Está dentro de las posibilidades de un policía, pero más allá de eso, la persona que viste un uniforme también tiene sentimientos y esto le ocurre al sargento Lucio Martínez, que tras estar 14 días detenido en la comisaría cuarta recuperó la libertad en la causa que se investiga el homicidio del joven Ulises Díaz, de 19 años. En diálogo con UNO el agente admitió que sintió que la muerte lo rozó, por lo que no tuvo, según él, otro remedio que defender su vida y matar a balazos al muchacho que junto a otro lo atacaron para robarle su billetera. Martínez se topó con Díaz y otra persona en la madrugada del 3 de abril a la salida del cajero ubicado en Dupuy y Ramírez de Paraná. El policía se encontraba de civil y luego de llevar a trabajar a su hermano, sacó dinero de su cuenta. A la salida fue reducido por dos delincuentes que le robaron la billetera y al escapar escuchó: “Ponésela, ponésela”. Vio que uno de los malvivientes estiró su mano con un arma de fuego e instintivamente gritó: “Alto Policía” y tras sacar su pistola reglamentaria esquivó dos balazos.“Fue una fracción de segundos, mientras retrocedía, escuché los balazos cerca de mí y no tuve más remedio que repeler la agresión. Disparé en cuatro oportunidades mientras retrocedía buscando protección”, comentó Martínez, para señalar: “Yo no quise matar al chico, me defendí porque sabía que era él o yo. No tuve más remedio”. En torno a su trayectoria, desliza que le quedó el sabor amargo de haber comprometido a jefes en la causa que investigó el crimen de la abogada Dalma Otero. Sucede que el ahora sargento fue muy duro con sus superiores de entonces, cuando declaró en el juicio por falso testimonio contra Ángela González y los comisarios Luis Yudgar y José Zapata, sustanciado a finales de 2002. Los efectivos fueron absueltos y la testigo condenada. “Trabajé en varias reparticiones y siempre traté de ser un buen policía ya que uno es funcionario las 24 horas del día”, espetó para indicar que “en este caso lamento la muerte de Díaz y por ello es que le digo sinceramente a sus familiares que no tuve otra opción pero deberán entender que era mi vida o era la de él”.Martínez agradeció a sus pares, jefes y amigos que lo acompañaron mientras estuvo preso. “Me atendieron muy bien y junto a mi familia me ayudaron a pasar este mal momento, que no se lo deseo a nadie”, enfatizó el policía, que esperará el avance de la causa judicial libre en su casa con algunas restricciones para no entorpecer la investigación.Confió que mientras estuvo privado de la libertad lo visitó el comisario Marcelo Clariá, baleado en noviembre de 2008 en calle Gualeguaychú, cuando intentó evitar un robo. “Me vino a ver y le agradecí sus palabras porque estuvo cerca de morir y a dios gracias se está recuperando. Él me dijo que los que estuvimos en una situación límite, como oír los balazos muy cerca de uno, sabemos lo que podemos pensar y sentir en esas situaciones tremendas”, exclamó en la siesta del viernes. Explicó: “Esperaremos que esto se aclare, que se entienda que debí recurrir a la legítima defensa, por lo que luego de todo esto analizaré y replantearé algunas cosas. En el mientras tanto estaré junto a mi familia y luego veremos qué pasos seguir, ya que pese a tener recuerdos muy gratos en la Policía, como fue la de salvar a un niño o tener que ayudar a varias víctimas de robos, hoy estoy afectado por esta situación”.Por su parte, el defensor del policía, Marcos Rodríguez Allende, elogió la decisión del juez Gustavo Maldonado “porque el magistrado entendió nuestro pedido de excarcelación que fue avalado por la agente fiscal”.“Es claro que Martínez no entorpecerá la investigación y tampoco se fugará, por lo que es correcto que pueda gozar de la libertad ambulatoria”, reseñó el letrado, para indicar que “el lunes a las 5 se realizará la inspección judicial y la reconstrucción del hecho, donde asistirán las partes y un testigo muy importante. Allí vamos a verificar los dichos de mi defendido y por ello es que serán más que trascendentales estas medidas”.


