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Domingo, 26 de mayo de 2019

El Gobierno, preocupado por la sucesión de derrotas en los centros urbanos (alerta por Paraná)

El Gobierno, preocupado por la sucesión de derrotas en los centros urbanos (alerta por Paraná)

Las derrotas en los comiciosprovinciales no conmueven en público al oficialismo. El libreto que baja desdeJefatura de Gabinete es uno solo y exactamente el mismo que en 2015. “Laselecciones provinciales no nos preocupan. Se discuten cuestiones locales”,señalan.

Sin embargo, basta revisar losresultados de los comicios provinciales de 2015 con los de 2017 para señalar undato inocultable. Cambiemos ya no gana en los centros urbanos, donde sí imponíauna ventaja a su favor en los comicios provinciales. “Eso es lo que más nos preocupa”,señalan uno de los funcionarios de Mauricio Macri que trabaja para juntarvoluntades.

La capital cordobesa fue el mayorcimbronazo, pero no el único. En el Gobierno adjudican ese resbalón a la faltade una estrategia y a la fractura provincial de Cambiemos. En 2015, RamónMestre -único candidato del macrismo entonces- obtuvo el 32 por ciento de losvotos y Luis Juez quedó tercero con el 15,86%. Esta vez, su delfín Rodrigo DeLoredo -yerno del ministro de Defensa Oscar Aguad- obtuvo el 17,5% y Juez, elcandidato de Mario Negri, se quedó con el 19,5%. Las sumas no son equivalentes,pero en cualquier caso el apoyo a los candidatos cercanos a Cambiemos sedesmoronó.

El domingo pasado se consumó laderrota en Santa Rosa, que el radical Leandro Altolaguirre le había arrebato en2015 al peronismo. Esta vez el camporista Luciano Di Napoli se quedó con lacapital pampeana y el 51,73% de los votos y frustró la reelección del dirigenteradical, que cosechó la mitad de los votos que había logrado 4 años atrás. Losmás optimistas del Ejecutivo igual le quitan trascendencia. “¿Cuánta gente votaen La Pampa?”, preguntaron. Son apenas poco menos que 250 mil electorales.

Distinta es la situación de SantaFe -tercer distrito nacional- donde el oficialismo no tiene ilusiones decolarse en la discusión cabeza a cabeza entre el peronista Omar Perotti y elsocialista Miguel Lifschitz. Más grave aún es la inminente derrota en lacapital, que gobierna el candidato a la gobernación José Corral. Emilio Jatón,del Frente Cívico y Social, duplicó los votos de “Niky” Cantard en lasrecientes PASO. En las legislativas de 2017, en las que Cambiemos se impuso anivel provincial, ya habían perdido en la capital.

La luz amarilla se impone en otrodistrito importante, como Paraná, la capital de Entre Ríos. Allí, el intendentelocal y de Cambiemos -procesado por narcotráfico- le ganó con facilidad almacrista Emanuel Gainza. Sin embargo, con sus votos sumados, ambos quedaronatrás de la candidatura del actual vicegobernador de Gustavo Bordet, Adán Bahl.

El oficialismo ya había retrocedidoen los bastante más despoblados centros urbanos de Chubut y Río Negro, aunquevarios municipios elegirán en otros turnos electorales. En el norte, confían enmantener San Miguel de Tucumán, pero aunque el intendente Germán Alfaro tienechances de reelegir, su perfil más peronista no garantiza que sus votanteselijan a Macri.

La preocupación se extiende tambiéna otros ciudades importantes del principal distrito electoral del país: BuenosAires. El oficialismo corre de atrás en el Conurbano, bastión kirchnerista,pero también administra riesgos en distritos importantes y populosos delinterior bonaerense, como Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata.

La gestión del intendente de Mardel Plata, Carlos Arroyo, que podría tener que enfrentar al vidalista GuillermoMontenegro, pone en peligro otra ciudad importante. El arrastre de CristinaKirchner en La Plata y la caída de la imagen oficial en Bahía Blanca, amenazalas chances de Cambiemos. “En todos los lugares estamos más abajo y esos sonmunicipios clave para levantar”, sostienen -siempre más realistas que en laCasa Rosada- los operadores de María Eugenia Vidal.

En el mundo PRO, las estrategias decampaña no son solo territoriales y la preocupación oficial también se replicaen esa lógica. Es que en Cambiemos saben que perdieron seguidores entre sus votantesduros de 2015. La discusión por la legalización del aborto no les sumóvoluntades. Entre los verdes, Macri nunca fue el preferido y nadie lereconocerá “haber habilitado” el debate, como dicen en Ejecutivo. Entre loscelestes, en cambio, perdieron más voluntades.

Entre los cerca de 85 mil efectivosactivos de las Fuerzas Armadas, que se suman al personal retirado, tambiénperdieron mucha voluntades. “Los votaron masivamente en 2015 y están golpeadosy defraudados”, le confió a Clarín un ex ministro de Defensa. La tragedia delARA San Juan y las idas y vueltas por haberes, jubilaciones y la obra socialayudaron poco.

En el bunker macrista de Balcarce412, que responde al jefe de Gabinete Marcos Peña, reconocen que tendrán querecoger votos de otra parte para emular el 2015, cuando ganaron por apenas 2puntos. “Habrá que juntar votos que antes no tuvimos. ¿Cómo va a votar el tipoque ahora tiene cloacas y nunca tuvo? ¿Y el que esperó una ruta por 15 años yse la hicimos?”, se preguntan sin perder el entusiasmo.

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