producción y la sede fue el salón de Fatsa, atrás del Seminario, cerca del actual predio. La entidad, el gremio que agrupa a los empleados de la sanidad, facilitó el lugar sin conocer muy bien de qué se trataba el asunto. Por eso la sorpresa del cuidador, cuando uno de los organizadores llegó vestido de Boluda Total -el personaje de Fabio Alberti- a pedirle que por favor enchufara los freezer. Plop. Cuando resolvieron alquilar un salón del Puerto Nuevo, en 2002, la cosa ya trascendía la celebración de los seis cumpleaños y fue la primera vez que se cobró entrada: dos Federales con una consumición. A partir de entonces no paró de crecer: llenaron Excándalo, al año siguiente y tras algunas dudas avanzaron hacia la Rural donde definitivamente terminó por resultar un buen negocio para los 22 integrantes de La Banda del Palo. En la Rural la fiesta ya cobró dimensiones extraordinarias y se convirtió en suceso, tanto que necesitaron aún más espacio y despliegue. Ahora la duda es si Paraná puede o no resistir un envión más: “La ciudad se va adaptando, pero ya hay gente que tiene que parar en localidades cercanas”, dicen los organizadores. Y aseguran que sin dudas se imaginan en diez años al frente de la empresa. “Nos matan si dejamos de hacer la fiesta”, dice uno de los creadores. Y ya la reunión se va dispersando porque hay cosas por hacer y comenzó la cuenta regresiva. <b>El predio de la fiesta será custodiado por 400 policías</b> El gobernador Sergio Urribarri se reunió ayer con los empresarios paranaenses organizadores de la Fiesta de disfraces, y allí anunció, junto al ministro de Gobierno, Adán Bahl, que la provincia destinará 400 policías para custodiar la seguridad del encuentro, que se realizará este domingo. “La verdad es que estamos contentos por cómo nos recibió el gobernador. Le presentamos oficialmente la fiesta y le contamos cómo estamos trabajando”, explicó Jorge Pedro Uranga, uno de los organizadores. En tanto, Julián Abramor, otro del grupo fundador de este encuentro que ahora es multitudinario, comentó que hablaron con el ministro Bahl y el Gobernador sobre diversos aspectos de esta fiesta, entre ellos el trabajo conjunto que se realiza con diferentes organismos del gobierno, como policía y áreas sanitarias, entre otros. “Hay un operativo muy grande, coordinado con la policía de Entre Ríos, con sanidad y bomberos, con alrededor de 400 personas. Para la policía es el operativo más grande que se realiza en la provincia y estamos trabajando juntos, coordinando todo el tiempo con reuniones con diferentes autoridades de la fuerza apuntando a que todo salga bien en la seguridad, que es una de nuestras prioridades”, relató Abramor. A su vez, Juan Laurencigh indicó que coincidieron con el titular del Poder Ejecutivo sobre la importancia de este encuentro y su beneficio para la ciudad y la provincia, tanto en aspectos turísticos como comerciales. “El Gobernador tiene la visión de la importancia de esta fiesta, sabe que cuesta mucho montarla y también que el beneficio es para la ciudad entera de Paraná y también la provincia porque concurre mucha gente de afuera”, dijo el empresario y estimó que concurrirán alrededor de 40.000 personas, de las cuales cerca de 10.000 provendrán de otras provincias. “Nosotros hicimos una inversión muy grande en el tema del ingreso, queremos que la gente llegue a la fiesta, pueda entrar tranquila y la pase bien. Eso es lo primordial”, dijeron los organizadores. Este año, se cambió el sistema de acceso, que será a través de una tarjeta magnética. Respecto de la seguridad en la ciudad, el director de Operaciones y Seguridad, Sergio Rufiner, precisó que la Policía de la provincia organizó un operativo en Paraná con el objetivo de brindar seguridad en la Fiesta de Disfraces, el que además comprende el partido que jugará Patronato el domingo. El operativo se extenderá hasta el lunes a las 9. “El operativo del fin se semana para Paraná tendrá 60 puestos de seguridad distribuidos en distintos sectores, como por ejemplo cajeros automáticos, comedores, hoteles, estaciones de servicio y parque Urquiza, el que será ampliado dado la gran cantidad de gente que vendrá que, estimamos, rondará entre 50 y 60 mil personas”, resaltó. Agregó que 400 efectivos estarán presentes en la Fiesta de disfraces, realizando los controles correspondientes, principalmente en las tres entradas y organización del ingreso. <b>Paso a paso</b> <u>1ª