Lunes, 2 de febrero de 2026   |   Campo

El momento crucial del negocio del vino y la reconfiguración que se viene: el factor Messi

El momento crucial del negocio del vino y la reconfiguración que se viene: el factor Messi

MENDOZA.- En las puertas de la vendimia 2026, la industria vitivinícola argentina atraviesa un momento de tensión y expectativas, en el contexto de una crisis global del consumo que registra caídas sostenidas, por encima del 3,5% en 2025. Los principales referentes del sector, a lo largo de toda la cadena, perciben el escenario actual como una amenaza pero también como una oportunidad en el mediano y largo plazo.

Por eso, los esfuerzos se concentran en adaptarse a los nuevos hábitos —más saludables y moderados— y, al mismo tiempo, en revisar las condiciones de la producción primaria para seguir ofreciendo un producto de alta calidad, sin importar la forma en que se consuma.

Existen voces disidentes y visiones encontradas cuando el foco se pone en los argumentos de bodegueros, viñateros u obreros de las fincas; sin embargo, en lo esencial la mayoría coincide en que la actividad puede retomar la senda del crecimiento pese a las vicisitudes y cambios —algunos forzados— que puedan presentarse. También reclaman mayor atención del Gobierno.

Hoy preocupan los sobrestocks vínicos, la falta de diversificación de la producción y las deudas de algunas bodegas, aun cuando se proyecta una cosecha menor a la del año anterior, del orden del 8%, afectada también por las inclemencias climáticas.

Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina (BA), puso blanco sobre negro la realidad que enfrenta el sector, tanto en el mercado interno como en el externo, y aclaró que los problemas financieros “no son generalizados” en la industria. “Hay situaciones puntuales. El contexto no es favorable: hay una caída del consumo y, al mismo tiempo, no hay inflación que permita trasladar aumentos de costos a los precios”, indicó el empresario, y agregó: “Las bodegas están haciendo un esfuerzo muy grande, sacrificando rentabilidad hasta el límite. Las expectativas están puestas en que el consumo se reactive y que las exportaciones también acompañen”. El año pasado, los despachos al exterior disminuyeron 7% en promedio, con relación al 2024.

Hay una tendencia a un consumo moderadoDabarti CGI – Shutterstock

Desde la Unión Vitivinícola Argentina (UVA) ofrecieron su lectura sobre lo que ocurre en la industria madre, Mendoza, que representa el 70% de la producción nacional. “Todo esto pasa, como siempre, y atraviesa las sucesivas gestiones, porque hay más vino del que se consume. Pero, va a ir cambiando; de hecho, oponerse a los cambios es algo necio. Sí preocupa la tasa de interés, que es muy alta, y un dólar que se mueve poco, lo que afecta a la rentabilidad y a las expectativas. Más que erradicar y reconvertir hectáreas hay que diversificar más la producción, para potenciar el mercado interno, y fortalecer la política exportadora”, expresó a LA NACION Sergio Villanueva, presidente de la entidad, quien pone el ojo en la importancia de reducir los stocks. “Ni pesimista ni optimista, realista: una vez equilibradas las cosas, vuelven a la normalidad”, añadió el dirigente, que considera además que los problemas financieros observados en empresas con grandes estructuras son “particularidades” y no reflejan la realidad del sector.

Frente a este panorama planteado por los principales dirigentes, en el campo los reclamos se enfocaron, sobre todo, en las condiciones salariales. Los obreros de las viñas comenzaron a alzar la voz en la antesala de las negociaciones paritarias: consideran que la crisis invocada por el sector empresario no reviste la gravedad que se pretende y que los empresarios pueden salir adelante.

Se viene la vendimia Marcelo Aguilar

“Cuando se habla livianamente de crisis, muchas veces se intenta justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos”, sostuvo la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (Foeva), y remarcó que los sueldos no superan los 700.000 pesos. “El Gobierno no sale a hablar de una crisis vitivinícola. Hay sectores que la están pasando mal, o que no pueden vender la uva, pero nadie sale a dar una mano. Los que viven con crisis son los productores y trabajadores. Los empresarios en las mejores cosechas siempre han llorado. Ahora, salen a decir que hay crisis. Tienen que dejar de llorar, la crisis no es tan grave”, afirmó Juan Carlos Aguirre, secretario gremial de la entidad.

