Lunes, 16 de febrero de 2026   |   Economía

El dólar cae más allá de Argentina: qué ocurre con monedas emergentes (incluido el real) y por qué pasa

La baja en la moneda estadounidense es un fenómeno global que afecta también al siempre relevante real brasileño, entre muchas otras monedas
El dólar cae más allá de Argentina: qué ocurre con monedas emergentes (incluido el real) y por qué pasa

La caída del dólar observada en la Argentina en las primeras semanas de 2026 integra un fenómeno de mayor alcance. Al mismo tiempo, otras monedas emergentes se aprecian frente a la divisa estadounidense y los indicadores globales muestran una baja sostenida del dólar. Esta evolución plantea interrogantes sobre las causas de esos movimientos y su grado de persistencia.

El análisis de los mercados emergentes indica que el retroceso del dólar no se restringe al peso argentino. El real brasileño, el peso chileno, el peso colombiano, el rand sudafricano y el yuan también se han apreciado en lo que va del año. La lira turca, en cambio, es la excepción: allí el dólar se fortalece mientras retrocede frente a la mayoría de las monedas emergentes.

Los datos recopilados desde el cierre de 2025 hasta el 16 de febrero de 2026 muestran la magnitud de la baja. El real brasileño se destaca: el dólar retrocede 4,6% frente a la moneda brasileña entre el 31 de diciembre de 2025 y el 16 de febrero de 2026. El peso chileno y el peso colombiano también registran caídas relevantes, de 4,2% y 3,2% respectivamente. El rand anota una baja de 3,5% y el yuan, de 1,3%. El peso argentino sigue la tendencia con una disminución de 3,8%.

El promedio de variación entre todos los mercados analizados alcanza -2,7%. Si el cálculo se limita a las monedas emergentes donde el dólar se debilita, el promedio es de -3,4%. Solo la lira turca se aparta del resto, con una suba de 1,7% del dólar en el mismo período.

El real brasileño merece un análisis particular. Brasil mantiene una economía fuertemente ligada a los mercados internacionales de materias primas y aplica una política monetaria orientada a contener la inflación y estabilizar la moneda. El avance del real frente al dólar se vincula con flujos de capital hacia activos de emergentes, en un contexto en el que los mercados evalúan posibles cambios en la política de tasas de interés de Estados Unidos. La caída del dólar frente al real afecta los precios relativos y la competitividad de las exportaciones, y al mismo tiempo refleja la confianza de los inversores en la estabilidad macroeconómica de Brasil en este tramo del año.

El peso chileno también se fortalece frente al dólar. La economía chilena está influida por el precio internacional del cobre, la balanza comercial y las decisiones del Banco Central. La apreciación del peso ocurre en un marco de estabilidad financiera y expectativas de recuperación económica, con entrada de capitales hacia activos chilenos que refuerzan esa dinámica.

En Colombia, el peso se aprecia 3,2% frente al dólar en lo que va de 2026. Ello responde a una política monetaria orientada a equilibrar inflación y crecimiento, y a un escenario internacional que favorece la llegada de capitales a mercados emergentes. La variación del dólar frente al peso colombiano obedece a factores globales y a la dinámica interna del país.

El rand sudafricano y el yuan muestran también retrocesos del dólar, aunque con menor intensidad. En Sudáfrica la moneda local gana 3,5% frente al dólar, en un contexto donde los precios de las materias primas y la estabilidad política condicionan el mercado cambiario. El yuan, con una apreciación de 1,3% frente al dólar, refleja la política cambiaria china y la evolución de las relaciones comerciales internacionales.

En Argentina, el dólar cae 3,8% frente al peso entre el cierre de 2025 y mediados de febrero de 2026. La dinámica cambiaria local responde a factores internos —la intervención del Banco Central y la evolución de la demanda de divisas—, pero también se enmarca en la tendencia regional y global. La baja del dólar en la plaza local se suma al comportamiento observado en otros mercados emergentes.

La única excepción en este seguimiento es la lira turca: el dólar sube 1,7% en Turquía durante el período observado. La evolución de la lira responde a factores propios del mercado financiero turco —inflación, política monetaria y percepción de riesgo—, por lo que su comportamiento contrasta con la tendencia predominante en otras economías emergentes.

El análisis del índice DXY ayuda a poner en perspectiva la baja del dólar a nivel global. El Dollar Index, que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de monedas desarrolladas, arrancó 2026 en 98,322 puntos y se ubicó en 97,062 puntos el 16 de febrero. Ese descenso de 1,3% en el período acompaña la tendencia de los mercados emergentes, aunque su ritmo de caída es algo menor que el observado en las monedas analizadas anteriormente.

La caída del DXY refleja factores globales que inciden sobre la demanda de dólares. En primer lugar, la expectativa de cambios en la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos juega un papel central. Los flujos de capital buscan mercados con mayores rendimientos, favoreciendo a las monedas emergentes cuando se anticipa un ciclo de tasas más bajas en EE. UU. Además, la recuperación económica en varios países crea condiciones para que los emergentes atraigan inversiones y mejoren su atractivo relativo.

La baja del dólar frente a monedas emergentes y frente a la canasta que mide el DXY no se restringe a 2026. El análisis de la tendencia previa muestra que la depreciación del billete estadounidense ya se venía manifestando en 2025, con varios trimestres de retrocesos en distintos mercados. Los datos actuales profundizan un proceso que se ha extendido en el tiempo y que tiene explicaciones tanto globales como locales.

Los motivos que explican la apreciación de las monedas emergentes frente al dólar incluyen, además de la evolución de las tasas en Estados Unidos, los precios internacionales de las materias primas, la confianza en la estabilidad macroeconómica y las intervenciones de los bancos centrales. En Brasil, la combinación de política monetaria y contexto internacional impulsó al real; en Chile y Colombia, el flujo de capitales y la evolución de las exportaciones sostuvieron la dinámica cambiaria; y en Sudáfrica y China, las condiciones del mercado internacional y las políticas económicas locales determinaron la reciente evolución del tipo de cambio.

En la Argentina, la baja del dólar en 2026 se incorpora a la tendencia regional y global, aunque con rasgos propios. El comportamiento del peso frente al dólar respondió a la intervención del Banco Central, a los flujos de divisas y a la evolución de la demanda interna. El contexto global de debilitamiento del dólar contribuye a la percepción de que la apreciación del peso no es un fenómeno aislado.

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