Sábado, 31 de enero de 2026   |   Campo

El trigo argentino vuelve a sorprender con sus distintas caras

El trigo argentino vuelve a sorprender con sus distintas caras

A veces incomprendido, otras vapuleado, algunas veces odiado y en otras adorado, el trigo en la Argentina se comporta como un camaleón. Con 27 millones de toneladas —presentadas como la cosecha más grande de la historia, tras un arranque muy auspicioso que para mediados del año pasado rondaba los 21/22 millones— surgieron muchas preguntas: ¿Dónde lo vamos a meter? ¿A quién se lo vamos a exportar? ¿A qué precio lo tendremos que vender? Esas dudas se hicieron más complejas cuando, pese a los buenos resultados productivos, se confirmó la muy baja calidad del cereal que se iba cosechando.

Sin embargo, la respuesta llegó con relativa rapidez. El “cómo lo guardamos” se resuelve en gran parte con el almacenaje en chacra, más allá del aumento de la capacidad de acopio en plantas y silos. Al final, siempre puede conseguirse espacio si el negocio lo amerita. Ahora bien, salir a exportar 12/13 millones de toneladas no es “moco e pavo”. En ese sentido pudo haber influido la baja calidad y la gran cantidad de trigo forrajero. Con valores FOB (precios de exportación) entre 20 y 50 dólares por tonelada por debajo de los de nuestros principales competidores a escala global, Brasil no fue el destaque.

Al momento de redactarse la presente columna, Bangladesh, Indonesia y Vietnam habían adquirido casi el doble que nuestro vecino, y esto no es la suma de todos juntos, sino cada uno por separado. Para ser más precisos: mientras Brasil había embarcado desde la Argentina (más lo programado que va a embarcar en las próximas semanas) unas 700.000 toneladas del cereal, los tres países del sudeste asiático habían cargado en los buques la friolera de 1,4 millones cada uno en promedio. Eso no implica que Brasil no haya comprado trigo: según muestran las ventas de diciembre de 2025, el ritmo de compras de nuestro vecino alcanzó un récord. En ese contexto, el cereal podría mostrar un escenario diferente a futuro si continúa siendo competitivo en precio y, en consecuencia, el ritmo de colocaciones externas se mantiene como hasta ahora. Además, China está comprando trigo argentino por primera vez y, aunque por ahora se muestra “tímido”, conocemos el potencial del Gigante Asiático, aun cuando es a la vez el principal productor mundial de este cereal.

Siembra de trigo LA NACION / Diego LimaDIEGO LIMA – DIEGO LIMA

En el plano local la situación también presenta contrastes. Las zonas trigueras más al norte de la Pampa Húmeda concentran los mayores problemas de calidad y, por ende, el ritmo de ventas respecto de la producción —que habitualmente es más acelerado— este año fue aún mayor. Tomando como referencia la ruta 7 hacia el norte, de una producción cercana a los 14 millones de toneladas ya se comercializó algo más del 70% a sólo un mes de la trilla; en cambio, tomando la ruta 5 hacia el sur, los valores se ubican cerca del 20%.

Nuevamente, el trigo argentino nos sorprende y, aunque aún no hay certezas en materia de precios, resulta clave interpretar hacia dónde debemos apuntar en términos de demanda. El mundo está cambiando rápidamente y nuestro sector no es la excepción. Manténgase informado…

El autor es socio de Nóvitas SA.

Déjanos tu comentario: