Sábado, 24 de enero de 2026   |   Nacionales

Denuncia judicial agudiza sospechas de corrupción en la gestión de Reidel

Tras las revelaciones de PERFIL, dos funcionarios vinculados al titular de Nucleoeléctrica Argentina S.A. fueron separados de sus cargos. Sin embargo existe un antecedente previo que desnuda una larga trama de complicidades y presuntos sobreprecios. Sucede en el marco de la feroz interna que se respira en el organismo que obsesiona al presidente Javier Milei. Uno de los principales apuntados trabajó con Daniel Scioli durante su gestión como gobernador bonaerense. Además, desde 2017, es socio del hermano del actual secretario de Turismo, Nicolás Scioli, en la consultora Imoove S.R.L.
Denuncia judicial agudiza sospechas de corrupción en la gestión de Reidel

La crisis en Nucleoeléctrica Argentina (NASA) ingresó esta semana en una nueva etapa. Tras una denuncia interna presentada ante el Comité de Integridad por presuntas irregularidades en la contratación de un servicio de limpieza, el directorio de la empresa nuclear decidió apartar a dos funcionarios designados por el presidente, Demian Reidel. Pero, lejos de aplacarse, el conflicto continúa escalando. PERFIL reveló el caso hace diez días y ahora accedió a una presentación ante la Justicia Federal anterior a la difusión pública del conflicto. La demanda aporta un antecedente preocupante: advierte sobre un posible esquema de direccionamiento en procesos licitatorios durante la actual gestión.

El detonante fue la licitación del servicio de limpieza para las centrales nucleares. Como publicó este medio a principios de enero, una denuncia interna alertó que la empresa LX Argentina podía resultar adjudicataria con una oferta que superaba en más de un 140% el costo histórico del servicio y los valores de referencia utilizados por la propia compañía. La presentación, firmada por el gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, describió presiones internas, intentos por reformular informes técnicos y un proceso que, de concretarse, habría ocasionado un perjuicio económico significativo para NASA.

En ese marco, el directorio resolvió suspender la contratación y apartar de sus funciones al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, dos hombres de confianza de Reidel. En lugar de Famá fue designado Fernando Monserrat, que ya ocupó ese cargo anteriormente y cuenta con amplio reconocimiento entre los trabajadores. Las funciones de Pantuso quedaron, de forma transitoria, a cargo de Ricardo Matuk, responsable del área de Administración y Finanzas.

La salida de ambos funcionarios coincidió con la aparición de una nueva denuncia que volvió a tensar el clima interno. A la presentación de Nolasco ante el Comité de Integridad se sumó otra de la empresa M&G Facility Service, que cuestionó los requisitos de admisibilidad incluidos en los pliegos de distintas licitaciones y denunció exclusiones discrecionales. Fuentes internas agregan que hay además una decena de presentaciones anónimas —una modalidad prevista en el reglamento del Comité— que refuerzan la sensación de que el conflicto excede un expediente puntual.

Pero el antecedente más delicado es anterior al estallido mediático. Antes de que PERFIL publicara la primera nota sobre la licitación de limpieza, Distribón SRL había recurrido a la Justicia Federal para impugnar un proceso por presunto direccionamiento en el que pretendían competir. No se trataba de cualquier obra: eran tareas de limpieza en una zona que exige, por ejemplo, trajes especiales para prevenir la radiación, un servicio en el que la firma tiene trayectoria.

La presentación de Distribón, firmada por su propietario Alejandro Davison, solicitó una medida cautelar para suspender la licitación. Oscar Papavero, titular del Juzgado Federal en lo Civil y Comercial N° 1 de San Martín, no frenó el proceso, aunque dejó abierta la discusión de fondo sobre la legalidad del procedimiento. Más tarde las actuaciones fueron remitidas al juzgado federal con competencia territorial en la zona de Campana. El denunciante ahora aguarda que se levante la feria judicial.

En términos generales, la presentación de Distribón sostiene que NASA incorporó requisitos arbitrarios en el pliego, como exigencias de dotación mínima de personal, antigüedad de las empresas y certificaciones técnicas sin relación directa con el objeto de la contratación.

Según el denunciante, esos nuevos requisitos se combinaron con plazos imposibles de cumplir. “Pese a tratarse de un servicio de complejas especificaciones técnicas, ya que se involucran residuos radioactivos, fue convocado con plazos muy exiguos, generando aún más sospechas a la luz de las direccionadas cláusulas que lo componen, que establecieron un plazo ínfimo de 15 días para la presentación de las ofertas, teniendo en cuenta el enorme volumen de documentación, tareas evaluadoras y la petición de antecedentes exorbitantes”, sostuvo en la denuncia.

Nadie en la compañía quiere dar explicaciones, y tampoco respondió el propio Reidel a los mensajes de este medio. Para los directores será difícil alegar desconocimiento del malestar entre firmas que vienen proveyendo servicios desde hace años. Distribón, por ejemplo, elevó cartas al directorio para advertir la situación con ejemplos concretos de los requisitos: “Se exige contar con una planta permanente de 500 trabajadores cuando Distribón S.R.L. ejecuta el servicio en forma satisfactoria desde hace cuatro años con una dotación sensiblemente menor, sin cuestionamiento alguno”, dice uno de los escritos.

