Un corredor de seguros y especialista en temas agropecuarios conversaba sobre negocios con un economista asesor de instituciones financieras: "¿Te acordás de Nicolás? ¡La semana pasada le vendió el campo a un argentino que le pagó una fortuna, una cosa de locos!", dijo el hombre vinculado al agro. Pero el campo estaba en el departamento de Florida, no era tan bueno, "¿y cuánto le pagaron?", preguntó el economista. La respuesta lo dejó frío: le pagaron 4800 dólares la hectárea y más o menos debe tener unas mil hectáreas. El precio puede que no sorprenda en la Argentina, pero sí si se tienen en cuenta los valores manejados en este país. Ese campo en esa zona valía hace dos años unos 2000 dólares la hectárea y hace un tiempo oscilaba los 500 a 1000 dólares. Especialistas agropecuarios coinciden en que la revalorización de la tierra está muy ligada a la llegada de productores argentinos que comenzaron a comprar campos, primero en la zona litoral de este país, vecinos de la provincia de Entre Ríos y luego en otras zonas. El impacto en Uruguay del conflicto entre el gobierno de Cristina de Kirchner y las gremiales ruralistas argentinas ha sido comentario central de varios programas periodísticos que se escuchan en las radios de Montevideo. "Comenzó: les puedo asegurar que comenzó", dijo esta semana el ingeniero agrónomo Nicolás Lussich al abrir la audición Mercado agropecuario de Radio Sarandí, como disparador para que opinaran los panelistas del programa. ¿A qué se refería? "Comenzó la segunda ola de inversiones argentinas en campos uruguayos", dijo el periodista, en referencia a una tendencia de negocios que se había iniciado con fuerza hace algunos años y que según sus datos ahora se intensifica en medio del conflicto que se vive en la Argentina. Paralelamente, la otra radio periodística que compite en esa franja de audiencia, Radio El Espectador, organizó el lunes pasado un foro que llamó "La tertulia agropecuaria", dedicado al análisis de estos temas bajo la consigna "Una mirada uruguaya al conflicto entre el campo y el gobierno argentino". El periodista moderador del debate, Emiliano Cotelo, preguntó a los panelistas: ¿podemos estar ante una nueva avalancha de agricultores que vengan a producir en tierras de nuestro país?". El agrónomo Guillermo Villa fue contundente: "La avalancha se está dando; en pleno paro se notó una presencia importante de productores argentinos que, indignados por la situación, están reforzando sus baterías en Uruguay". Agregó que, en cuanto al impacto inmediato (para Uruguay), no hay ninguno; simplemente, el caso de la soja, que estaba bajando el precio. Dijo que "todo este conflicto llevó a que la Argentina no embarcara, (que) algunos compradores no querían cerrar negocio con la Argentina previendo que esto no se arreglaría, que seguiría el paro y no se concretarían operaciones, y eso hizo que la soja volviera a tomar una tendencia alcista". Y remató: "Para el gobierno argentino fue peor el remedio que la enfermedad". Tres niveles Lussich, técnico de la Consultora Seragro, dijo a LA NACION que a su juicio hay "que considerar tres niveles de impacto en Uruguay" generados por el conflicto que se dio en la Argentina entre la administración Kirchner y los productores del campo. Dijo que hay un primer nivel que se da por "oportunidades de negocios" porque la Argentina no llega a algunos destinos. "Ese impacto no es alto porque la demanda mundial es muy grande, en granos, carne o leche, y los mercados están muy globalizados", añadió. Y explicó que sí hay para Uruguay una mayor facilidad para colocar carne en Europa, que como "no puede comprar todo lo que quiere en la Argentina, aumenta sus compras en Uruguay". Esto se tradujo en una tendencia alcista de los precios a los que vende Uruguay que, además, redireccionó sus exportaciones hacia Europa, que es donde encuentra mayores valores. "Esto descuida un poco el destino de Estados Unidos y se corre el riesgo de no cubrir la cuota asignada, lo que genera un problema de tipo político porque de esa forma se limita la posibilidad de negociar una ampliación de la cuota", dijo Lussich. Agregó que el "segundo nivel es la llegada de nuevas inversiones argentinas al campo uruguayo" y que el "tercer nivel está en la discusión política que se generó sobre las medidas del gobierno argentino: esto sirvió para que quedara claro que el sendero político sea cada vez más distinto del de ese país". (La Nación)