
Intentos previos de venta habían fracasado: primero fueron bloqueados por el Senado estadounidense en 1867 y, luego, por el parlamento danés en 1902, a pesar del fuerte apoyo local al gobierno americano.
Presión diplomática
Robert Lansing fue Secretario de Estado de los Estados Unidos bajo la presidencia de Woodrow Wilson, entre 1915 y 1920. (Departamento de Estado de EEUU/Wikimedia Commons)
En 1916 cambió el equilibrio de fuerzas. Con la guerra consumiendo Europa, los diplomáticos estadounidenses dejaron en claro que no adquirir las islas danesas entrañaba riesgos.
El secretario de Estado Robert Lansing advirtió que Washington podría ocupar las islas para prevenir su uso por Alemania si Dinamarca no aceptaba venderlas. Neutral y vulnerable, Copenhague cedió.
El tratado se firmó el 4 de agosto de 1916. El Senado estadounidense lo ratificó ese mismo año y la transferencia formal de soberanía se concretó el 31 de marzo de 1917, fecha que todavía se celebra en las Islas Vírgenes como “Transfer Day”.
Un pacto paralelo sobre Groenlandia
Declaración de Estados Unidos sobre la soberanía danesa sobre Groenlandia, 1916 (Archivos nacionales daneses)
Hubo, además, un acuerdo diplomático paralelo: Estados Unidos reconoció formalmente “el derecho de Dinamarca a extender sus intereses políticos y económicos sobre la totalidad de Groenlandia”.
Esa declaración, firmada por Lansing, integró la Convención entre Estados Unidos y Dinamarca para la cesión de las Indias Occidentales Danesas y contribuyó a asegurar la soberanía de Dinamarca sobre la isla ártica durante más de un siglo.
Intentos posteriores
Mapa publicado en la edición del 27 de enero de 1947 de la revista Time, en el que se ilustra la ventaja estratégica que supondría para Estados Unidos la adquisición de Groenlandia. (Wikimedia Commons)
Con el inicio de la Guerra Fría, sin embargo, Washington siguió intentando adquirir Groenlandia.
En 1946, la administración del presidente Harry Truman presentó una oferta secreta para comprar Groenlandia a Dinamarca por 100 millones de dólares en oro, más derechos sobre un campo petrolero en Alaska. El secretario de Estado James Byrnes presentó la oferta al ministro de Relaciones Exteriores danés Gustav Rasmussen el 14 de diciembre de 1946.
Los asesores de Truman consideraban a Groenlandia una posición estratégica de defensa esencial frente a bombarderos soviéticos que pudieran volar sobre el Círculo Polar Ártico hacia América del Norte.
El ministro danés quedó impactado por la propuesta y la rechazó, pero finalmente Estados Unidos obtuvo acceso a Groenlandia a través de la membresía de Dinamarca en la OTAN en 1949 y un acuerdo bilateral de defensa que establecía explícitamente “el pleno respeto por la soberanía de cada Parte”.
La oferta de 1946 fue revelada en 1991 cuando se descubrieron documentos desclasificados.
En 1955, el Estado Mayor Conjunto propuso al presidente Eisenhower que la nación intentara nuevamente comprar Groenlandia, pero el Departamento de Estado respondió que ya había pasado el momento para tal plan.
Según documentos diplomáticos preservados en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, hubo discusiones sobre la adquisición de Groenlandia en múltiples ocasiones: en 1867, 1910, 1946, 1955, 2019 bajo el primer mandato de Trump, y ahora en 2025.
Pero el contexto político ha cambiado fundamentalmente desde 1917. Dinamarca ya no es un estado neutral y expuesto sino un miembro de la OTAN integrado en las estructuras de seguridad europeas. Y Groenlandia misma goza de amplio autogobierno, con una creciente identidad nacional.




