
Con más de 1400 millones de habitantes, China importó 112 millones de toneladas de soja en 2025, un récord histórico, y Sudamérica logró una participación sin precedentes del 83% en ese mercado. En el contexto del conflicto comercial entre el gigante asiático y Estados Unidos, la oleaginosa sudamericana desplazó a la norteamericana. El dato proviene de un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analizó cómo las tensiones arancelarias reconfiguraron el comercio global del principal cultivo argentino.
En detalle, destacaron que China es el segundo país más poblado del planeta, detrás de la India, y combina esa escala demográfica con un peso económico decisivo en el comercio internacional. “Con 9,6 millones de kilómetros cuadrados —tercer país más extenso, solo por detrás de Rusia y Canadá— el gigante asiático concentra una demanda alimentaria acorde a su dimensión y poder adquisitivo”, señalaron.
En ese marco explicaron en parte su rol como principal importador mundial de soja. China cuenta con la mayor industria porcina del mundo y, durante la última década, concentró el 55% de las existencias globales de cabezas de cerdo. También produce más carne aviar que la Unión Europea y Brasil, aunque un 20% menos que Estados Unidos.
China importó 112 millones de toneladas de soja en 2025, un récord histórico, y Sudamérica alcanzó una participación sin precedentes del 83% en ese mercado en medio del conflicto comercial con Estados UnidosBCR
Esta estructura productiva genera una elevada demanda de insumos para la alimentación animal. La harina de soja es la principal fuente proteica en las dietas de feedlot y, según el último reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en la campaña 2024/25 China utilizó 76 millones de toneladas de harina de soja, lo que representó el 74% del uso total de harinas para alimentación animal.
Para procesar ese volumen, indicaron, el país trituró 103 millones de toneladas de soja. Sin embargo, su producción doméstica fue apenas de 20 millones de toneladas, “una sexta parte del consumo total de soja en toda la campaña”, señaló el informe. El faltante debe cubrirse con importaciones, lo que consolida a China como el principal demandante global del poroto.
En ese sentido, en 2025 esa dependencia externa tocó un máximo: el país importó 112 millones de toneladas de soja, un récord histórico. Pero no solo sorprendió la magnitud de las compras; también la concentración de proveedores.
“El 83% de las importaciones de soja en China durante el 2025 tuvo origen en Sudamérica”, destacó la BCRBCR
“El 83% de las importaciones de soja en China durante el 2025 tuvo origen en Sudamérica”, destacó la BCR. Nunca antes la región había tenido semejante participación en el abastecimiento del mercado chino.
En este contexto, Brasil volvió a liderar los envíos: desde 2013 es el principal proveedor del gigante asiático y en 2025 le exportó 82 millones de toneladas, cinco veces más que Estados Unidos. Argentina, por su parte, embarcó casi 8 millones de toneladas y Uruguay 3,1 millones.
La explicación de este fenómeno no fue tanto comercial como geopolítica. “Tanto la intensidad de importaciones, como la concentración de orígenes sudamericanos no fue casual, sino que estuvieron directamente condicionadas por las tensiones arancelarias entre China y Estados Unidos”, precisó el trabajo.
A comienzos de 2025, Estados Unidos llegó a fijar un arancel del 145% a todos los bienes provenientes de China, mientras que el país asiático estableció alícuotas del 125%. El comercio bilateral quedó prácticamente paralizado. Más tarde, desde mayo, se abrió un período de tregua con rebajas de tarifas, aunque condicionado al éxito de las negociaciones.
En 2025, Estados Unidos envió solo 17 millones de toneladas de soja a China, un 38% menos que el promedio de los últimos cinco añosBCR
En los hechos, la soja fue uno de los productos más afectados. La estacionalidad habitual de las compras chinas se alteró por completo: los importadores asiáticos “adelantaron” su volumen usual y adquirieron 26% más de soja entre abril y septiembre pasado, cuando el poroto sudamericano resulta más competitivo por la cercanía de la cosecha.
Según el informe, “el volumen importado para cada mes, desde mayo a septiembre inclusive, estuvo muy por encima de lo registrado en los últimos años para dichos meses”. Al mismo tiempo, restringieron compras al inicio y al final del año, periodos en los que Estados Unidos suele ofrecer mejores precios.
El impacto sobre el comercio estadounidense resultó evidente. En once de las últimas doce campañas, la cosecha norteamericana superó los 100 millones de toneladas y, en promedio, exporta el 46% de su producción. China explica el 56% de esos embarques. En 2025, sin embargo, Estados Unidos envió solo 17 millones de toneladas de soja a China, un 38% menos que el promedio de los últimos cinco años. Y desde septiembre, los embarques fueron nulos.
La caída fue compensada por Brasil, Argentina y Uruguay. En el caso argentino, la dinámica resultó particularmente notable: los envíos hacia China se mantuvieron durante el segundo semestre, cuando ya había pasado el pico de la cosecha y los precios habitualmente no son tan competitivos.
Para Argentina, septiembre y noviembre de 2025 marcaron récords de exportación de poroto a China. Octubre solo fue superado por 2022, en el marco del primer “dólar soja”, y diciembre por 2018, también en un contexto de conflicto comercial entre Washington y Pekín.
Hacia fines de octubre, ambos países alcanzaron un acuerdo por el cual China se comprometió a comprar 12 millones de toneladas de soja estadounidense hasta finales de febrero. Ese volumen se concretó y ya comenzaron los embarques para cubrir las necesidades de los primeros meses de 2026.


