Lunes, 19 de mayo de 2025   |   Nacionales

De la televisión a la política: la llegada del nuevo vocero al poder

De la televisión a la política: la llegada del nuevo vocero al poder

Manuel Adorni: El vocero que traduce el discurso del gobierno Milei

Siempre de traje impecable y con un tono preciso, casi quirúrgico, Manuel Adorni se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del gobierno de Javier Milei. Desde su posición como vocero presidencial en el atril de Casa Rosada, Adorni transmite el mensaje oficial con la disciplina de quien comprende que, en tiempos de incertidumbre, la comunicación es un componente estratégico del poder.

Llegó a la política desde los medios, poseyendo un título de Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de La Plata y el de Contador Público por la UADE. Su trayectoria como columnista, conductor radial y panelista en canales como LN+ y A24 lo estableció como una figura del ecosistema liberal antes de ingresar al gobierno. Defensor de ideas ortodoxas y un crítico feroz del kirchnerismo, hizo de la crítica al intervencionismo estatal su bandera, mucho antes de que esta postura se consolidara como el discurso predominante.

En 2023, Javier Milei lo convocó para asumir como vocero presidencial. Desde entonces, su papel se ha vuelto central en la estrategia comunicacional del Ejecutivo, encargándose de sintetizar el mensaje de un gobierno disruptivo y, en ocasiones, caótico, que ha enfrentado críticas por su estilo confrontativo, mientras busca mantener un canal claro con la opinión pública.

Con el tiempo, Adorni ha asumido nuevas responsabilidades. En septiembre de 2024, fue nombrado Secretario de Comunicación y Medios, con rango de secretario de Estado. Entre sus principales funciones se encuentra reorganizar, y en algunos casos reducir, los medios públicos, incluida la controvertida decisión de cerrar la agencia Télam, lo que para sus críticos equivale a un intento de disciplinamiento mediático. En marzo de 2025, anunció su candidatura a legislador por la Ciudad de Buenos Aires dentro de La Libertad Avanza, haciendo evidente su intención de dar el salto definitivo a la política partidaria. A pesar de su rol institucional, Adorni mantiene una activa presencia en redes sociales, donde alterna mensajes oficiales con reflexiones personales.

Adorni está casado y tiene dos hijos. Su estilo de comunicación, directo y casi pedagógico, refleja tanto su formación académica como su experiencia en medios. En una Argentina marcada por cambios profundos, representa una nueva generación de voceros: técnicos con visibilidad y comunicadores que comprenden que en el siglo XXI la política también se disputa en el terreno del relato.

El ascenso de Manuel Adorni en la comunicación oficial no es un fenómeno aislado, sino parte de un nuevo paradigma en el ejercicio del poder en Argentina. Este cambio implica un desplazamiento de la lógica política clásica hacia una gramática tecnocrática que privilegia la claridad, la síntesis y la eficiencia narrativa.

Adorni no es un ideólogo en el sentido tradicional; no es un pensador doctrinario ni un estratega de la interna partidaria. Su aporte al espacio encabezado por Javier Milei es, más bien, el de un traductor: alguien que logra trasladar las premisas del libertarismo que representa Milei a un lenguaje cotidiano, accesible y políticamente funcional, aunque frecuentemente agresivo y soberbio, que es característico de su estilo.

Desde su llegada a la vocería presidencial, Adorni se ha encargado de enmarcar decisiones frecuentemente impopulares en términos de necesidad estructural. Ajustes, cierres, despidos o recortes no se presentan como “costos sociales”, sino como “correcciones”, “normalizaciones” o “sinceramientos”. En este relato, no hay épica, pero sí una convicción técnica.

En términos ideológicos, Adorni se inscribe en una corriente liberal ortodoxa, crítica del rol expansivo del Estado y promotora de una economía basada en reglas de mercado.

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