Lunes, 26 de enero de 2026   |   Campo

Cuota china de carne: impacto y desafíos para el sector – LA NACION

Cuota china de carne: impacto y desafíos para el sector – LA NACION

Tras conocerse cómo China distribuirá las 511.000 toneladas de carne vacuna que la Argentina podrá exportar, según el esquema fijado por las autoridades asiáticas, el sector exportador se vio convulsionado por lo que considera la ausencia de reglas claras para administrar los cupos. Reclaman una definición que ordene los envíos y evite un colapso. Advierten además que el sistema podría provocar subas y caídas bruscas en el precio de la hacienda. En los próximos días se espera una reunión de los exportadores agrupados en el Consorcio ABC, cuyas firmas adheridas son las que más venden al gigante asiático. El 31 de diciembre último, China impuso cuotas a la carne que ingresa de todo el mundo.

Fuentes del negocio consultadas señalan que las nuevas reglas de China corren el riesgo de desordenar el principal mercado de exportación de carne vacuna, que durante años funcionó bajo un esquema no regulado, donde primaban la velocidad y la capacidad financiera. Ahora, dicen, habrá que ordenar internamente la operatoria para evitar un cimbronazo. El problema no es solo el volumen asignado por China —similar al exportado el año pasado, según la industria— sino la metodología de implementación y la decisión política del gobierno de Javier Milei de no intervenir en la distribución.

Mientras la industria intentaba coordinar con la Secretaría de Agricultura para evitar un aluvión de envíos que sature las terminales y deprime los precios, la respuesta oficial fue tajante: no habrá reparto estatal de cupos. Según aclaró una alta fuente oficial a LA NACION, el Gobierno propuso administrar la cuota en el país, pero la República Popular China no aceptó. Esa decisión ya fue notificada a toda la cadena exportadora. Ahora se espera que el Consorcio ABC —cuyas empresas representan entre el 80% y el 90% de las exportaciones a China— logre acordar internamente.

Cabe recordar que en las exportaciones a Europa (Cuota Hilton) o a Estados Unidos el Estado argentino emite un “Certificado de Cuota” por empresa, basado en su past performance (historial de exportación). Ese certificado es la llave: si la mercadería llega con él, entra sin aranceles adicionales; si no lo tiene, paga la penalidad. Es un sistema ordenado y previsible.

Los envíos a Europa (Cuota Hilton) y Estados Unidos se rigen por un past performance Archivo

En cambio, con China la situación es radicalmente distinta. “China no acepta manejar esos certificados”, explicó una fuente del sector. El gigante asiático operará con una “cuenta corriente” global sobre las 511.000 toneladas: a medida que la carne llega a sus puertos se descuenta del total, sin importar qué empresa la envió ni qué acuerdos internos existan en la Argentina.

Sin embargo, una vez que se alcance el tope de 511.000 toneladas, automáticamente empezará a aplicarse un arancel pleno, que sería del 55%. Las 511.000 toneladas, en tanto, ingresarán con el actual arancel del 12,5%.

El mecanismo será sencillo: “Primero servido, primero llegado”. Frigoríficos de menor escala aclararon a este medio que el problema lo plantean las grandes industrias, porque a medida que se cargan embarques se va reduciendo el cupo general.

Dado que es técnicamente inviable que China controle la cuota por empresa, la única forma de ordenarlo sería que la Argentina limitara las salidas desde el origen mediante una administración. Pero, como se dijo, el Gobierno no quiere intervenir en el mercado. “El Gobierno no quiere intervenir porque no quiere replicar los errores de los gobiernos pasados”, aseguró una fuente consultada. La filosofía libertaria choca con la regulación del comercio exterior, ya que limitar el volumen por empresa se parece a los controles de gestiones anteriores, algo que el Ejecutivo busca evitar. El Estado advirtió que, a lo sumo, informará el nivel de cumplimiento del cupo, pero no actuará como árbitro.

Según las fuentes consultadas, el Gobierno no quiere intervenir porque no quiere repetir los errores del pasado IPCVA

Así, el mercado de exportaciones a China podría convertirse en una carrera por entrar primero en la cuota, en la que los frigoríficos acelerarían faena y embarques contrarreloj para captar volumen antes de que se agote el cupo. “Esto va a generar una presión de compra de ganado, con subas y caídas bruscas de precios, algo que no conviene a nadie”, advirtió la fuente.

Si todos los frigoríficos salen a embarcar masivamente en los primeros meses para asegurarse su porción de la torta, se podría formar una burbuja de demanda en el mercado de hacienda de Cañuelas, anticiparon.

“Si hay saturación de oferta, lo más probable es que el precio baje. Pero todo esto habrá que ver cómo se acomodan las circunstancias, las decisiones políticas, mercados, ofertas, etc. También hay que ver cómo juegan Brasil y Uruguay”, dijo Martín Rapetti, coordinador de la Mesa de las Carnes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

En la industria advirtieron que un acuerdo tácito entre privados sería difícil de sostener sin mecanismos de control. “Es una cuestión de acuerdos informales: nadie lo controla. Alguien puede decir ‘yo hago 1000 toneladas’ y terminar haciendo 1500″, ejemplificó un empresario.

Además, alertaron sobre la alta rotación de empresas que, en años anteriores, se constituyeron y disolvieron para facturar con el negocio, lo que complica establecer criterios de past performance confiables. A eso se suma que los barcos tardan 60 días en llegar a China: todo lo producido y embarcado en noviembre y diciembre pasado está arribando en estos días. “No se sabe si eso ya se descuenta de la cuota o si corre a partir de los embarques que se hagan ahora”, señaló la fuente. La situación introduce incertidumbre sobre cuánto saldo real queda disponible.

“Como empresario, prefiero que el gobierno no intervenga. Que se ocupe de agrandar la torta, no de repartirla”, coincidió un exportador. El objetivo, dijo, debería ser negociar para elevar esas 511.000 toneladas a 600.000 o a un millón, de modo que la oferta y la demanda definan a los jugadores.

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