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Lunes, 3 de febrero de 2020

El poder de las vacaciones: el descanso “cura”, pero aconsejan solucionar los problemas “al regreso” (hablan turistas de Entre Ríos)

El poder de las vacaciones: el descanso “cura”, pero aconsejan solucionar los problemas “al regreso” (hablan turistas de Entre Ríos)

¿Por qué cuesta más estar preparadospara el disfrute que para el sufrimiento? “El cerebro humano está máspreparado para la alarma y para el cuidado que para el disfrute y el placer. Sibien no está científicamente comprobado, estamos más dispuestos al temor, elcuidado y la protección”.

Especialista en enfermedadesrelacionadas al estrés, Daniel López Rosetti se define como “undisfrutador de las vacaciones”, pero entiende que la ansiedad y el estrésfagocitan a los argentinos. “Nos pasamos el día esperando la noche, lasemana esperando el viernes, todo el año esperando las vacaciones”,grafica López Rosetti, que subraya: “La clave del disfrute está en cómo cadauno encuentra su propio modo de desconexión”, redondea el Jefe delServicio de Medicina del Estrés del Hospital de San Isidro.

El descanso de las vacacionesresulta un momento crucial para barajar y dar de nuevo. Para aflojar el ritmovertiginoso del año que pasó y para semblantear -renovación mediante- cómoviene la temporada que está por arrancar.

En tiempos en los que mandan elestrés y la tecnología, ¿sirven las vacaciones para curar y sanar? O, ¿es unerror apostar a ellas como un período de reflexión, para solucionar lo que nose pudo durante el año? ¿Hay que idealizar las vacaciones como un reencuentrofamiliar y de pareja?

Para el filósofo DarioSztajnszrajber? pensar que las vacaciones sanan y curan”es porque vivimos durante el resto del año enajenados y enfermos, tomandolo enfermizo como una metáfora y entre comillas”, subraya.”¿Las vacaciones sanan? -se pregunta retórico-. Entonces hay algo que estáenfermo. ¿Qué es lo que enferma? Trabajamos durante el año de tal manera que nonos realizamos vocacionalmente. Entonces las vacaciones generan un paréntesis dela maquinaria productiva, y uno se siente curarse en un sentido másexistencial”.

Darío invita a pensar con su estiloincisivo. “Evidentemente hay algo que está funcionando mal y lodisfuncional tiene que ver con el resto del año, no con las vacaciones, que porun ratito permite salir de esa enajenación en la que vivimos y nos damos cuentade lo limitados que vivimos durante más de once meses al año”.

?Parala chilena Pilar Sordo?, “cualquier instancia de la vida,cualquier momento del año es bueno para sanar y curar. Se presupone que estandode vacaciones es el momento en el que uno está dispuesto a mirarse yanalizar su mundo interno. A veces puede ser positivo y útil, y otros no,porque en América latina estamos entrenados a aprender desde el sufrimiento, yel placer y el descanso se ven como un escape; es decir, no ahondar en problemasa resolver”.

Psicóloga y escritora, Sordo estáconvencida de que “se puede aprender desde el placer y tomar grandesdecisiones con la mente descansada, por eso pienso que las vacaciones es unainstancia ideal para sanar y curar”, asegura.

Gabriel Rolón?está convencido de que “la salud psíquica de un ser humano depende de losniveles de placer que tenga. Porque lo único que te equilibra y te aleja de losmomentos de estrés, de las cargas laborales, de las rupturas amorosas. Es unamanera de equilibrar la tensión psicológica y el desgaste que se acumulaen el año. Aunque para algunos el ocio y el no hacer nada signifiquen perder eltiempo, en los países más civilizados del mundo las vacaciones sonobligatorias. Es una manera de cuidar la salud”.

“La idea es estar, participar,mirarnos un poco a la cara, sin celulares de por medio”, dicen lasfamilias entrerrianas Schneider, Vézquez y Prass.

Clarín recorrió distintas playas yen Constitución y la Costa once personas armonizaban de lo más bien: LosSchneider, Los Vézquez y los Prass llegaron desde Paraná “con la idea dedescansar y disfrutar, sin reglas estrictas pero con la condición de hacer loque cada uno quiera sin molestar al otro”, dice Soledad Press (43), juntoa su marido Sebastián Vézquez (43), padres de tres hijos. “Ya hicimos otroviaje todos juntos y fue buena la experiencia, supongo porque en las vacacionesno se habla de quilombos, eso queda para la vuelta, con la cabeza másdescansada”.

