
Un estudio analizó el efecto de las compras externas sobre la inflación y la ocupación, especialmente en sectores industriales.
El informe de la consultora PxQ, encabezada por el economista Emanuel Álvarez Agis —quien fue viceministro de Axel Kicillof durante la gestión ministerial del actual gobernador de la provincia de Buenos Aires— analiza la decisión oficial de priorizar el combate a la inflación mediante una mayor competencia externa y advierte sobre los costos sociales de ese enfoque.
Según PxQ, la política de apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei llevó a un fuerte crecimiento de las importaciones y tuvo efectos inmediatos sobre los precios internos y la estructura productiva. En 2025, subraya, el volumen de importaciones superó los máximos previos registrados durante el gobierno de Mauricio Macri, una etapa sin controles cambiarios.
La consultora detalla que las importaciones, medidas en valor, aumentaron 25% durante 2025, un salto que involucró a casi todos los rubros, con la única excepción de combustibles y energía.
Al analizar las importaciones por uso económico, el estudio muestra que las de bienes de capital y las de bienes de consumo aumentaron respectivamente 51,3% y 54%, pero las de vehículos (97,6%) casi se duplicaron y en la categoría “Resto” el aumento fue del 226,6% —es decir, las compras se incrementaron a más del triple—. En el segmento de bienes de consumo masivo, sobresalieron por su volumen importado el calzado, las heladeras y los lavarropas.
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Entre los rubros industriales, las compras de vehículos y tractores crecieron 61%, las de máquinas y artefactos mecánicos 29% y las de máquinas y aparatos eléctricos 28% respecto de 2024. En conjunto, estos tres subrubros representaron cerca del 45% de las importaciones totales del año, lo que, según PxQ, pone de relieve el peso de la apertura importadora sobre sectores industriales estratégicos.
El informe subraya que esta apertura coincidió con una contracción de la producción local y del empleo en los sectores menos competitivos. A diferencia de otros ciclos económicos, explica, en los que el incremento de importaciones fue acompañado por una mayor actividad industrial, el proceso actual está marcado por una caída del Índice de Producción Industrial (IPI), que retrocedió 4% desde agosto de 2024, en simultáneo con un aumento de 35% en las importaciones.
Las consecuencias se sintieron especialmente en el sector de prendas de vestir, cuero y calzado, donde las importaciones subieron 50% y la actividad alcanzó su valor más bajo fuera del período de pandemia, con una disminución de 3,5 por ciento. En ese sector se perdieron 7.229 empleos formales respecto del segundo trimestre de 2023, algo que PxQ atribuye enteramente al impacto de la competencia externa sobre la industria nacional.
El sector automotriz mostró un comportamiento similar. Mientras la producción local cayó 3% entre 2024 y 2025, la utilización de la capacidad instalada bajó del 50% en noviembre de 2025. Sin embargo, las ventas de vehículos crecieron 57% anual, fenómeno explicado por un aumento de 98% en la importación de unidades.
Así, los vehículos para pasajeros y automotores se consolidaron como los rubros que más aportaron al crecimiento de las importaciones. El empleo registrado en la industria automotriz se mantuvo estancado desde comienzos de 2024 y, para el segundo trimestre de 2025, era 8% menor que dos años antes.
En cuanto a los precios, PxQ identifica una relación clara entre la apertura importadora y la desaceleración de la inflación en contextos sin cepo cambiario. En 2025, el aumento de las importaciones coincidió con menores presiones inflacionarias, especialmente en los sectores de bienes transables. La consultora resalta que los precios de indumentaria y equipamiento del hogar avanzaron por debajo del promedio del IPC, un efecto atribuido al ingreso de productos importados. Por su parte, los servicios y sectores regulados siguen jugando un papel central en la dinámica del índice general de precios.
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El informe analiza casos puntuales para ilustrar esta tendencia. En 2025, la importación de lavarropas creció 1.432%, la de heladeras 625%, la de vehículos 196,4%, la de neumáticos 34,8%, la de notebooks 21,7%, mientras que la de calzado cayó 14,5 por ciento.
Esas variaciones en los volúmenes importados se correspondieron con caídas reales de precios en pesos (es decir, descontada la inflación) del 54,7% en el caso de los lavarropas, del 32,8% en el de las heladeras, del 12,2% en el de los automotores, del 42,6% en el de los neumáticos, del 47,9% en el de las notebooks y del 22,4% en el del calzado. A su vez, medidos al tipo de cambio oficial, los precios en dólares de esos mismos productos cayeron 51,3% para los lavarropas, 27% para las heladeras, 6% en el caso de los automotores, 38,3% en el de los neumáticos, 44,1% en el de las notebooks y 16,7% en el del calzado.
A su vez, medidos al dólar CCL, según un relevamiento propio de PxQ el promedio de precios de esa canasta de productos cayó 19% en diciembre de 2025 respecto de diciembre de 2023, con bajas menores en el rubro automotor.
La consultora también compara precios locales con valores internacionales. En octubre de 2023, una heladera costaba en el mercado argentino, medida al dólar oficial, 150% más que en el exterior, mientras que en noviembre de 2025 esa diferencia se redujo a 32 por ciento.
El informe concluye que la apertura importadora permitió una convergencia de precios hacia los estándares internacionales, en especial en bienes durables y de consumo no esencial.
Entre sus conclusiones, PxQ advierte que, aunque la política de apertura funcionó como ancla de precios, los costos en términos de empleo industrial fueron elevados.
Los sectores primarios y sus cadenas, afirma, no tienen la capacidad de absorber los empleos perdidos en la industria, y una apertura acompañada de un tipo de cambio administrado puede destruir puestos de trabajo incluso en ramas potencialmente competitivas.
El informe destaca así que el gobierno priorizó la desinflación sobre el empleo y la producción, con el riesgo político de que una recuperación económica demorada debilite el respaldo social a la baja de la inflación.
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