Las cartas fueron enviadas al directorio el 28 y el 31 de octubre, mucho antes de que estallara el escándalo con LX Argentina. Ese antecedente pasó casi inadvertido en su momento, pero hoy adquiere otra dimensión. Para algunos sectores de NASA, las presentaciones de Distribón anticiparon un patrón que luego se repitió en la denuncia de Nolasco y en las que se acumularon en las últimas semanas: la sospecha de que los cambios en los pliegos no fueron neutrales y habrían favorecido a un reducido grupo de oferentes.

Directorio partido. El escándalo de LX Argentina terminó de dividir al directorio. Como sostuvo Nolasco en su presentación, parte de las irregularidades se originan en la modificación de los requisitos de admisibilidad que deben superar las empresas.

En el caso que cuestionó Nolasco, el funcionario afirmó en su denuncia interna que esos cambios hicieron que, de las nueve compañías que se presentaron por el servicio de limpieza del Lote 5 —el punto en cuestión—, solo dos fueran admitidas: La Mantovana Servicios Generales y LX Argentina. Días después, y pese a no haber sido evaluada en la instancia de Análisis Técnico, la firma Limpiolux se incorporó de hecho como tercera posible proveedora.

Las tres presentaron ofertas llamativamente altas y superiores a lo que actualmente se paga por el servicio. Entre ellas, la de LX Argentina resultó la más económica, por lo que se dio por hecho que había sido la favorecida.

Cuando se conoció esta situación (según reconstruyó PERFIL a partir de conversaciones con fuentes internas), el vicepresidente de NASA, Guido Lavalle, pidió que en la reunión de directorio donde se analizara la licitación también se debatiera la continuidad de Pantuso y Famá. Su pedido fue apoyado por Axel Larreteguy y Diego Chaher. Este último, además de su cargo como director de NASA, está a cargo del avance de la privatización del 54% de la empresa, lo que, según coinciden distintas fuentes, explica su interés en evitar que el conflicto interno escale y complique ese proceso.

El grupo impulsó el reemplazo de Famá por Monserrat con un objetivo claro: contener el malestar interno y garantizar la continuidad operativa. “Nadie quiere que la gente se rebele en este contexto”, resumió una fuente con acceso a la cúpula de la compañía. En pocas semanas, Atucha deberá afrontar una parada programada para tareas de mantenimiento, un período crítico que exige destrabar compras y contrataciones en plazos acotados. Para el directorio, la prioridad es que la empresa funcione con la mayor normalidad posible.

La votación, sin embargo, dejó heridas abiertas. En la empresa cuentan que, antes de la reunión, Lavalle mantuvo una fuerte discusión con Reidel. El presidente de NASA y el director Marco Campolonghi habrían intentado defender la continuidad de los funcionarios cuestionados. Tras quedar en minoría, ambos se retiraron del encuentro en un clima de máxima tensión. PERFIL se comunicó con el área de Relaciones Institucionales y con el propio Reidel para conocer su versión, sin obtener respuesta.

El contraataque. Lejos de cerrar el conflicto, el desplazamiento de Pantuso motivó una réplica. Pocas horas antes de ser apartado, el ahora exgerente de Coordinación Administrativa presentó un extenso escrito ante el Comité de Integridad y el directorio donde rechazó las acusaciones y apuntó directamente contra Nolasco. En esa presentación, Pantuso afirmó que la denuncia por la licitación de limpieza responde al endurecimiento de los controles internos y acusó al gerente de planta de haber convalidado, en 2023, desvíos superiores al 300% en contrataciones similares, sin objeciones técnicas ni económicas.

Esa denuncia cruzada, ahora pública, añade una nueva capa a una crisis que ya no se limita a una licitación ni a un grupo reducido de funcionarios. Está en juego el control de los procesos de compra en una empresa estratégica, atravesada por un plan de privatización y por internas que, lejos de apagarse, continúan sumando capítulos.

Pantuso se convirtió en el principal apuntado de la trama. Es un periodista que trabajó con Daniel Scioli durante su gobernación bonaerense y, desde 2017, es socio del hermano del actual secretario de Turismo, Nicolás Scioli, en la consultora Imoove SRL.

Este vínculo no es irrelevante para sus adversarios, que ponen la mira en la compañía Limpiolux (la que se incorporó de hecho al pliego en discusión). La firma pertenece a la familia Peluso, que duplicó sus contratos con el Gobierno en la era mileísta, según publicó La Nación en mayo de 2025. La expresidenta de la empresa, Cecilia Peluso, está a la espera de un juicio oral por un supuesto sobreprecio en un contrato celebrado con la AFIP en tiempos de Ricardo Echegaray. Su hermano, Luis Alberto, fue titular del Instituto de Lotería y Casinos de la provincia de Buenos Aires durante el sciolismo.

En el entorno de Pantuso niegan que ese vínculo explique el desembarco de Limpiolux en la licitación polémica. También rechazan que la empresa haya llegado a NASA a través del ex motonauta.

Los defensores de su gestión sostienen que Pantuso y Famá no fueron desplazados, sino que se les suspendieron las firmas. No obstante, reconocen que en breve se abrirá una investigación interna para determinar si corresponde un sumario. Por estos días analizan presentar su renuncia. En público, hasta ahora, pide la cabeza de Reidel.

A pesar de ser un gran amigo de Javier Milei, el físico sabe que se ganó más de un enemigo en La Libertad Avanza. Por eso nadie espera una defensa enérgica de su gestión. Por ahora se mantiene en silencio mientras avanzan las acusaciones internas.

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