Viernes, 30 de mayo de 2025   |   Campo

Desafíos futuros del maíz según expertos del sector

Desafíos futuros del maíz según expertos del sector

En el panel titulado “Desafíos tecnológicos del maíz del futuro” durante el Congreso de Maizar 2025, representantes de varias empresas relacionadas con el cultivo presentaron propuestas sobre cómo podría desarrollarse esta actividad en los próximos años. Entre los participantes se encontraban Julián Sudera (Corteva), Maximiliano Cueto (Bayer), Matías Cardascia (Syngenta), Laura Lazara (GDM) y Ricardo Pancelli (BASF), bajo la moderación del consultor Carlos Becco.

El contexto macroeconómico es crucial. “Uno de los factores clave para mejorar la producción de maíz en Argentina es contar con estabilidad y previsibilidad. Reducir el riesgo externo es esencial para el crecimiento; si se igualan las condiciones, todos podrán entrar al juego rápidamente”, afirmaron los panelistas, quienes también elogiaron la resiliencia de los productores argentinos ante situaciones externas desfavorables.

Se subrayó la importancia de observar las acciones futuras del Ministerio de Economía, así como las políticas de los gobernadores e intendentes, ya que son en estas áreas donde se llevan a cabo los negocios. Por ejemplo, la instalación de una gran planta de producción de bioetanol requiere buenas rutas y caminos para facilitar el tránsito de camiones que transportan maíz y etanol. Además, el crecimiento conlleva otros desafíos, como la necesidad de construir digestores, feedlots y otros emprendimientos asociados a la planta de destilación.

El panel recomendó eliminar ciertos marcos regulatorios que, aunque tuvieron razón de ser en el pasado, ya no son pertinentes, como la prohibición de automóviles con motores Flex. Estos motores de combustión están diseñados para utilizar diferentes combustibles, ajustando la inyección y el tiempo de encendido para optimizar el rendimiento.

También se sugirió fomentar el desarrollo de industrias vinculadas al cultivo de maíz, como criaderos de pollos o fábricas de snacks, que puedan generar un efecto multiplicador en la economía local. Los expertos coincidieron en que es necesario reducir la brecha entre los rendimientos potenciales y los reales del maíz. Un 40% de esta brecha se debe a prácticas inadecuadas, como la desuniformidad en la siembra o el retraso en su establecimiento, lo cual puede resultar en la pérdida de hasta 1000 kilos por hectárea por semana de atraso. Por lo tanto, los proveedores de insumos deben respaldar a los productores no solo en la implementación del cultivo, sino también en la introducción de innovaciones.

Para los especialistas, la meta será producir más con menos, utilizando tecnologías eficientes que minimicen los riesgos, como contar con datos precisos para una fertilización adecuada. Se destacó que el principal desafío del maíz del futuro será aumentar los rendimientos de manera rentable, a través del manejo adecuado y mejor genética. También se buscará mejorar la eficiencia, lo que incluye la reducción de las pérdidas de urea aplicadas, que en muchos casos pueden llegar al 40-50%, lo cual representa un obstáculo para incrementar los rendimientos.

Los expertos afirmaron que el riego es un área con potencial de avance en el cultivo de maíz. En Argentina, esta tecnología solo se utiliza en el 5% de la superficie agrícola, frente al 20% en Estados Unidos. Además, se enfatizó que es necesario trabajar con datos y modelos reales para mejorar la precisión y eficiencia en cada etapa, incorporando herramientas como inteligencia artificial y machine learning.

Se anticiparon novedades en la agronomía del maíz: para el período 2029-2030, gracias a la biotecnología, podría surgir la primera generación de proteínas insecticidas. En el ámbito empresarial, se destacó que un aumento de acceso al crédito destinado a capital de trabajo podría significar un avance productivo importante para los cultivadores, algo que las empresas de semillas pueden facilitar.

Asimismo, es vital aprovechar las posibilidades de la cadena comercial. Existen oportunidades para añadir valor al maíz transformándolo en biocombustibles, carne o huevos, lo que redundará en una mayor rentabilidad para los productores y generará empleo, energía y alimentos para el país.

Finalmente, se subrayó la necesidad de que las prácticas sean sostenibles, tanto para ser preferidas por los consumidores como para ofrecer nuevas oportunidades de negocio a los productores. Se mencionaron estudios que indican que la huella de carbono de la soja argentina es más baja de lo que se había documentado hasta ahora. Los productores que gozan de esta ventaja han logrado acuerdos con Viterra, una exportadora que asegura beneficios económicos al contar con clientes dispuestos a pagar un plus por esta mercadería. Este acuerdo se extenderá próximamente al maíz.

En resumen, será fundamental producir más con menos, empleando tecnologías eficientes que busquen minimizar riesgos y permitir una fertilización precisa. Un antiguo aforismo reitera que “el productor tiene el campo prestado de sus hijos”, por lo que debe administrarlo con sabiduría para mejorarlo mientras asegura su rentabilidad.

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