Jueves, 7 de agosto de 2025   |   Campo

Diana Mondino regresa al público y brinda una definición clave sobre su futuro político

Diana Mondino regresa al público y brinda una definición clave sobre su futuro político

Con sala a capacidad completa, una de las figuras que destacó en el XXXIII Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que se lleva a cabo en La Rural bajo la organización de Expoagro, fue la excanciller Diana Mondino. La exfuncionaria del gobierno de Javier Milei fue invitada a disertar sobre el nuevo mapa del agro global, centrándose en la situación entre Brasil y Argentina. Criticó las políticas medioambientales impuestas desde el exterior sin tener en cuenta las particularidades locales de cada país.

La excanciller, que no aceptó preguntas de la prensa al finalizar, compartió el escenario con Fernando Mattos, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, en una charla moderada por Ignacio Garciarena, miembro de Aapresid. Durante la conversación, abordaron los aranceles adicionales del 50% a la carne, cobre y otros productos como el café, impuestos recientemente por el presidente Donald Trump a Brasil. También discutieron las repercusiones directas e indirectas que esto genera en otros países y la necesidad de robustecer el sistema internacional.

Mondino y Mattos hicieron hincapié en la importancia de generar consensos con “dientes”, es decir, acuerdos internacionales que incluyan mecanismos efectivos de cumplimiento. Mondino apuntó que a menudo se tiene una percepción errónea sobre los acuerdos políticos o la imposición de aranceles a diferentes naciones. “No es un partido de fútbol, donde uno gana y el otro pierde. Tenemos una visión muy futbolística de las cosas”, puntualizó.

Mattos afirmó que “los dirigentes de los países se van, pero los países y las instituciones permanecen, al igual que el sector agropecuario. Hay ciertas decisiones que son estomacales y aquellas que se tomen, ya sean a favor o en contra, durarán lo que el dirigente esté en su puesto. Por eso, los tratados son fundamentales”. También subrayó la necesidad de que, ante un incumplimiento, haya consecuencias claras.

Ambos cuestionaron que muchas organizaciones multilaterales están debilitadas y no logran establecer reglas firmes que obliguen a los países a respetar lo acordado. Además, mencionaron que en numerosos foros internacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), las negociaciones se estancan porque basta con que un país vete una decisión para paralizar el proceso.

Mondino ilustró su punto con la firma del Tratado de Pesca (Fish) y destacó la “hipocresía” de criticar a otros países por prácticas que también ocurren en el propio país, argumentando que la firma de acuerdos transparentes permite corregir tales situaciones.

Asimismo, Mondino fue crítica acerca de las políticas medioambientales importadas que no contemplan las particularidades de Argentina. Insistió en que las restricciones ambientales deben ser voluntarias, compartidas y adaptadas a la realidad de cada región: “No podemos aplicar las mismas reglas en todo el país. Indonesia tiene cientos de islas, no se puede imponer la misma normativa a todas ellas sin saber si están a favor o en contra”. Utilizó como ejemplo la Mesopotamia argentina, que ha sido completamente forestada, y La Pampa, cuyo nombre evoca sus pastizales naturales.

Mondino también enfatizó la arbitrariedad en los criterios de deforestación y subrayó que “en Europa se considera deforestación cuando se afecta un área de 5 o 6 metros”, mientras que en varios lugares de Argentina, esa referencia resulta absurda. “Si no eliminamos esas restricciones, al menos que sean voluntarias y se ajusten a las realidades productivas locales”, expresó.

Puso de relieve la existencia de criterios dobles en las exigencias internacionales y solicitó coherencia en la acción: “No puede ser que una misma normativa se interprete de manera diferente en Europa y en Argentina. Si aceptamos normas externas, que las aceptemos en su totalidad, pero no con dos criterios distintos”,

Finalmente, consideró fundamental educar a los propios “funcionarios y representantes para que comprendan y conozcan” la realidad productiva, las normas de trazabilidad y sean capaces de defender posiciones coherentes en foros internacionales. “Son elementos que encarecen y complican innecesariamente. Debemos alcanzar criterios que eliminen restricciones, y si no se eliminan, que sean compatibles con nuestras normativas”, concluyó.

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