Sábado, 17 de enero de 2026   |   Internacionales

Estados Unidos bombardeó nuevas posiciones en Siria y abatió a un jefe de Al Qaeda

Bilal Hasan al-Jasim tenía conexión con el extremista del Estado Islámico responsable de la emboscada del mes pasado que cobró la vida de dos soldados y un intérprete civil norteamericano
Estados Unidos bombardeó nuevas posiciones en Siria y abatió a un jefe de Al Qaeda

Estados Unidos realizó un nuevo ataque aéreo en el noroeste de Siria que provocó la muerte de Bilal Hasan al-Jasim, señalado como un jefe terrorista vinculado a Al Qaeda y directamente relacionado con la emboscada del 13 de diciembre, en la que murieron dos militares estadounidenses y un intérprete civil.

La ofensiva forma parte de una serie de operaciones de represalia destinadas a desarticular las capacidades operativas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) y responde a la estrategia de Washington de neutralizar cualquier amenaza inmediata contra su personal desplegado en la región.

Según el perfil divulgado, Bilal Hasan al-Jasim figuraba entre los principales planificadores de la violencia extremista en la zona. Autoridades estadounidenses lo señalan como el responsable directo del atentado perpetrado en Palmyra, donde un combatiente del Estado Islámico sorprendió a fuerzas mixtas de Estados Unidos y Siria.

“La muerte de un operativo terrorista vinculado a la muerte de tres estadounidenses demuestra nuestra determinación en ir detrás de los terroristas que atacan a nuestras fuerzas”, afirmó el almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central. Y agregó: “No hay lugar seguro para aquellos que realizan, planean o inspiran ataques contra ciudadanos estadounidenses y nuestros combatientes. Los encontraremos”.

El atentado del 13 de diciembre provocó la muerte del sargento Edgar Brian Torres-Tovar, del sargento William Nathaniel Howard y del intérprete civil Ayad Mansoor Sakat. La acción fue ejecutada mediante una emboscada dirigida al convoy militar.

El objetivo central de la reciente operación aérea fue debilitar la infraestructura del Estado Islámico y evitar la planificación de nuevos atentados contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados. Con la eliminación de Jasim, Estados Unidos reafirma su decisión de impedir que los grupos terroristas reorganicen sus capacidades ofensivas.

La operación militar, denominada Hawkeye Strike, constituyó un esfuerzo conjunto en el que participaron Estados Unidos, Jordania y Siria, y se concentró en más de cien objetivos de infraestructura y arsenales del Estado Islámico desde el inicio de la escalada. Esta acción combinó ataques coordinados y labores de inteligencia, ampliando el impacto sobre la red de mando y suministro de los yihadistas.

El último bombardeo contra posiciones terroristas había sido el sábado pasado, también en territorio sirio.

EEUU atacó al Estado Islámico en Siria

La cooperación internacional resultó fundamental tanto para los avances en Siria como para otras acciones recientes. Como ejemplo de la amplitud de esta campaña, se llevaron a cabo operaciones similares en Nigeria contra enclaves del Estado Islámico, en una continuación de la política exterior estadounidense orientada al combate del terrorismo internacional.

Desde Washington, el mensaje oficial fue enfático: cualquier ataque contra ciudadanos o tropas estadounidenses, dentro o fuera de Siria, será respondido con contundencia. La postura manifestada por las autoridades es clara: quienes organicen, financien o inspiren atentados contra Estados Unidos y sus aliados “no encontrarán refugio y serán perseguidos sin descanso”.

Con esta nueva ofensiva, Estados Unidos reitera su compromiso de impedir el resurgimiento de ISIS en Medio Oriente y sostiene que la protección de sus nacionales y socios seguirá guiando sus acciones militares en la región y en otras áreas consideradas estratégicas.

Déjanos tu comentario: