Finalmente ayer por la mañana, el Juez de Instrucción Nº 7 de nuestra ciudad, Eduardo Ruhl, impartió precisas directivas al personal de la División Homicidios, que venía investigando la horrenda muerte de Irma Concepción Villagra, de 66 años, quién fuera golpeada brutalmente y posteriormente estrangulada en su domicilio de Díaz Vélez 1119, de Paraná, donde vivía sola. Alrededor de las 9.30 horas, una comisión de la repartición de la Dirección de Investigaciones, con los recaudos legales del caso y la presencia de los delegados judiciales, llegó a una vivienda ubicada en la zona de Vicente Zapata y Almirante Brown y allí detuvieron, sin que ofreciera ningún tipo de resistencia, a su único morador. Este fue identificado extraoficialmente como Walter Alvarenga, de 20 años, quién tras los trámites de rigor en la sede de calle Laprida, fue alojado en la Alcaidía de Tribunales a disposición del magistrado actuante, quién lo habría imputado de Homicidio. Como se recordará, aquel 28 de abril de 2007, por la tarde, una sobrina de la víctima llamó reiteradamente por teléfono a la casa de la mujer y no fue atendida, por lo que, alarmada por esta circunstancia, se dirigió hacia el domicilio e ingresó al lugar, ya que la puerta estaba cerrada, pero sin llave. El cuadro que se encontró fue realmente horroroso: la mujer estaba tirada sobre su cama, semidesnuda y ya sin vida, por lo que de inmediato denunció el hecho a la Policía. En un primer momento las causas de la muerte de la víctima había sembrado dudas en los investigadores pero, con el correr de las horas, el trabajo del personal de Homicidios pudo comenzar a esclarecer el tremendo episodio, el que finalmente se convirtió en un brutal homicidio, ya que la necropsia de ley estableció que Villagra, luego de ser golpeada ferozmente en la cara y otras partes del cuerpo, fue estrangulada manualmente por su asesino. Menor Homicidios, luego de verificar que en el lugar del crimen no había desorden alguno y que no había ningún tipo de violencia en las aberturas del lugar, llegó al convencimiento de que el autor del crimen había conseguido ingresar a la casa provisto de una llave o similar, o bien que la propia víctima le haya permitido el ingreso, de lo que se desprendía que la mujer podría haber conocido a quién, finalmente, le dio muerte. Sobre la base de distintas averiguaciones realizadas en el vecindario, donde la víctima era muy apreciada, y a los dichos de algunos familiares de la misma, se consiguieron algunas pistas y, en ese sentido, los policías profundizaron la pesquisa. A causa de ello, los investigadores centraron sus sospechas en un menor de 17 años de edad cuyos datos personales se mantuvieron en reserva, obviamente, por cuestiones legales y notificaron al juez Ruhl, de los avances logrados en la investigación. Poco después el magistrado otorgó los recaudos legales para la realización de un allanamiento y requisa domiciliaria llegando una comisión de Homicidios y de la Comisaría 4ª a una vivienda ubicada en calle Torrens, del Barrio Pagani, donde detuvieron al menor sospechado. Tras los trámites de rigor el joven fue puesto a disposición de la Justicia de menores quién, en un primer momento, dispuso su alojamiento en un instituto de Victoria, donde pasó detenido cierto tiempo hasta que finalmente quedó libre al no poder probarse su participación en el homicidio. Tras ello la causa volvió a manos del juez Ruhl y nuevamente el personal de Homicidios volvió sobre el tema, que habría culminado con la detención del mencionado Alvarenga. (El Diario)


