Los diputados kirchneristas dieron ayer el primer paso para ratificar la resolución 125 que disparó el conflicto con el campo hace casi cuatro meses. Las comisiones de Agricultura y Presupuesto sellaron como dictamen de mayoría el proyecto que sólo concede algunas compensaciones a pequeños y medianos productores. Unos 86 diputados de la oposición -de la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el Partido Socialista, entre otros- se abroquelaron en un dictamen de minoría para pedir la suspensión de la resolución durante 150 días. Felipe Solá hizo una encendida defensa de su proyecto que aspira a captar a unos treinta peronistas rebeldes y modifica la curva de retenciones (“esto es hacer peronismo en el campo”, se autoelogió). Y el pequeño bloque de nueve ex aristas del SI advirtió que no va a darle quórum al Gobierno. El oficialismo convocó a una sesión especial en la Cámara de Diputados para hoy a las diez de la mañana. No fue fácil superar el primer escollo. Los diputados kirchneristas, miembros de las comisiones en cuestión, discutieron durante un rato largo en el tercer piso del anexo de la Cámara custodiados por los empleados de seguridad del Congreso. La mendocina Patricia Fadel fue la encargada de informar el proyecto. Éste establece un techo de 750 toneladas anuales para que los productores puedan recibir las compensaciones, fija reintegros por flete para los agricultores que no están ubicados en la zona pampeana y coloca fuera de esa región a determinadas localidades bonaerenses, de Santa Fe, Córdoba y de Entre Ríos; y reduce de 60 a 30 días hábiles el plazo para que los productores puedan acceder a los reembolsos por medio de la clave bancaria única. “Esto es lo posible hoy”, dijo, de estricto trajecito, Fadel.La sesión fue, por lo menos, desprolija. El bastonero del debate, Alberto Cantero, pidió más de 15 veces respeto por quien estaba hablando. El murmullo fue una constante. El denominador común de los opositores fue la queja por el debate corto -de apenas horas- y señalaron que la ratificación del Frente para la Victoria y el PJ no soluciona el conflicto ni pacifica el país. La oposición apuesta a que el dictamen de mayoría no sea aprobado en el recinto y, entonces sí, la suspensión de la resolución 125 pase a ser una opción que consiga sumar a peronistas disidentes y a radicales K. Por ahora, es sólo una especulación. Con Carlos Raimundi de orador, el bloque SI anticipó que no va a darle su presencia al oficialismo y que presentará un proyecto con el diputado Claudio Lozano.Por lejos, el discurso más enérgico de la reunión lo hizo el peronista, ex secretario de Agricultura, Felipe Solá (que desde hace una semana intenta, sin demasiado éxito, impulsar un proyecto que modifica levemente la curva de las retenciones). El diputado señaló que el problema más importante que tiene el campo en la Argentina de hoy es la tierra. Y advirtió que hay que proteger al pequeño y mediano productor que compite con los pools de siembra.“Hay que buscar un socio en el que hoy es visto como el enemigo”, dijo. Y gritó: “Eso es hacer peronismo en el campo”. Antes de terminar su discurso, y esfumarse, Solá también hizo referencia a los escraches que productores bonaerenses hicieron en los últimos días: “Se dicen autoconvocados, pero le están haciendo mucho daño al país”, apuntó.Con derecho de admisiónA las numerosas polémicas que entretuvieron a los legisladores, cerca de las ocho de la noche, se les agregó una inesperada. A pesar de que los diputados habían resuelto que sólo podían ser parte de las sesiones los representantes, sus asesores y la prensa, algunos miembros de la Mesa de Enlace del agro hicieron el intento de colarse en la reunión. Primero intentaron sortear a los empleados de seguridad. Después, algún diputado los hizo pasar. Pero tampoco lo consiguieron. Finalmente algunos legisladores de las comisiones reunidas le pidieron a Alberto Cantero, que presidía la reunión, un gesto democrático, a pesar de lo que indica el reglamento de la Cámara. “Es un honor que hayan llegado hasta acá, pero lo mejor es la ley pareja para todos”, se negó el cordobés. Fuente: Crítica de la Argentina