
En un enero con poca actividad en los tres poderes del Estado, hubo un funcionario que no frenó. Diego Santilli estuvo de recorrida por el interior, en el inicio del año, para negociar con los gobernadores los votos de sus legisladores y asegurar las primeras victorias del año de Javier Milei en el Congreso.
El “Colo Tour” pasó por un puñado de provincias, anotó los reclamos de los gobernadores y volvió a Casa Rosada con muchos votos positivos.
De viaje.
Por cuestiones de agenda, Santilli no llegó al final de la última semana a viajar a Corrientes y a Misiones. Había sido anunciado por los gobernadores, pero debió excusarse. Irá a las provincias del Litoral cuando las sesiones extraordinarias ya estén en marcha.
De todas maneras, el dead line del ministro del Interior está fijado a mediados de febrero. Hasta allí tiene tiempo de juntar voluntades para conseguir la aprobación de la reforma laboral y de la ley penal juvenil. Acercar con promesas económicas los votos que son esquivos en el poroteo legislativo.
Este enero fue furioso: estuvo en Chubut con Ignacio Torres, en Chaco con Leandro Zdero, en San Juan con Marcelo Orrego, en Mendoza con Alfredo Cornejo, en Neuquén con Rolando Figueroa, en Salta con Gustavo Sáenz y en Entre Ríos con Rogelio Frigerio.
A cada visita llega con una premisa: “ningún gobernador puede estar en contra de una ley que busca generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones para las provincias y la Argentina”, les dice a los mandatarios locales.
La mayoría acepta sin rodeos la premisa del ministro, pero aprovecha para exponer los reclamos que las provincias tienen con Nación: obras adeudadas, partidas que se traban en el ministerio de Economía y otros pedidos. Santilli escucha con paciencia y promete gestionar. “Cada vez que van al Interior es a pedir, nunca a dar”, protesta en off un senador de una de las provincias que visitó el ministro en enero.
Sobre la ley penal juvenil, que la mesa política de Milei decidió incluir en extraordinarias, hay un reclamo adicional. De aprobarse la baja en la edad de imputabilidad, quienes tendrán que hacer el esfuerzo económico son las provincias: es que los gobernadores tendrán que construir institutos independientes de las cárceles comunes para alojar a los menores que delinquen. No son pocos los que le hicieron notar ese detalle a Santilli: el gobierno quiere anotarse una victoria legislativa que, para el Presidente, tendrá costo cero.
Futuro.
Tanta ida y vuelta por el país no es inocente. Ser el puching ball en el que los gobernadores descargan las broncas contra el Presidente tiene un rédito: el protagonismo. Santilli logró saltar con éxito del PRO a La Libertad Avanza, consolidarse rápidamente en el Gobierno y ganarse la confianza de Milei.
Por eso, el Presidente lo autorizó a medirse en Buenos Aires con el objetivo de suceder a Axel Kicillof en 2027. Ya tiene un competidor: Sebastián Pareja va por el mismo objetivo, aunque tiene un camino más sinuoso. Es que el presidente del partido libertario en Provincia cuenta con la resistencia de Las Fuerzas del Cielo, que usan sus redes para desacreditarlo en todo momento.
Santilli usó el escenario de la Derecha Fest, el martes 27 en Mar del Plata, para empezar a proyectarse hacia la gobernación: “Tenemos que ir a conquistar cada uno de los distritos que todavía están en manos del kircherismo”, dijo. Y terminó, como si fuese un candidato en campaña: “El desafío comienza acá en la provincia de Buenos Aires”.
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