Aunque aún representa un porcentaje reducido de usuarios en la Argentina y atraviesa una caída en la velocidad de ventas a nivel mundial, el auto eléctrico mantiene dos ventajas indiscutibles: genera menos contaminación que un vehículo convencional y su energía motriz resulta más económica.
Más aún, el Gobierno autorizó un cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos que pueden ingresar al país sin pagar el arancel de importación del 35 por ciento. Eso redujo el sobrecosto de los eléctricos —que antes llegaba a ser un 40% más caro— a aproximadamente un 25% respecto de un auto convencional.
La electricidad para cargar la batería puede provenir de cargadores públicos —en estaciones de servicio, centros comerciales o supermercados— o de la conexión a la red doméstica o empresarial destinada al personal.
Así, según el punto de carga, puede existir un costo unificado por consumo fijo mensual o cobrarse por lo realmente consumido, como sucede con la nafta o el diésel en un vehículo de combustión.
Para dimensionar el costo de la electricidad conviene conocer dos datos: la capacidad de la batería del vehículo y el precio del kWh según la tarifa domiciliaria de cada usuario.
Tomando como referencia los dos eléctricos urbanos de mayor acceso —los líderes de ventas de 0 km en 2025 y enero de 2026—, la capacidad de sus baterías es prácticamente la misma: el Chevrolet Spark EUV y el BYD Dolphin Mini cuentan con baterías de 42 kWh y 43,2 kWh, respectivamente.
Ese número equivale a la capacidad del tanque de combustible: indica la carga máxima de la batería que impulsa a estos dos modelos, que están entre los de baterías más pequeñas del mercado. El Renault Kwid E-Tech —que ya no se vende en Argentina— tiene una batería mucho menor, de apenas 27,2 kWh; el Renault Kangoo E-Tech, 45 kWh; y el Ford Mustang Mach-E GT, 91 kWh.
Desde el 1 de febrero en Argentina, la tarifa doméstica T1 R2 (consumo entre 150 y 400 kWh mensuales) establece un precio de $132,1 por kWh, siempre que no se exceda el límite de 400 kWh por mes. Si el consumo está entre 400 y 500 kWh mensuales, la tarifa pasa a T1 R3 y el valor sube a $142 por kWh. Para consumos superiores a 700 kWh por mes, correspondientes a T1 R4 y R5, el precio alcanza $145 por kWh.
Independientemente del tiempo de carga —que varía si se emplean cargadores semirrápidos de 7,4 kWh o 22 kWh, o rápidos y ultrarrápidos de 50 kWh e incluso 160 kWh— lo esencial es considerar el precio del kWh y la capacidad de la batería.
Así, llenar la batería de un Chevrolet Spark EUV o de un BYD Dolhin Mini implica un costo de entre $5.500 y $5.700 por carga completa; en el caso del Kangoo E-Tech asciende a $5.940 y en el del Mustang Mach-E a $12.012.
Con la batería completa, esos dos modelos pueden recorrer aproximadamente 350 kilómetros, lo que equivale a un promedio de $18,3 por km. Si se aplica la tarifa más alta —$145 por kWh—, el costo de llenar la batería del auto compacto sube a $6.200; en el furgón mediano sería $6.525 y en el SUV alcanzaría $13.195.
Si el usuario no dispone de cargador doméstico ni puede enchufarlo en casa u oficina y debe acudir a estaciones de servicio o cargadores públicos, los valores cambian sustancialmente. A modo ilustrativo: este año YPF eliminó el abono mensual fijo que existía hasta el año pasado y adoptó un esquema de precios por cantidad de kWh, con tarifas más elevadas.
Si se consumen hasta 50 kWh por mes, el costo es $39.000; por 100 kWh, $72.500; por 250 kWh, $163.100; y por 500 kWh mensuales, $290.100. La explicación está en el servicio pero también en la velocidad de carga: mientras una carga doméstica promedio es de 7,4 kWh, en las estaciones suele ser de 50 kWh e incluso existen cargadores de 150 kWh en algunos puntos.
En ese contexto, empresas como ChargeBox cuentan con una red de 106 cargadores públicos en estaciones de servicio Puma, además de presencia en centros comerciales, hoteles y otros espacios. De esos, 16 son cargadores de corriente continua (CC) con potencia promedio de 50 kW y 90 son de corriente alterna (CA) con potencia promedio de 22 kW. En estos puntos, el precio de cargar completamente un BYD o un Spark aumenta a entre $20.000 y $25.000.
La compañía comparó el costo de la carga eléctrica con el de combustibles fósiles y Gas Natural Comprimido. Tomando como referencia una autonomía de 500 km, el costo promedio es: $10.833 para un auto eléctrico con carga doméstica; $50.000 en cargadores públicos; $70.833 para un vehículo a combustión con Nafta Súper; $79.176 para nafta Premium; $69.231 para gasoil común; y $29.167 con GNC.
Temas Relacionados
autos eléctricoscargadores de autos eléctricoscosto de carga de un auto eléctricoCargar auto eléctricoPreciosAutos 0 kmÚltimas noticias


