
La oposición dura y los dialoguistas convocaron a una sesión especial este miércoles en la Cámara de Diputados para abordar varios proyectos vinculados a las jubilaciones, la comisión investigadora del caso $Libra y la Auditoría General de la Nación. En la previa, tanto el oficialismo como la oposición manifestaron que el quórum está muy ajustado, lo que llevó a centrar la atención en el bloque PRO, que enfrenta serias turbulencias internas tras la caída electoral en la ciudad de Buenos Aires.
Esta mañana, el presidente del bloque amarillo, Cristian Ritondo, anunció que continuarán alineados con los libertarios y que no darán quórum para frenar el avance opositor. El líder del PRO en la provincia de Buenos Aires argumentó que estas iniciativas “atentan” contra el equilibrio fiscal, un pilar fundamental del programa económico. A pesar de la derrota en CABA, Ritondo insistentemente trabaja para llegar a un acuerdo electoral con La Libertad Avanza.
Por la tarde, durante la reunión del bloque que comenzó poco después de las 18, la mayoría de los diputados afines a Patricia Bullrich y Cristian Ritondo presionaron a los macristas puros, quienes la semana pasada se distanciaron y presentaron un proyecto propio para reformar el sistema previsional.
“Los que perdieron el domingo deben recapacitar. Si mañana logran dar quórum, todo se desmorona. Tienen dos opciones: endurecerse o ablandarse. Esperemos que no se endurezcan”, comentó un bullrichista a Infobae antes de la reunión de bloque.
Un dato relevante fue la ausencia de Silvia Lospennato, quien decidió tomarse un descanso tras dos meses de intensa exposición durante la campaña.
Entre otros puntos, se debatió el costo fiscal del proyecto propuesto por los “díscolos” amarillos que integran las comisiones de Presupuesto y Previsión Social. Mientras los firmantes aseguran que es neutro en términos fiscales, otros presentaron dudas al respecto.
Según información de Infobae, no se discutió sobre posibles rupturas. Ninguno de los sectores está realmente interesado en seguir ese camino. “El Gobierno es el principal interesado en que nuestro bloque no se quiebre, porque si eso ocurre, algunos quedarán a la deriva y no se podrá prever cómo votarán en cada sesión”, explicó otro diputado bullrichista.
Varios asistentes destacaron el buen clima de discusión durante las casi dos horas de reunión, subrayando que las facciones internas comparten más puntos en común que diferencias. “Eso nos mantiene unidos”, afirmaron.
“Nosotros no damos quórum en sesiones que no convocamos y no votaremos ningún proyecto del kirchnerismo”, resumió un importante referente en su apresurada caminata hacia un estudio de televisión.
Otro tema abordado fue la estrategia electoral en la provincia de Buenos Aires, que recae casi exclusivamente en Cristian Ritondo. Uno de los presentes planteó la necesidad de que cada distrito proteja su estructura. “¿Para qué vamos a ir diferenciados? ¿Para sacar 4 puntos?”, exageró un bonaerense que confía en que se concretará un acuerdo electoral con los violetas. Y aseguró: “A veces hay que saber hacerse el distraído.”
En la sesión de este miércoles, el kirchnerismo intentará restablecer la moratoria previsional, pero ante la falta de consenso, es probable que avance alguna de las opciones intermedias, como la creación de una Prestación Proporcional por Vejez que reconozca los años de aportes de quienes no alcanzan la jubilación mínima.
Si se logra superar el obstáculo del quórum, es probable que se apruebe un aumento generalizado del 7,2% en los haberes y un incremento del bono, que pasaría de $70 mil a $100 mil (o $115 mil). El PRO ya adelantó que rechazará todas estas iniciativas.
La oposición también buscará reunir una mayoría para desbloquear la elección de autoridades de la comisión investigadora del caso $Libra. Los amarillos esperan conocer qué maniobra reglamentaria intentarán los dialoguistas, pero adelantaron que podrían recurrir a la Justicia. “No vamos a permitir que hagan lo que quieran”, manifestaron.
El quórum está en duda. Todo dependerá de la presión que la Casa Rosada ejerza sobre los gobernadores para evitar que la oposición alcance los 129 votos.




