
Una de las medidas de la agenda diplomática del gobierno nacional más comentadas en 2026 fue la designación de Fernando Iglesias como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el Reino de Bélgica, formalizada por el Decreto 6/2026, publicado en el Boletín Oficial el 8 de enero de 2026. Iglesias, ex diputado nacional y figura política afín a Milei, concluyó su mandato en la Cámara de Diputados el 10 de diciembre de 2025 y, tras más de una década en el Congreso, pasó con rapidez al servicio exterior.
La designación se concretó “en comisión” —una figura constitucional que permite al Poder Ejecutivo cubrir cargos que requieren acuerdo del Senado durante su receso— y contó con el correspondiente plácet de estilo otorgado por el Gobierno belga, requisito indispensable en diplomacia para confirmar la aceptación del nuevo representante. Desde Casa Rosada justificaron la elección de Iglesias no solo por su cercanía política con el presidente, sino también por su participación en foros internacionales y por su función como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores en la Cámara baja, lo que, según la versión oficial, le confiere “idoneidad, experiencia y trayectoria profesional necesarias” para la función.

La embajada argentina en Bélgica, con sede en Bruselas, estaba vacante desde junio de 2025. Con Iglesias, el Poder Ejecutivo busca consolidar la representación en un destino considerado estratégico para los intereses argentinos en Europa. La medida se formalizó en un momento clave para la relación entre Argentina, el Mercosur y la UE: horas antes de la esperada firma del histórico acuerdo comercial entre ambos bloques en Asunción, Paraguay. Según fuentes gubernamentales, la llegada de Iglesias a Bruselas reforzaría la presencia argentina en los procesos diplomáticos y económicos más relevantes de la región.
Sin embargo, el inicio del flamante embajador fue accidentado. Recién llegado a la capital del país europeo, relató en un hecho insólito al llegar a la sede argentina en Bruselas. “Aprovechando que mi familia todavía no llegó me vine el domingo a trabajar a la oficina. De entrada nomás activé la alarma, que pude desactivar -por suerte- antes de que llegara la policía. Después me metí en el baño y no sabía que se necesita una tarjeta de seguridad para salir por la puerta; de manera que tuve que salir por la escalera de emergencia. Quedé en la calle, en remerita y con 5°, sin teléfono y sin llaves de acceso a mi casa ni a la oficina. Tuvo que venir a auxiliarme la cónsul, a la que llamé con el teléfono que me prestaron las chicas de la panadería de la esquina”, posteó Iglesias compartiendo una foto suya en la sede diplomática.

Aunque el Ejecutivo resaltó el perfil del embajador designado y lo asoció con su experiencia política y sus gestiones internacionales previas, el nombramiento no estuvo exento de críticas desde sectores de la oposición y en redes sociales, donde se cuestionó la idoneidad de un político para un cargo que suele ocupar diplomáticos de carrera. En algunos foros digitales se señaló la falta de experiencia específica en diplomacia profesional como eje de la crítica, mientras que otros defendieron que la cercanía con la administración de Javier Milei facilitaría la coordinación política.
En términos institucionales, el recurso a nombramientos en comisión y la ampliación de funciones de Iglesias reflejan un movimiento del Ejecutivo por asegurarse protagonismo en la escena internacional, en particular en momentos en que se negocian relaciones comerciales y políticas clave con la Unión Europea y cuando Argentina busca acelerar la ratificación de acuerdos multilaterales como el del Mercosur.