edición</u> Año 1999 Lugar: Club Ciclista Paraná. Unas 60 personas celebraron el cumpleaños de seis de los integrantes del grupo que creó la fiesta. Pensaron en un asado a gran escala, en fiestas de diferentes características, hasta que se impusieron los disfraces. Cada cumpleañero puso 50 pesos y un cajón de cerveza. Noche inolvidable. <u>2ª edición</u> Año 2000 Lugar: Salón de calle Santa Fe, frente a Casa de Gobierno. Unas 120 personas se reunieron más o menos con la misma modalidad: quienes cumplían años solventaban los gastos y los demás a lo sumo colaboraban en una vaquita a la madrugada para reponer bebida. Todavía íntimo y muy divertido. Para los creadores de la fiesta es una de sus preferidas. <u>3ª edición</u> Año: 2001 Lugar: Salón de Fatsa, en el Brete. Más de 300 personas se reunieron para el festejo, siempre con disfraces, claro. Ya en esta edición, la mayoría de los asistentes hacía algún aporte para comprar bebida y costear algunos gastos. <u>4ª edición</u> Año 2002 Lugar: Galpón del Puerto Nuevo. El boca en boca ya comenzaba a provocar un movimiento insospechado incluso para los organizadores. En una noche de lluvia -la única en la historia de la fiesta- más de 1.500 personas colmaron el salón luego de hacer una cola de casi tres cuadras, bajo el agua. El costo de la entrada era irrisorio: dos Federales que contemplaban una consumición. Con las ganancias La Banda del Palo alquiló una casa en Villa Gesell para el verano. <u>5ª edición</u> Año 2003 Lugar: Excándalo. El primer gran desafío. “Para nosotros era impresionante llegar a ese lugar al que habíamos ido a pasarla bien entre amigos. Era llegar a la Meca”, dice ahora Santiago. Más de 4.000 personas llenaron el boliche, que por tercera vez en su historia tuvo que cerrar sus puertas. Antes sólo habían colmado Los Fabulosos Cadillac y se habían tenido que cerrar las puertas en una calurosa noche de Navidad en que se cortó la luz. Con las ganancias se fueron todos juntos de vacaciones a Brasil. <u>6ª edición</u> Año 2004 Lugar: el salón de la Sociedad Rural. Momento de inflexión. La elección del predio de la Rural para organizar la fiesta marca un antes y un después. “Fue el gran debate”, dice uno de los organizadores. Una parte del grupo quería aprovechar la estructura de Budha para no tener dolores de cabeza y la otra jugarse todo a armar la fiesta íntegramente en un lugar de grandes dimensiones. Hubo votación y ganó la Rural por uno. A partir de allí los organizadores comenzaron a manejar una lógica más comercial de la fiesta, aunque el espíritu seguía siendo de un festejo ampliado. La entrada costaba 5 pesos e incluía una consumición. Entre 6 mil y 8 mil personas respondieron a la primera convocatoria en la Rural. <u>7ª edición</u> Año 2005 Lugar: la Rural. Más de 10 mil personas asistieron, tras pagar una entrada de 10 pesos que incluía una consumición. La fiesta cada vez convocaba más jóvenes de otras localidades en especial de Rosario. <u>8ª edición</u> Año 2006 Lugar: la Rural. Se empezaron a montar más carpas, se instaló una electrónica, una de música de fiesta y otra retro. Se calcula que entraron unas 12 mil personas. <u>9ª edición</u> Año 2007 Lugar: La Rural Se añaden más carpas y se intenta aprovechar el predio en toda su magnitud. A partir de esta edición se incluye la invitación a mayores, con un espacio exclusivo. Sigue el boom electrónico y se agregan carpas. Más de 18 mil personas entraron a la fiesta. <u>10ª edición</u> Año 2008 Lugar: La Rural. Última edición en el predio de La Rural. El espacio queda definitivamente chico para las casi 20 mil personas que concurrieron a la fiesta. El valor de la entrada ya deja de ser tan económico para responder a los costos que requería la organización del evento. <u>11ª edición</u> Año 2009 Lugar: predio en Don Bosco y Circunvalación. Otra apuesta fuerte: un predio completamente descampado que había que cercar, para luego montar íntegramente en todos sus detalles. “A la gente le sorprendió el lugar y los disfrutaron mucho”, dicen los organizadores. Entraron 22 mil personas. <u>12ª edición</u> Año 2010 Lugar: predio en Don Bosco y Circunvalación. Ya todos los ojos estaban puesto en la fiesta, stand de ventas callejeros se armaban con anticipación, la gente se apuraba para adquirir sus entradas y también sus disfraces. Más de 30 mil personas vivieron una noche intensa de bajas temperaturas.

Déjanos tu comentario: