Domingo, 31 de agosto de 2025   |   Economía

El Gobierno mantiene el Plan Aguante: nuevas medidas para contener el dólar y mitigar el impacto electoral en Buenos Aires

Además de fuerte suba de tasas e intervención en futuros, hay indicios de venta de divisas por parte del Tesoro. El mercado espera que una eventual derrota del Gobierno en la elección bonaerense no pase los 5 puntos
El Gobierno mantiene el Plan Aguante: nuevas medidas para contener el dólar y mitigar el impacto electoral en Buenos Aires

Nada avanza conforme al plan establecido. Las compras de dólares por parte del público están alcanzando récords mes a mes. Las tasas de interés han llegado a niveles del 75% para las renovaciones del Tesoro a corto plazo. La confianza en el Gobierno ha disminuido en un 13,6%. Y la actividad económica muestra indicios de retroceso, tras haber alcanzado picos en febrero pasado.

Los audios de Diego Spagnuolo, denunciando supuestos pedidos de coimas para la compra de medicamentos, complican aún más la situación, ya que el escándalo afecta a un Gobierno que llegó prometiendo lo contrario: erradicar a la casta que utiliza el Estado en beneficio propio.

El equipo económico se aferra a su principal logro para enfrentar las elecciones de la mejor manera posible: la reducción de la inflación. Con esfuerzo, lo han logrado. A pesar de las advertencias sobre un aumento en los precios tras la devaluación del dólar a finales de julio, las principales consultoras coinciden en que el índice de agosto no superará el 2 por ciento.

No es un logro menor mantener la inflación bajo control, incluso con la expectativa de una baja adicional hacia fin de año. Sin embargo, no está claro hasta qué punto esto puede traducirse en un triunfo electoral claro para el Gobierno.

Dos largos meses

El desafío es que para las elecciones legislativas aún falta mucho. Dos meses en el actual contexto económico y político es una eternidad. Y la situación se complica aún más por las elecciones bonaerenses del próximo domingo. Estos comicios, en cierto modo, han reemplazado a las PASO: servirán como un interesante termómetro para evaluar el pulso social en un territorio que es bastión del kirchnerismo.

Los mercados aún recuerdan lo sucedido en 2019. En aquella elección presidencial no hubo que esperar a la elección general; los 14 puntos de ventaja que obtuvo Alberto Fernández en las primarias convirtieron la elección general en un mero trámite. El colapso de los activos argentinos ocurrió en las PASO, sin que los inversores necesitaran esperar al resultado de la elección “real”.

Con estos antecedentes, es casi evidente que los mercados actúen con extrema cautela. Los ADR argentinos en Wall Street experimentaron caídas de entre el 10% y el 20% en dólares durante agosto, y el riesgo país subió drásticamente hasta los 850 puntos. El Banco Central se vio obligado a “secar la plaza” para amortiguar la demanda de dólares, lo que llevó las tasas por encima del 60% anual.

El temor no es infundado, como dice el refrán. ¿Qué sucedería si a LLA-PRO le va mal, o peor de lo anticipado, en la elección de la provincia de Buenos Aires? Aunque no hay un número mágico, una diferencia superior a los 5 puntos a favor de Fuerza Patria podría generar pánico en los mercados, incluso si se logra principalmente con una gran victoria en la tercera sección electoral.

Una mala elección del Gobierno en territorio bonaerense complicaría considerablemente el tiempo que resta hasta las elecciones legislativas. Por eso, el ministro de Economía se aferra al “Plan Aguante”: hoy todos los esfuerzos se centran en evitar que el dólar alcance el techo de la banda, y así mantener la inflación bajo control.

En una conferencia organizada por la Cámara de Agentes de Bolsa, el economista Ricardo Arriazu afirmó que no hay posibilidades de que el dólar supere el techo establecido por el Gobierno en conjunto con el FMI: “El Central tiene USD 25.000 millones en reservas líquidas y si lo necesita, las usará. Todo el mundo debería estar optando por el carry trade, pero no lo hace porque no hay confianza”, aseguró.

