
El santafesino Diego Germán Costa había sido uno de los dos señalados por el homicidio cometido por una banda de nueve sicarios contra el exlíder de la barra de Patronato, Gustavo “Petaco” Barrientos, ocurrido hace casi tres años. Estuvo prófugo desde que se encontraron sus huellas dactilares en el vehículo utilizado por los asesinos y se ordenó su captura. Contaba con complicidades dentro de fuerzas policiales y se movía con libertad, sin que en los controles surgiera su situación judicial. A fines de 2025, murió a causa de un accidente de tránsito en la provincia de Buenos Aires.
El siniestro tuvo lugar el 27 de diciembre pasado, sobre la ruta 127, en cercanías del partido de Moreno. Según lo publicado, Costa, de 40 años, conducía una moto de alta cilindrada y viajaba acompañado por un hombre de apellido Maldonado, policía de la provincia de Santa Fe que había sido allanado en el marco de la investigación por el crimen de Barrientos. Al parecer, en horas de la noche colisionaron contra un montículo de tierra y, por el violento impacto, Costa falleció prácticamente en el acto; Maldonado, en tanto, resultó con heridas y sobrevivió.
En un primer momento, la Policía bonaerense no pudo identificar fehacientemente a Costa porque llevaba documentación con otras identidades. No obstante, familiares y amigos publicaron en y estados de WhatsApp imágenes y mensajes de despedida por su fallecimiento.
Cabe recordar que Costa, junto al otro señalado en el caso Barrientos —Juan Sebastián Gomila Bordiga, ambos oriundos de Laguna Paiva— habían sido detenidos por portación de arma en la Ciudad de Buenos Aires en noviembre de 2023. A Bordiga lo liberaron y a Costa lo alojaron en una comisaría. La información no llegó a Entre Ríos porque ambos se habían presentado con identidades falsas: Costa dijo llamarse Mauricio Javier García y Gomila Bordiga que era Dylan Bordiga. Al ser fichados dactiloscópicamente, figuraban esos nombres falsos en el registro, lo que evidencia la existencia de personas con acceso para modificar datos oficiales.
Crimen y dos sospechosos: uno liberado y otro muerto
El asesinato de Gustavo Barrientos ocurrió el sábado 18 de febrero por la tarde, cuando varios hombres encapuchados y fuertemente armados irrumpieron en su casa del barrio “Los Cardales”, en la localidad de Colonia Ensayo (departamento Diamante), y lo fusilaron dentro de la vivienda. La banda de nueve sicarios llegó en una camioneta Toyota Hilux SW4 y huyó hacia Puerto Alvear. En el camino de tierra que conduce al río Paraná, la Hilux se detuvo por un desperfecto eléctrico y los atacantes caminaron hasta la orilla, donde los esperaba un lanchón en el que escaparon hacia la provincia de Santa Fe.
Las pericias de Criminalística detectaron en el vehículo las huellas de dos personas: Costa y Gomila Bordiga. A mediados de junio de 2024, Gomila Bordiga fue detenido en la localidad santafesina de San Lorenzo por un robo. Había vuelto a dar otra identidad, pero la Policía confirmó su verdadera identidad y descubrió que pesaba sobre él un pedido de captura vigente de la Justicia entrerriana.
Defendido por los abogados Rodolfo Parente y Joaquín Parente, Gomila Bordiga fue indagado por el fiscal Gilberto Robledo. Presentó una versión para justificar la presencia de su huella en la camioneta: aseguró que él la había robado en Rosario (aunque consignó una fecha distinta a la del hecho) y que luego la entregó a otra persona, por lo que su huella habría quedado en la Toyota. El juez de Garantías Jorge Barbagelata Xavier le impuso 90 días de prisión preventiva, que cumplió en una cárcel de Santa Fe mientras estaba a disposición de la Justicia de Rosario.
Se le practicaron distintas pruebas genéticas y los cotejos posteriores no arrojaron coincidencias con otros elementos hallados en las pericias del homicidio. De ese modo, Gomila Bordiga quedó en libertad respecto de la causa por la muerte de Barrientos y, probablemente, desvinculado.
Costa permanecía prófugo. A través de los abogados Parente había sostenido en el expediente que no se encontraba en el lugar ni en el momento del crimen de Barrientos, sino que estaba en una cárcel de la provincia de Buenos Aires. Con la confirmación oficial de su fallecimiento, los defensores solicitaron la extinción de la acción penal por las obvias razones procesales.