Micaela (19) y Sofía (12) Vézqueztoman mate y juegan a las cartas en familia. “La idea es estar,participar, mirarnos un poco a la cara sin celulares de por medio. Las redessociales son invasivas y se meten todo el tiempo en tu vida”, hace saberMicaela. “Usamos las redes un poco a la mañana y otro a la noche, antes dedormir. Además, vemos que nuestros padres no están con el teléfono todo eltiempo”, aporta Camila Schneider (23).

Mara Prass y Jorge Schneider,impulsores del viaje multitudinario, creen que “hay que estar relajados,con ganas de pasarla bien y no tener grandes expectativas de hacerlo todo.Vamos resolviendo momento a momento, está el que quiere caminar solo, los que buscansumarse actividades y los que sólo quieren tomar mate y mirar el mar todo eldía. Bienvenidos todos”.

¿Sirven las vacaciones como untiempo de reflexión, para intentar solucionar los problemas que no se pudierondurante el año? ¿Es un acierto o un error apostar a ellas para buscar unareconciliación?

“No es sencillo disfrutar yrelajarse en las vacaciones, hay que tener un buen estado mental para hacerlo.En cierto sentido, estamos más preparados para sufrir y pasarlo mal, que paragozar y descansar. Sin embargo quiero remarcar lo importante que es que reposela mente, que descanse el cuerpo y reflexionar”, piensa ClaudiaBorensztejn presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

“De todas maneras, pienso quelas vacaciones no son para solucionar problemas, sino para dejarlos de lado. Silos problemas conyugales o familiares vienen de arrastre, pensar en unasvacaciones juntos no es muy esperanzador”, cree Borensztejn.

Pilar Sordo cree que “existe lafantasía de pensar que la mayoría de los problemas, sobre todo en una pareja,tienen que ver por el cansancio y el estrés acumulados durante el año, y que eldescanso los solucionará sólo por el hecho de no estar en el trabajo ni andar alas corridas… Y no es algo absoluto ni automático. Sólo se podrá llevar acabo si se tiene la convicción de que se puede crecer y madurar en el descansoy no sólo en el dolor”.

Para Sztajnszrajber no es unafórmula de tres simple directa. “No sé si en las vacaciones resolvemos losproblemas que surgieron durante el año… Tal vez diría lo contrario: en lasvacaciones, al alejarnos de la productividad cotidiana, podemos hacernospreguntas que ponen en carácter de problema determinadas prácticas que duranteel año las vivimos normalizadas, propias de una vida normal, que en realidadsupone dispositivos de control social”.

“Entonces -continúa Darío- enlas vacaciones uno se da el permiso y el aire para empezar a rascarse donde nopica, una de las mejores definiciones de la filosofía de Richard Rorty, en elsentido de recuperar una indagación que nos saque de esa sociedad de controlque nos exige resolver cotidianamente durante el año”.

Para López Rosetti la tranquilidad yel tiempo de vacaciones pueden ser bienvenidos para reestructurar la vida,”porque en un período de descanso cuesta menos conseguir la claridadmental y para tomar decisiones estructurales es necesario tener la mente calma.En las vacaciones está la sensación subjetiva de control que se tiene por lavida propia, por lo tanto el nivel de estrés es más bajo”.

Rolón cree que las vacaciones”quizás no sean el período ideal para solucionar conflictos, porque unollega con un alto nivel de tensión, está menos tolerante, menos impaciente ymás agresivo. ¿Por qué no intentar resolver el problema con la cabezadescansada?”, se pregunta el psicoanalista, que en Mar del Plata estápresentando la obra “El lado B del amor”.

Tanto Sordo, Sztajnszrajber, Rolóncomo Borensztejn y López Rosetti coinciden que “las vacaciones son unaoportunidad para lo que sea… organizar el año, reflexionar o reestructuraralgunas cuestiones que no cerraban el año anterior. No hay que dejar de teneren cuenta que la finalidad del hombre es encontrar espacios de felicidad”.

Nery Flores y Alejandro Bostios, sedefinen como una “familia sin hijos”. Llegaron a la playa ansiosospor encontrar un período para estar más tiempo juntos.

Para Nery Flores (32) y AlejandroBostios (32) este período de descanso era muy deseado, “no veíamos la horade llegar para estar más tiempo juntos, porque nos cuesta encontrar tiemposdurante el año”, explica Nery, guía del Museo de Casa Rosada. “Esnuestro primer viaje juntos y estamos disfrutando al otro, armando planes perotambién bajando cambios”. Alejandro, acompañante terapéutico, remarca que”nos pusimos de acuerdo para no estar todo el tiempo con el celular,decidimos tener unas vacaciones sin tecnología, lo que nos está resultando másque bien”.

