
En una elección caracterizada por una participación histórica a la baja, el panorama político de la Ciudad de Buenos Aires experimentó un cambio drástico.
Para profundizar en este tema, Canal E se comunicó con el analista político Roberto Bacman, quien comentó que “el principal protagonista de esta elección en la Ciudad de Buenos Aires ha sido la baja participación”, al analizar este fenómeno inédito que marcó los comicios. La concurrencia apenas superó el 52%, un dato que contrasta notablemente con el promedio histórico del 75%. Incluso en 2001, durante el auge del “voto bronca”, la participación alcanzó el 71%.
“Esto desacomoda muchos resultados, hace que los márgenes sean mucho más amplios”, explicó Bacman, quien destacó cómo el escaso número de votantes alteró los márgenes tradicionales de victoria y dejó espacio para sorpresas inesperadas.
La Libertad Avanza capitaliza el descontento
En este contexto atípico, La Libertad Avanza logró un triunfo significativo. “Milei ganó finalmente en la Ciudad de Buenos Aires, un resultado con una fuerte carga simbólica”, subrayó Bacman. Aunque el candidato visible fue Manuel Adorno, el liderazgo de Javier Milei fue fundamental para el resultado: “Adorni dejó en claro que el candidato era Milei y no él”.
El triunfo se sustentó en una estrategia que supo aprovechar la apatía electoral y la desmovilización del voto tradicional, especialmente en los barrios donde históricamente el peronismo había obtenido buenos resultados, pero esta vez no logró movilizar a su electorado.
El derrumbe del PRO
Uno de los datos más impactantes del análisis fue el desplome de Propuesta Republicana (PRO), tradicionalmente dominante en la Ciudad. “Considera que el PRO, en la última elección en la que participó como Juntos por el Cambio, obtuvo casi el 50% de los votos, y esta vez no llegó al 16%”, indicó Bacman.
Este colapso electoral deja un vacío de poder que fue parcialmente absorbido por La Libertad Avanza, mientras el electorado porteño reorganiza sus afinidades políticas. La caída del PRO representa un antes y un después en el mapa electoral de Buenos Aires.
Un triunfo simbólico, pero con matices
Aunque La Libertad Avanza celebró la victoria, el reparto de las bancas legislativas reflejó una realidad más compleja. “Al peronismo no le fue mal, a Santoro no le fue mal”, destacó Bacman, subrayando que el Frente de Todos logró conservar dos de las ocho bancas que ponía en juego, finalizando con diez, lo que le permite mantener una posición como una minoría relevante.
El analista recordó que esta elección representaba una oportunidad clave para el peronismo: “Fue una gran posibilidad después de 32 años para que el peronismo pudiera imponerse en la ciudad”, pero la baja participación en sus distritos fuertes impidió capitalizar el momento.