Desde la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) señalaron que existen oportunidades para salir adelante. “Por ejemplo, Europa tuvo una cosecha menor, por lo que se puede sacar vino a granel, pensado en los stocks. Esperamos que el Gobierno baje la carga impositiva, y que haga acuerdos comerciales con Cancillería. También, que genere las condiciones necesarias para poder obtener financiamiento para exportaciones. Apostamos a que haya una recuperación del poder adquisitivo y el mercado interno reaccione”, dijo Fabián Ruggeri, titular de la institución.

Los productores consultados por este diario reconocen situaciones límite, más allá de las expectativas favorables sobre el rumbo económico de la gestión de Javier Milei. En lo inmediato, pusieron la mirada en la inminente vendimia. “Muchos productores, como es mi caso, que he reconvertido a uva de mayor calidad enológica, no tenemos mercado ni dinero para levantar nuestras cosechas. Los productores que solo viven de esta actividad han abandonado sus fincas”, dijo Leandro Ripamonti, destacado productor del este mendocino. “Los precios son iguales que hace tres años, pero debido al aumento extraordinario de costos por inflación, los precios relativos son mucho menores si se convierte al precio dólar inclusive”, añadió el viñatero.

No todo está perdido: las declaraciones de Lionel Messi, en las que dijo que toma vino con gaseosa, cayeron como un bálsamo para difundir la bebida en un momento de fuertes bajas en el consumo, más allá de la mirada de los puristas, y varios cruzan los dedos para que eso reactive el mercado.

Lionel Messi dijo que toma vino con gaseosaESTEBAN VEGA LA-ROTTA – AFP

“El error del vino fue creerse solo aspiracional. Las categorías que crecen son las que aceptan usos diversos sin perder identidad. Nadie deja de respetar un gran Malbec porque otro lo tome con gaseosa un domingo al mediodía. Al contrario: ese consumo sostiene volumen, renueva públicos y mantiene viva la categoría”, ponderó Alejandro Vigil, enólogo y empresario con reconocimiento internacional.

En medio de las dificultades, los reclamos y las oportunidades, hay espacio para la expectativa y el optimismo. “Hay un cambio real de hábitos, a nivel global, que tiene que ver con la transición generacional. La gente consume menos azúcar, menos gluten, menos alcohol. Esto hay que atender, no es nada grave. Creo que tenemos mucho por aprender de esto y cada vez más vamos a ir batallando. El vino conserva el momento de consumo, como es la mesa, la reunión con amigos, la comida. Sigue liderando. La gente consume con menos frecuencia, esperando un momento importante, viviendo una experiencia distinta, con un mejor consumo. Hay que adaptarse a estos tiempos”, explicó Alberto Arizu (h), cuarta generación de la bodega Luigi Bosca y referente del vino argentino.

En lo estrictamente económico y coyuntural, en el sector respiran algo de alivio. “Somos optimistas. Hemos visto un cambio en la manera de administrar el país, sobre todo con el orden macro, por encima de todo. Esto impacta en una industria como la nuestra, que es de muy largo plazo, que necesita financiar capital de trabajo, para una cosecha o para sus inventarios. Es fundamental tener una macro ordenada. Estamos en ese proceso, después de muchos años de mala gestión. La situación va a ir mejorando pero hay que adaptarse a la nueva realidad”, aportó el reconocido empresario.

En cuanto a los temas estructurales que inquietan al sector a largo plazo, se espera un panorama alentador. “Está el cambio de hábito, de mentalidad del consumidor. Hay que entenderlo y acompañarlo, como el consumo moderado, en todos los ámbitos. En todo el mundo hay preocupación por ciertas bajas en la caída del consumo; en algunas categorías es mayor. Esto va a demorar uno o dos años más, hasta que la industria vuelva a estabilizarse y a encontrar su tamaño ideal, y sus pisos de consumo, para volver a crecer. En 2028 deberíamos volver a ver una recuperación de la industria y crecimiento: hay que adaptarse, trabajar mucho y seguir haciendo grandes vinos”, cerró el CEO de Luigi Bosca, elegida recientemente como “Mejor Bodega del Nuevo Mundo” por la prestigiosa revista estadounidense Wine Enthusiast.

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