
El 3 de febrero pasado, a los 84 años, falleció uno de los protagonistas centrales de la historia del trigo en la Argentina: el ingeniero agrónomo Oscar Antonio Klein. Integrante de una familia pionera de la industria semillera nacional, Oscar asumió en 1970 la conducción del Criadero Klein como director técnico, tras el fallecimiento de su padre, el Ing. Agr. Enrique Klein, fundador de la empresa en 1919.
La trayectoria del criadero puede seguirse a través de los cultivares que marcaron distintas etapas del trigo argentino. Desde la histórica variedad Favorito, comercializada en 1920, hasta la actualidad, se registraron 119 cultivares de trigo Klein en el país, cifra que resume más de un siglo de trabajo continuo en fitomejoramiento. Dejó a su esposa Mabel Prieto, diez hijos y nueve nietos.
Quienes lo conocieron destacan su capacidad de observación y una “obsesión por los resultados finales”, motores que le permitieron desarrollar cultivares con una adaptación excepcional a las diversas regiones trigueras de la Argentina. No obstante, su sello distintivo fue la calidad panadera.
Klein asumió como propias las inquietudes de su padre en ese aspecto, manteniendo y optimizando un laboratorio de harinas completo. Sus habilidades en esa área fueron rápidamente reconocidas, lo que lo convirtió en una autoridad en calidad y en protocolos de análisis de cereales. Esa experiencia lo llevó a integrar el Subcomité de Cereales del IRAM, donde aportó de manera significativa a las normas vigentes para ensayos de cereales.
Su compromiso con el sector trascendió las fronteras de su empresa. En 1984 ingresó al Comité de Cereales de Invierno de la Conase (Comisión Nacional de Semillas), donde sus intervenciones, vehementes pero cargadas de humor y argumentos sólidos, impulsaron modificaciones en las reglamentaciones del Inase y en la Red de Ensayos de Trigo (RET).
Oscar Klein fue reconocido en la industria por su compromiso en desarrollos tecnológicos
Además, fue miembro de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y llegó a ocupar la vicepresidencia de Arpov (Asociación Argentina de Protección de las Obtenciones Vegetales) desde 1990. Bajo su dirección, el programa de trigo se abrió a la colaboración, promoviendo convenios con el INTA y manteniendo un vínculo fluido con instituciones internacionales como el INIA (Uruguay), Embrapa (Brasil) y el CIMMYT (México).
Oscar Klein y Néstor Machado en el Laboratorio de harinas
Néstor G. Machado, colega y amigo desde sus días de estudiantes en la UBA —donde Klein se graduó en 1966—, lo recordó no solo como un notable fitomejorador, sino como una “persona ejemplar y amigo entrañable”.
“Sus trabajos de tesis fueron obviamente sobre las enfermedades del trigo más preocupantes en esa época y como es natural, tenía en su padre un referente muy especial. Su enorme capacidad de observación y obsesión por los resultados finales fueron el motor que le permitió lograr cultivares de excepcional adaptación a las regiones trigueras. Tomó como propias las inquietudes que tenía su padre referidas a las características de calidad panadera, para lo cual mantuvo y mejoró un laboratorio de harinas completo. Sus habilidades sobre este tema fueron rápidamente reconocidas y se lo consideraba un referente sobre temas de calidad y protocolos de análisis de cereales”, recordó.
Machado, quien se integró al equipo de trabajo en Pla en el año 2001, resaltó la visión de Klein para garantizar la continuidad del legado. Consciente de los cambios tecnológicos, Oscar impulsó una renovación generacional necesaria dentro de su equipo. Contó que compartieron la tarea de contratar y transmitir experiencia a jóvenes profesionales de agronomía, procurando identificar potenciales fitomejoradores con el compromiso y el orgullo de pertenecer a un programa de destacada trayectoria. “En 2005 se incorporaron fitomejoradores que conformaron un sólido equipo, y permitieron expandir acciones y áreas comerciales dentro y fuera del país”, dijo.
En 2016, su trayectoria fue reconocida cuando la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, junto a la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales, le otorgó el Premio “Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales” por sus invaluables aportes al fitomejoramiento nacional.
Miembros del Comité de Cereales Invernales en el Campo Experimental
“Para quienes compartíamos la tarea de mejoramiento desde otras empresas o instituciones, el reconocimiento de los cultivares Klein era una constante, siempre en la preferencia de los productores y ocupando los primeros lugares en el ranking de ensayos de variedades comerciales. Clara demostración que había un buen equipo de trabajo”, narró.
Como recuerdan sus colegas, Klein deja un legado que abarca más de 105 años de historia agrícola, cimentado en la ética, las buenas prácticas y un compromiso inquebrantable con el productor triguero. “Nos tocaron momentos muy activos y cambiantes de la industria de la semilla de trigo. Las novedades tecnológicas y la posibilidad de incorporar nuevas herramientas al mejoramiento generaron la necesidad de tener que incorporar profesionales al programa, además de una necesaria renovación generacional”, siguió.
Recordó también el buen humor que lo caracterizaba en las reuniones de Paseo Colón 922 [sede de la Secretaría de Agricultura]: “Eran a veces discusiones donde Oscar transmitía con vehemencia, pero siempre con humor y argumentos sólidos, sus puntos de vista. Nos ocupamos dentro de Comité de temas de rutina como evaluación de legajos además de proponer cambios a las reglamentaciones vigentes del Inase como listado de descriptores y Protocolos para los ensayos de la RET (Red de ensayos de trigo)”.


