Sábado, 30 de agosto de 2025   |   Internacionales

Descienden las tasas de fertilidad a nivel global: análisis de tendencias y políticas frente al cambio demográfico

Nuevas medidas y subsidios buscan aumentar los nacimientos, pero los expertos advierten sobre la limitada eficacia de estas iniciativas
Descienden las tasas de fertilidad a nivel global: análisis de tendencias y políticas frente al cambio demográfico

El descenso en la tasa de fertilidad se ha consolidado como una tendencia global con implicaciones profundas en la demografía y las políticas públicas de numerosos países. Un análisis de Pew Research Center, basado en datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), revela que esta cifra a nivel mundial continúa en disminución, afectando tanto a regiones desarrolladas como en desarrollo.

América Latina y el Caribe, que tradicionalmente han estado asociadas con altas tasas de natalidad, también experimentan una reducción significativa, mientras que gobiernos de todo el mundo implementan estrategias para revertir esta tendencia.

La investigación de Pew Research Center estima que la tasa de fertilidad en Estados Unidos será de 1,6 nacimientos por mujer para el año 2025, una cifra que la ONU anticipa se mantendrá hasta finales de siglo.

Este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. Según proyecciones de la ONU citadas por Pew Research Center, América Latina y el Caribe han pasado de un promedio de 5,8 nacimientos por mujer en 1950 a 1,8 en 2025.

El análisis regional destaca diferencias notables. África, aunque mantiene la tasa de fertilidad más alta, ha reducido su índice de 6,5 a 4,0 nacimientos por mujer entre 1950 y 2025. En contraste, Europa y América del Norte presentan los niveles más bajos, con 1,4 y 1,6 respectivamente.

Para el año 2100, se anticipa que la tasa de fertilidad de África caerá a 2,0; la de Oceanía a 1,7; la de Asia a 1,7; y la de América Latina y el Caribe a 1,6. América del Norte se mantendrá estable, mientras que Europa podría registrar un ligero aumento.

Un concepto central en esta discusión es la tasa de reemplazo poblacional, que indica el número de nacimientos por mujer necesario para mantener constante el tamaño de la población.

Actualmente, este umbral global se sitúa en torno a 2,1 nacimientos por mujer, aunque varía según la mortalidad. Solo África supera este nivel, mientras que Oceanía se encuentra justo en el límite. Asia, América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa ya están por debajo del nivel de reemplazo, lo que sugiere que las futuras generaciones serán menos numerosas.

El descenso por debajo del nivel de reemplazo ocurrió en momentos distintos según la región. América del Norte lo atravesó en 1972, seguida de Europa en 1975, América Latina y el Caribe en 2014 y Asia en 2019. La ONU prevé que Oceanía caerá bajo el umbral en 2028 y África en 2091.

El análisis de Pew Research Center también señala el aumento en la edad de las madres. Se estima que para 2100, la proporción de madres menores de 25 años será menor en todas las regiones. En África, este grupo disminuirá del 41% al 24%; en América Latina y el Caribe, del 39% al 17%; y en Asia, del 33% al 16%.

Además, para finales de siglo, las mujeres de 25 a 34 años serán responsables de la mayoría de los nacimientos y, salvo en África, las mayores de 34 años superarán en número a las menores de 25.

Ante estas tendencias, muchos países han implementado políticas de incentivo a la natalidad. Gobiernos de Asia Oriental han ampliado los permisos parentales y mejorado el acceso a servicios de cuidado infantil. Japón, por ejemplo, asignó en 2021 el 2,4% de su producto interno bruto (PIB) a beneficios familiares, según la OCDE.

En Europa, algunos países superaron el 3% del PIB en programas familiares ese mismo año. Polonia destinó cerca del 3,6% de su PIB a beneficios familiares, con un 2,5% en transferencias monetarias directas por hijos, mientras que Islandia alcanzó el 3,8%, el porcentaje más alto de la OCDE. En contraste, Estados Unidos destinó alrededor del 1% de su PIB a estos beneficios, principalmente a través de servicios y desgravaciones fiscales.

A pesar de los esfuerzos y recursos invertidos, Pew Research Center advierte que la evidencia sobre la efectividad real de las políticas para aumentar la tasa de fertilidad es limitada, dejando abierto el debate sobre el impacto de los incentivos implementados hasta el momento.

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