
El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, afirmó que “en tiempos difíciles, la Iglesia tiene la obligación de acompañar a todos, y en particular, a aquellos que más han sufrido en la vida”.
Esta mañana, Rossi lideró un acto de solidaridad dirigido al personal de salud y a los hospitales del Polo Sanitario de Córdoba, en el cual ofreció oraciones y bendiciones a los presentes.
Al ser preguntado por la prensa si temía incomodar al Gobierno con esta clase de manifestaciones, el cardenal respondió: “Creo que agradecer no molesta a nadie. Si un agradecimiento llega a incomodar, quizá deban acudir a un psiquiatra”.
Tedeum del 25 de Mayo
Respecto a la homilía del arzobispo de Buenos Aires, Ignacio García Cuerva, quien expresó que “en Argentina se están muriendo la fraternidad, la tolerancia y el respeto”, Rossi opinó que “las palabras” del sermón fueron “muy justas y elocuentes, no con la intención de hacer daño, sino aportando a lo que realmente necesitamos”.
Apoyo a las personas con discapacidad
El cardenal también expresó su respaldo al reclamo de personas con discapacidad, que tuvo lugar este jueves en la Plaza San Martín de la capital cordobesa.
“Si nuestra sociedad, no solo el Gobierno o los médicos, sino todos nosotros, no cuidamos de las personas con discapacidad, estamos indicando una sociedad casi decadente. Se espera que los más vulnerables sean los más atendidos”, concluyó Rossi.
Abrazo solidario
La Arquidiócesis de Córdoba convocó, en el marco del Jubileo 2025, a toda “la Iglesia que peregrina” en la ciudad a “vivir un gesto concreto de cercanía, compasión y ternura con los más frágiles de nuestra comunidad”.
Para la Pastoral de Salud, el “abrazo fraterno, solidario y sanador al corazón del sistema de salud de nuestra ciudad” simboliza “el amor, la dignificación y la presencia viva de la Iglesia entre quienes sufren, sanan, cuidan y sostienen”.
“El abrazo hospitalario es un encuentro: con quienes padecen, con quienes acompañan el sufrimiento, con los trabajadores de la salud, con las familias, y con aquellos que claman por justicia en condiciones laborales muchas veces precarias. Abrazar implica dejar de ignorar al otro, decirle: ‘Aquí estoy. Aunque sea solo para mirarte o escucharte. Pero estoy contigo'”, señala un documento de la Arquidiócesis de Córdoba.
“Queremos ser una Iglesia que camina junto a todos, especialmente con los más vulnerables, como nos enseñó el Papa Francisco: con cercanía, compasión y ternura. Porque si la oración no se traduce en acción, en contacto humano con el dolor ajeno, se convierte en una oración incompleta. Por eso proponemos gestos que unan oración y acción”, concluye la organización católica.