¿Cuánto hay de cierto en ese mitoque dice que en las vacaciones la pareja o la familia, que de repente empezó averse a toda hora todos los días, atraviesan más problemas que durante el restodel año?

Para Borensztejn “si ya hayproblemas de base, difícilmente haya mejoras, más bien todo lo contrario. Nohay que idealizar a las vacaciones como un período de descanso, porqueidealizar algo es sobrevalorarlo y sabemos que esperar mucho de algo suele serfrustrante”, opina Borensztejn

“Ni es un error ni un aciertopensar que las vacaciones pueden solucionar un conflicto de pareja o de otraíndole. El punto es saber qué queremos hacer con nuestro tiempo libre, cuántoespacio en ese tiempo libre le damos a la tecnología, principal obstáculo a lahora de conversar y mirarnos a los ojos”, estima la chilena Sordo. Si haymenos tecnología y más silencio, crecerán la reflexión, la meditación y eldescanso y la comunicación. Si me lleno de miles de actividades en lasvacaciones y no pienso en mí ni en quienes me rodean, no va a servir de nada elesparcimiento físico y mental, menos para llegar a soluciones con respecto a lavida”.

“Conectarse con uno, luego paraevaluar si fluye el circuito de vida, llámese ejercicios, alimentación, salud yamistades”, describe López Rosetti. “Conectarse por un lado ydesenchufarse por otro: es una hermosa vivencia conversar sin tecnología, esclave brindarle tiempo a la conversación, al cara a cara y recuperar espaciosde tiempo y el no hacer nada, tenemos que aprender a valorar el ocio, como unainstancia de crecimiento personal, así como lo es el trabajo y lasobligaciones. Pero las vacaciones no pueden ser un desenfreno y un ‘ahora sí sepuede'”.

“Es posible que en lasvacaciones se atraviesen más conflictos… y bienvenidos sean, porque sientoque el conflicto es algo constituyente de los vínculos”, piensa en vozalta Darío Sztajnszrajber.  “Y notengo dudas de que buscar disolver el conflicto es algo del vínculo que semuere. Vincularse es encontrarse con el otro y encontrarse con el otro essiempre un colapso”.

Para Daniel López Rosetti “lasvacaciones pueden ser positivas, negativas o neutrales de acuerdo al estrés decada persona. Uno a las vacaciones llega con una sobrecarga acumulada llamadacarga alostática, que es cuando en la mayoría de los sistemas adaptativos delcuerpo humano son acumulativos y se observan durante el estrés crónico. Por esolas vacaciones son una oportunidad de descarga, pero también para acumular másestrés por estar fue del hábitat natural”.

Desde Salto, Uruguay, llegaronGustavo y Miriam, matrimonio de 25 años, con su hija Stefanía (23), para”desconectarnos y pensar actividades juntos por fuera de lo laboral”,cuenta la pareja. “No es sencillo desconectarme, yo soy directora de uncolegio, trabajo con 700 chicos y vine a la playa a buscar silencio ylectura”, hace saber Miriam. “Le cuesta a mamá cortar, bajar losdecibeles, y a veces tenemos algún que otro encontronazo familiar”, sonríeStefanía, trabajadora social. “Es importante este espacio juntos, en elque cada uno puede hacer lo que quiera, pero siempre consensuando algo encomún”.

¿Cómo disminuir el estrés en lasvacaciones? “Empezando por no idealizarlas, porque si pensamos que lasesperamos para estar felices sólo 20 días al año, vamos mal… El desafío esser felices trabajando y encontrar esos cortes cortos durante el año”,propone López Rosetti.

“Es recomendable abrirparéntesis durante el año para disminuir el estrés y no esperar a que llegueverano para descansar 20 días. Es peligroso y puede que no se llegue en tanbuenas condiciones”, señala Sordo. “No lograr el bienestar en elámbito laboral es resignar casi dos tercios de la vida, porque un tercio nos lapasamos durmiendo y de los dos tercios restantes, la mayoría estás trabajando.Entonces el desafío a vencer el estrés laboral”.

“El exceso de expectativas porel disfrute puede atentar contra las vacaciones. Cuando se planea hacerlo todoy se termina haciendo menos de la mitad, termina frustrando porque no se puedecumplir con todo lo previsto. Y en realidad, es un período de relax paraintentar hacer lo que se puede”, concluye Rolón.

Finalmente todos los especialistas yconsultados llegan a la conclusión de que “las vacaciones es un espacio detiempo valioso y necesario, en el que lo recomendable no es buscar hacer algoextraordinario, ya que no produce calma y la frustración está a la vuelta de laesquina, sino en tener pequeñas metas, especialmente distraerse y desconectarsede lo que se hace todo el año”.

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