
El histórico actor del negocio de la carne argentina, Frigorífico General Pico SA, atraviesa una de sus peores crisis. La empresa, propiedad de la familia Lowenstein —apellido conocido en la industria por su participación, décadas atrás, en la creación de la icónica marca de hamburguesas Paty— está asfixiada financieramente, situación que derivó en la paralización de sus operaciones y en la incertidumbre de sus aproximadamente 500 trabajadores, que estaban en las plantas y hoy se encuentran con licencia. Frente a los rumores sobre el cierre del establecimiento de Trenel, La Pampa, fuentes cercanas a la compañía aseguraron que no se trata de un cierre.
El frigorífico opera dos plantas: una en General Pico y otra en Trenel. Hasta hace dos años faenaban 600 cabezas de ganado vacuno por día, con la meta de llegar a 800. No obstante, hoy figura en Situación 2, con seguimiento especial/riesgo bajo en el Banco Central (BCRA).
Según los informes financieros a los que accedió LA NACION, la deuda bancaria total del frigorífico pampeano asciende a $22.771.891.000. El principal acreedor es el Banco de La Pampa, con un pasivo de $9.147.599.000. Hasta noviembre de 2025 mantenía una deuda de $4.598.975.000 con el Banco de Córdoba, y le sigue el Banco Nación, con $2.124.148.000.
A ese pasivo se suma una cascada de documentos impagos: en los últimos seis meses se registraron 1.012 cheques rechazados por falta de fondos por un total de $11.589.709.649, según la Central de Deudores del BCRA. Entre la deuda bancaria y los cheques rechazados, el pasivo supera los $34.000 millones. Además, de acuerdo con el Mercado Argentino de Valores (MAV), el frigorífico mantiene pagarés por $1.773.476.976, cuyo cronograma de pago está previsto para abril, mayo y junio próximos.
El Frigorífico General Pico tiene alrededor de 550 trabajadores
Los registros de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y de la Anses muestran que el frigorífico adeuda los aportes de seguridad social y obra social de sus más de 500 empleados correspondientes a los períodos de octubre, noviembre y diciembre de 2025, además de pagos parciales durante todo el año anterior.
La familia Lowenstein también es propietaria de Land L SA, presidida por Alan David Lowenstein y dedicada al faena de ganado no bovino (equino) y al procesamiento de carne. Según los reportes, Land L SA también registra cheques rechazados y deudas fiscales y patronales. El grupo es, además, propietario de la marca Ohra Pampa, un proyecto de marketplace de carne premium con el que la familia intentó impulsar estándares de calidad y trazabilidad tecnológica a nivel global.
Según trascendidos, el grupo arrastraba deudas por varias jaulas de hacienda entregadas, lo que afectó a varios productores. El personal fue licenciado y solo permanece una guardia mínima de mantenimiento. Incluso los equipos de faena kosher, esenciales para la exportación a Israel, fueron retirados de las instalaciones.
A pesar del volumen de faena declarado en 2025, que alcanzó las 96.450 cabezas según los últimos informes de la Secretaría de Agricultura, en el sector señalan que la falta de liquidez habría detenido el funcionamiento.
Según el último informe bovino mensual de la Secretaría de Agricultura, el frigorífico faenó 96.450 cabezas durante el 2025Google Maps
Otras fuentes del sector indicaron que “ahora está cerrado”, pero “hay negociaciones en el medio”. Según mencionaron, la situación es muy angustiante para muchos trabajadores.
Mientras la situación financiera se deterioraba, el frigorífico recibió respaldo público para sostener su logística. Según el Decreto N° 1596, fechado en mayo de 2024, el gobierno provincial de La Pampa autorizó una transferencia de $72.000.000 a la Municipalidad de Trenel destinada a “solventar parcialmente el costo que demanda el traslado de empleados del Frigorífico General Pico SA desde la ciudad de General Pico hasta la localidad de Trenel”.
Los registros societarios muestran tensiones en la conducción antes del colapso: en abril de 2022 la asamblea ratificó a Alan Lowenstein como presidente y a su padre, Ernesto “Tito” Lowenstein, como vicepresidente, para ampliar el directorio. Un año después, el esquema se rompió: en la Asamblea General Ordinaria del 4 de abril de 2023 se aceptó la renuncia de Alan a la presidencia —quien pasó a ser director titular— y se decidió que el mando volviera al histórico patriarca Ernesto Samuel Lowenstein (86 años), que reasumió como presidente. Ese intento de “volver a las fuentes” con el fundador a la cabeza, cuyo mandato vencía teóricamente el 30 de junio de 2024, no logró evitar la caída financiera.
Alan y Ernesto “Tito” Lowenstein, su papá fue uno de los impulsores de las hamburguesas Paty, mucho antes de Frigorífico General Pico
“En los 90 me abrí por mi cuenta, me fui a vivir a Trenque Lauquen y decidí comenzar a trabajar como usuario de un frigorífico del oeste con la carne vacuna. Adquirimos, con el tiempo, la firma Frigorífico General Pico, en La Pampa, cuando mi padre se retiró de la empresa familiar que había quedado en manos de un cliente extranjero y comenzó a trabajar conmigo en la nueva empresa”, relató en una entrevista con este medio años atrás.
LA NACION intentó comunicarse con los dueños del grupo empresario, pero declinaron hacer declaraciones.




