Martes, 27 de enero de 2026   |   Campo

Debe administrarse la distribución de la cuota china entre exportadores

Debe administrarse la distribución de la cuota china entre exportadores

El último día del año se conoció que China decidió establecer cuotas anuales de importación de carne vacuna: una para cada uno de sus seis principales proveedores y otra para el resto de los países, como medida de salvaguardia por el daño atribuido a su sector productor. El sistema regirá por tres años, 2026-28, con un crecimiento de los volúmenes del 2% anual.

Parecía obvio que la cuota argentina debía distribuirse entre los exportadores para evitar que se vieran obligados a una carrera perjudicial para ellos, para la ganadería y para el propio mercado chino.

Sin embargo, circula información según la cual el Gobierno habría aceptado la propuesta china de gestionarla mediante el sistema de “primero llegado, primero servido”.

En primer lugar, resulta llamativo que se hiciera tal consulta, cuando el tema debería ser competencia del “dueño de la cuota”. A China sólo le debería importar que los países no excedan sus límites, bajo pena de aplicar un arancel prohibitivo del 55% sobre el excedente.

Las cuotas Hilton y de Estados Unidos se gestionan de forma administrada. No ocurre lo mismo con la cuota 481 de la UE, destinada a carne de feedlot, porque es global —es decir, no hay países “dueños”—. Argentina no es la excepción: casi todos los países reparten esas cuotas entre sus exportadores. Ni la UE ni Estados Unidos han opinado al respecto.

La cuota de China es mucho más comparable a la Hilton o a la de EE. UU. que a la 481, porque ningún país puede utilizar la cuota asignada a otro.

Es llamativo que, pocas semanas después de reglamentarse la distribución de las citadas cuotas —por primera vez con criterios conceptualmente igualitarios— se haya adoptado esta decisión respecto de la nueva cuota. Más aún si se tiene en cuenta que esos criterios han sido pacíficamente aceptados por toda la cadena durante muchos años, algo poco frecuente en el pasado.

La industria australiana está evaluando una propuesta del reconocido analista y exexportador Simon Quilty para administrar la cuota de su país. El experto advierte que, de lo contrario, la cuota podría agotarse ya en mayo y que se destruiría el mercado de cortes de alto precio, sobre todo ahora que Estados Unidos está virtualmente ausente por su guerra comercial con el gigante asiático.

Beef Central, publicación australiana especializada, informa estos días que diversas fuentes de Shanghai comentan que los exportadores brasileños van a implementar un sistema similar, para no pasarse de las 80 mil toneladas por mes de su cuota de 1,106 millones.

Exportación de carne vacuna a China

En la carrera que los exportadores argentinos se verán obligados a emprender, no sólo se forzarán los envíos totales, sino que se recurrirá a productos de menor valor —como la carne con hueso— en el afán de aprovechar la mayor porción posible de la cuota. Eso puede ser lógico desde el interés individual, pero perjudicial en conjunto. Sería como intentar cumplir la cuota Hilton con cortes de la rueda.

Argentina exporta a China carne congelada sin hueso —producto principal—, carne enfriada —el más valioso—, carne congelada con hueso y huesos de desposte, es decir, huesos casi pelados, que no deberían contabilizarse como carne.

Si comparamos los datos de importación de China con los de exportación de Argentina, observamos lo siguiente para el año que acaba de terminar.

Aunque los registros de carne enfriada y de congelada sin hueso difieren levemente porque no abarcan exactamente los mismos períodos, China registra 172 mil toneladas de carne con hueso, mientras que Argentina contabiliza 56 mil toneladas de carne con hueso y 128 mil toneladas de hueso. Es decir, buena parte de ese hueso China lo incluye en los códigos aduaneros de la carne y se computará contra la cuota.

Si consideramos que, en promedio, se exporta a poco más de US$1000/t, se percibe el problema de incentivar el uso de la cuota con estos productos. Esto ocurrirá, inexorablemente, si la cuota no se administra.

Rodeo vacuno en la Argentina (Xinhua/Martín Zabala) (mz) (oa) (ah) (ce)[e]MARTIN ZAVALA – XinHua

Deben aplicarse los mismos criterios conceptuales que se acaban de utilizar para las cuotas Hilton y la de Estados Unidos para los próximos cuatro años.

Quienes participaron en el mercado en libertad durante los últimos tres años son los que han mostrado un interés inequívoco en el mismo.

En todo caso, podría aplicarse cierta flexibilidad —en un porcentaje limitado— dado el carácter novedoso de esta cuota.

Esa elasticidad, aun con el riesgo de sesgo subjetivo y arbitrariedad pese a la buena voluntad y honestidad que se aplique, podría cubrir algún caso de exportador disconforme o de plantas recientemente habilitadas. Y sería un mal menor en beneficio de un bien mucho mayor.

Tras 45 años de administrar la cuota Hilton y casi diez con la de Estados Unidos, resulta difícil culpar a ese mecanismo de haber concentrado a los exportadores, que están sumamente atomizados.

Tener más de la mitad de las exportaciones bajo condiciones administradas no es deseable, pero no es una elección de Argentina: viene impuesta desde fuera y hay que convivir con ello.

Argentina se vio relativamente favorecida con la cuota asignada, al igual que Uruguay, Nueva Zelanda y (teóricamente) Estados Unidos, a diferencia de Brasil y Australia, que verán reducido lo exportado en 2025.

Si además se tiene en cuenta que será difícil que Estados Unidos, Nueva Zelanda y, quizás, Uruguay completen sus cuotas, el mercado se reducirá considerablemente y eso podría impactar favorablemente los precios.

Sería una lástima que esas ventajas se perdieran por la aplicación de un mecanismo perjudicial para el mercado, como el que sugiere la información que circula.

——————-

El autor es director de valorcarne.com

Déjanos tu comentario: