
La situación hídrica en el centro de la provincia de Buenos Aires ha vuelto a encender las alarmas en el campo. Luego de las intensas precipitaciones de la última semana, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) alertó que el panorama es “crítico” y exigió una respuesta inmediata por parte de los gobiernos provincial y nacional para abordar la emergencia productiva y social. Según la entidad, actualmente se estima que más de un millón de hectáreas en la región se encuentran anegadas, y esta superficie sigue aumentando.
“A esto se suma una gran cantidad de tierras con acceso imposible, ya sea por estar aisladas por el agua o por la falta de piso que permita el ingreso de maquinaria”, describió Carbap.
En un comunicado, la entidad indicó que las recientes lluvias han agravado de manera dramática un escenario que ya estaba colapsado en distritos como Bolívar, 25 de Mayo, Carlos Casares, Hipólito Yrigoyen y 9 de Julio, a los que ahora se han sumado Pehuajó, Lincoln y General Viamonte, con registros adicionales de entre 80 y 100 milímetros.
Inundaciones en provincia de buenos aires
“La superficie afectada en estos distritos se ha incrementado en la última semana (18 al 20 de agosto) entre un 30% y un 40% respecto de la situación registrada apenas 10 días atrás”, advirtió Carbap. Según la organización, se trata de “un panorama que no se observaba en la provincia desde hace muchísimos años”.
La entidad mostró la evolución de la superficie inundada en los partidos más complicadosGza. Carbap
En este contexto, la confederación enfatizó que “es indispensable una acción inmediata por parte de las autoridades provinciales y nacionales, a fin de poner a disposición de los productores y municipios herramientas que permitan mitigar el impacto”.
El pedido incluye medidas urgentes de asistencia directa. “En muchos casos, los productores no tienen la posibilidad de sacar sus producciones de los campos. Es fundamental habilitar financiamiento específico, con tasas diferenciadas y razonables, ya que las actuales son absolutamente inviables en este contexto”, planteó la organización de productores.
Además, Carbap solicitó la disponibilidad de maquinaria pesada —camiones, palas y retroexcavadoras— para reparar caminos y limpiar canales. “La falta de transitabilidad en los caminos rurales no solo afecta la producción, sino también la vida cotidiana de las familias en el ámbito rural”, subrayaron.
En cuanto a la cuestión impositiva, la entidad exigió un alivio inmediato: “Deben implementarse medidas fiscales tanto desde ARCA (exAFIP) como de ARBA y de los municipios, mediante la postergación o suspensión de pagos de impuestos nacionales, provinciales y tasas rurales”. Y añadieron: “La situación es crítica y no podemos esperar a la burocracia que conlleva la activación de las leyes de emergencia agropecuaria, tanto a nivel nacional como provincial.”
Inundaciones en 9 de JulioGza. Carbap
Carbap también hizo hincapié en la falta de infraestructura esencial. “La crisis actual no solo pone de manifiesto la gravedad de las precipitaciones, sino también la ineficiencia de no haber terminado en tiempo y forma el Plan Maestro del Río Salado, así como la falta de mantenimiento de los caminos rurales”, criticó.
Recordaron que los productores realizan “aportes millonarios en concepto de tasas viales, que muchas veces se desvían hacia otros fines municipales, y hoy las consecuencias de esa desatención salen a la luz con crudeza”.
Carbap advirtió que una obra estratégica como la del río Salado, junto con un adecuado mantenimiento de caminos y canales, “no hubiera evitado las lluvias ni la totalidad del daño ocasionado, pero sí habría permitido mitigar el impacto y facilitar el drenaje de las aguas en plazos más razonables”Gza. Carbap
La confederación subrayó que una obra estratégica como la del río Salado, junto con un adecuado mantenimiento de caminos y canales, “no hubiera evitado las lluvias ni la totalidad del daño ocasionado, pero sí habría permitido mitigar el impacto y facilitar el drenaje de las aguas en plazos más razonables”.
El comunicado también recordó la relevancia de esta zona para la producción agrícola nacional. “En esta región se genera aproximadamente el 15% del maíz y la soja de Argentina. Estas áreas ya se descartan para la próxima siembra de maíz temprano —cuyo ciclo está a punto de comenzar—, y se desconoce si podrán destinarse luego a soja, girasol o incluso a maíz tardío”, alertó.
Sin embargo, las repercusiones no se limitan al ámbito productivo. La entidad destacó el impacto social: “La falta de caminos transitables impide en muchos casos el acceso normal a las escuelas rurales, dejando a niños y jóvenes sin clases durante días o semanas”.
También señalaron las complicaciones en el acceso a la salud y a servicios básicos. “La situación obstaculiza la llegada de ambulancias, así como el transporte y la provisión de insumos esenciales, profundizando el aislamiento y la vulnerabilidad de las familias que habitan en estas zonas”, advirtieron.
Ante este panorama, Carbap solicitó una respuesta integral y coordinada por parte de las autoridades. “Se reclama con urgencia una ayuda inmediata, tanto para atender la emergencia productiva y social como para ofrecer una señal concreta de compromiso frente a una problemática que amenaza la próxima campaña agrícola y, con ella, la economía y la vida en toda la región”.
La entidad fue contundente al afirmar que no hay tiempo que perder: “Es momento de actuar con responsabilidad y celeridad para no agravar aún más una situación ya crítica para miles de productores y familias bonaerenses”.
A medida que avanzan las aguas y la falta de soluciones a largo plazo persiste, la preocupación en el campo se intensifica. Carbap dejó en claro que la emergencia hídrica expone no solo la vulnerabilidad de la producción, sino también la necesidad de una política sostenida de infraestructura y acompañamiento estatal.




