Martes, 3 de febrero de 2026   |   Internacionales

El Senado francés crea un sistema permanente para la restitución de bienes culturales coloniales

La nueva ley establece una comisión nacional y un comité bilateral que acelerarán las devoluciones. Las claves de una iniciativa que busca ponderar los principios internacionales de justicia y transparencia patrimonial
El Senado francés crea un sistema permanente para la restitución de bienes culturales coloniales

El Senado de Francia aprobó por unanimidad una ley que facilita la devolución de obras de arte y bienes culturales expoliados durante el periodo colonial, especialmente a países africanos. Impulsada por el presidente Emmanuel Macron, esta legislación supone un cambio profundo en la política cultural y diplomática francesa, con el propósito de redefinir la relación entre Francia y África. Tras la votación favorable en el Senado, el texto fue remitido a la Asamblea Nacional para su debate y eventual sanción.

La normativa, adoptada el 28 de enero de 2026, regula la restitución de bienes culturales pertenecientes a Estados que, según la ley, fueron despojados ilícitamente durante la dominación colonial francesa, en el periodo comprendido entre 1815 y 1972. La reforma excluye expresamente los objetos militares y arqueológicos y se concentra en los bienes conservados en las colecciones públicas francesas. El nuevo marco suprime la exigencia de una aprobación parlamentaria individual para cada restitución, hasta ahora una de las principales trabas que ralentizaban y obstaculizaban el proceso.

Uno de los aspectos centrales de la ley es la creación de una “comisión nacional permanente” y de un “comité científico bilateral”, encargados de certificar el carácter ilícito de la apropiación de las piezas y de establecer criterios claros y transparentes para la restitución. Esta estructura busca aportar rigor documental, independencia y legitimidad al procedimiento, de modo que las demandas de los países de origen se tramiten con mayor celeridad y fundamentación.

Desde su llegada al poder en 2017, Macron convirtió la restitución de bienes expoliados en un pilar de la política cultural y diplomática francesa. Durante una visita a Uagadugú, Burkina Faso, ese año, el mandatario se comprometió a facilitar la devolución del patrimonio cultural africano en un plazo de cinco años, como parte de una “nueva relación” con el continente, en la que el reconocimiento del pasado colonial ocupa un lugar central.

Hasta la entrada en vigor de esta ley, cada objeto reclamado debía someterse a una votación parlamentaria específica, lo que complicaba las devoluciones y limitaba el reconocimiento histórico. Con la nueva normativa, el proceso se agiliza y adquiere un carácter institucional y permanente, alejándose de decisiones puntuales y aisladas.

Las solicitudes de restitución se han intensificado en los últimos años, en particular por parte de países como Argelia, Malí y Benín, que reclaman piezas emblemáticas de su patrimonio cultural. Uno de los casos recientes más destacados es el del “tambor parlante”, incautado en 1916 por tropas coloniales a la tribu Ebrie de Costa de Marfil y restituido en 2025 tras una votación parlamentaria. Ese gesto fue considerado un precedente para futuras devoluciones y puso de relieve el valor simbólico y reparador de estas medidas.

La senadora centrista Catherine Morin-Desailly explicó a Artnews que “la idea no es vaciar los museos franceses”, sino reconocer la historia y fomentar el diálogo entre Francia y los países de origen. En la misma línea, la senadora ecologista Mathilde Ollivier declaró a Le Monde: “Debemos afrontar la historia (…) Todo remite a un sistema colonial que organizó, facilitó y legitimó la extracción masiva de bienes culturales”, aunque manifestó su deseo de que la responsabilidad colonial francesa quedara reflejada de manera más explícita en el texto legal.

La legislación adoptada abarca el periodo que va desde el inicio del segundo imperio colonial francés hasta la entrada en vigor de la convención de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de 1972, que instauró un marco internacional para la restitución de bienes culturales. De este modo, Francia se alinea con los principios modernos de restitución y reparación histórica, respondiendo a una demanda creciente de transparencia y justicia por parte de la comunidad internacional.

Entre las solicitudes presentadas a Francia figuran bienes personales del líder rebelde Abdel Kader reclamados por Argelia; una estatua del dios vudú Gou requerida por Benín; cerca de 150 objetos solicitados por Costa de Marfil; y piezas procedentes de Madagascar y Malí, extraídas por la expedición etnográfica Dakar-Yibuti de 1931. Además, Malí y Senegal reclaman conjuntamente el denominado tesoro de Ségou, compuesto por oro y joyas del antiguo reino de Toucouleur, hallados por las tropas francesas en 1890. En 2019, Etiopía y Chad presentaron una petición general de restitución, aunque sin detallar un inventario específico.

La decisión del Senado representa un avance relevante hacia la consolidación de un sistema estructurado de restitución artística, que busca garantizar el respeto por la historia y la reparación de los daños causados por la expoliación colonial. La supervisión del comité científico bilateral y de la comisión nacional permanente asegura un procedimiento robusto, respaldado por criterios técnicos, y refuerza la legitimidad de Francia ante sus interlocutores africanos y la comunidad internacional.

Este nuevo enfoque legislativo puede transformar la percepción global sobre el papel de Francia en la restitución cultural y abre un camino más claro hacia el reconocimiento y la reparación histórica frente a las antiguas colonias, marcando el inicio de una etapa de mayor responsabilidad y diálogo internacional.

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