El problema es que hasta el 26 de octubre todavía falta mucho. En términos futbolísticos, sería como colgarse del travesaño para mantener el empate, pero en un partido que recién empieza a los 30 minutos del primer tiempo. Puede que esta táctica funcione, pero es muy riesgosa. Los números oficiales del balance cambiario que publicó el Banco Central sobre el cierre de la semana aumentan las preocupaciones respecto al curso del plan. En julio, la compra de dólares alcanzó un récord. Los individuos adquirieron USD 3.040 millones para atesorar y otros USD 2.700 millones fueron girados al exterior.

Reservas, demanda y tiempo

Si bien es cierto que el Banco Central no ha perdido reservas, una demanda neta de casi USD 6.000 millones mensuales parece insostenible a largo plazo. La caída del tipo de cambio en los primeros meses de salida del cepo no logró reducir el interés de la gente por comprar dólares; al contrario, lo incrementó, alimentado por la percepción de que el tipo de cambio es muy barato.

Es difícil que esta corriente de compradores se desacelere en medio de un proceso electoral tan cercano. Es posible que ocurra lo contrario. Esta primera semana del mes, con el pago de sueldos, podría mostrar una mayor presión sobre el tipo de cambio. Los bancos ya ofrecen tasas superiores al 50% en depósitos a plazo fijo ante la necesidad de mantener liquidez, debido al fuerte aumento de los encajes dispuesto por el Central.

El panorama para la elección bonaerense es incierto. Se anticipa una fuerte movilización de los intendentes, muchos de ellos candidatos testimoniales para sumar votos. En este sentido, parece que concentrarán sus esfuerzos en este comicio, pero podrían desentenderse de la elección legislativa, donde ya no corre riesgo su control territorial.

Lo mejor que podría aspirar el Gobierno es a una especie de derrota digna, con una diferencia negativa que no supere los 5 puntos porcentuales. Una diferencia superior a los 10 puntos podría ser catastrófica y complicaría enormemente el camino hasta el 26 de octubre. En cambio, un empate técnico o un batacazo (triunfo ajustado) generaría euforia. Sin embargo, hoy los inversores le asignan escasas posibilidades a este escenario.

Entre el vuelo y la caída

“En el mercado todos están del mismo lado. Si el Gobierno tiene una elección razonable, todo se disparará. Pero si el domingo que viene pierde por más de 10 puntos, aún queda mucho margen de caída”, reflexionaba un inversor extranjero con un portafolio que incluye muchos activos argentinos.

Caputo pretende resistir lo que sea necesario, manteniendo su postura de que todos los males recientes se deben al “riesgo kuka”. Además del incremento de tasas y la fuerte intervención en el mercado de futuros, el Tesoro ha comenzado a actuar interviniendo con ventas de dólares en el mercado.

La consultora 1816 reportó lo siguiente: “En 4 de las últimas 12 ruedas, la caída de los depósitos en dólares del Central coincide exactamente con un aumento de los depósitos en pesos del Tesoro en el BCRA. Las operaciones suman USD 133 millones, pero no descartamos que la cifra pueda ser mayor.” Sin embargo, reconocen que no pueden afirmar con certeza que se trata efectivamente de ventas del Gobierno para frenar la escalada del tipo de cambio, aunque todos los indicios apuntan en esa dirección.

El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, al responder a estos rumores, solo aclaró: “no se están utilizando los dólares del FMI”. Esas divisas, además, fueron entregadas al Central a cambio de la cancelación de Letras Intransferibles.

El acuerdo con el Fondo permite al Tesoro tanto comprar como vender dólares cuando la cotización se sitúe entre las bandas cambiarias definidas. Hasta ahora, ha adquirido alrededor de USD 1.500 millones, de los cuales ha comenzado a devolver al mercado para enfrentar un contexto de alta incertidumbre.

Las reservas también han sentido el impacto, y el viernes cayeron por debajo de los USD 40.000 millones, tras haber superado los USD 42.000 millones hace un mes, cuando llegó el último desembolso del FMI.

Todo indica que el sufrimiento electoral no cesará hasta finales de octubre, con la expectativa de un cambio de escenario que permita al Gobierno enfrentar con renovadas fuerzas el 2026. Sin embargo, hoy parece complicado vislumbrar tal posibilidad en medio de la tormenta.

Déjanos tu comentario: