Miércoles, 27 de mayo de 2009   |   Policiales

Corrientes: Abatieron al paranaense que integró la banda del Gordo Valor

Tenía 58 años y, luego de “especializarse” en el atraco de bancos y cajas fuertes integrando la banda de Luis El Gordo Valor, regresó a Paraná. Participó en innumerables golpes en la capital provincial y otras localidades entrerrianas.
La noticia corrió como un reguero de pólvora a media mañana de este martes en la Jefatura Central de la Policía de Entre Ríos. Inclusive, altos oficiales de la fuerza se resistían a creer que uno de los sujetos calificado como más peligroso del hampa paranaense, había sido abatido a balazos por efectivos de la policía correntina en la pequeña localidad de Esquina cuando junto a otros dos secuaces, intentó el asaltado a una estación de servicios.El tristemente conocido Aristóbulo Leandro Escobar tenía 58 años, y era protagonista de uno de los prontuarios más frondosos en la policía local, sobre todo por el carácter de los delitos que le eran adjudicados. Pese a una edad inusual para la actividad delincuencial, Escobar continuaba en su saga de “trabajos” fuera de la ley. Pero fue en un paraje de la provincia de Corrientes que el destino le tejió la trama de su última aventura. En un corto enfrentamiento a balazos con la policía de la provincia correntina, Aristóbulo –a secas, tal como se lo conocía en el ambiente delictivo y policial–, fue abatido por las fuerzas del orden. Según se informó, el ya legendario bandolero estaba radicado en una vivienda ubicada en calle Ambrosetti al final, a metros del ingreso al sector conocido como Ciudad Perdida en la capital entrerriana, junto a sus familiares.El episodio ocurrido en la madrugada de este martes en Esquina, Corrientes, habría tenido su comienzo alrededor de las 2.30, cuando a una estación de servicios de esa ciudad llegó un moderno automóvil del cual bajaron no menos de tres sujetos provistos de armas cortas. De acuerdo con los relatos, los individuos se manejaron con notable experiencia; con precisos movimientos redujeron y maniataron al único empleado que había en el lugar, para luego encerrarlo en una dependencia, tras apoderarse de 3 mil pesos. Los ladrones sabían que había una caja fuerte en el negocio, por lo que comenzaron los preparativos para violentarla.Hasta allí todo lo que habían planeado iba por sus carriles, pero la situación cambió drásticamente cuando un vecino del lugar se dio cuenta de que algo raro estaba ocurriendo y llamó a la policía. Los móviles de la policía correntina llegaron de inmediato y al instante fueron recibidos a balazos. Los uniformados respondieron y se produjo un breve, pero intenso intercambio de descargas.El enfrentamiento culminó con Aristóbulo herido de muerte y tratando de escapar. Llegó desfalleciente a la puerta de la casa de una vecina y, pidiendo auxilio, golpeó insistentemente para que le abrieran hasta que cayó desfallecido y desangrado por un impacto de bala en el cuello, según lo informado por radio El Guaran, de la ciudad correntina.El otro delincuente que participó del asalto se entregó. Se trataba de Iván Martínez, un peso pesado en estos menesteres de asaltos calificados en la capital de Corrientes. El tercero alcanzó a escapar en un auto Bora en el que se movilizaban, y que luego apareció abandonado en la ciudad de Goya, siendo intensamente buscado por todo el territorio de la vecina provincia de Corrientes.Aristóbulo era todo un profesional pero, algunas veces, pecaba de violento cuando las cosas no salían como él quería.Las fuentes oficiales aseguran que estuvo involucrado directamente en aquella recordada y poco clara seguidilla de asaltos a bancos en Paraná ocurrida entre los años 1995 y 1997, aunque nunca se pudo probar tal especie cuando fue detenido.También se le atribuye haber organizado y participado en un robo perpetrado en la Municipalidad de Diamante, de donde se llevaron dinero y documentación. Según se dijo, el grupo de cacos era integrado por delincuentes fugados de unidades penales entrerrianas y que Escobar organizaba rápidamente para este tipo de tareas. El mismo Aristóbulo se encargaba de realizar la inteligencia sobre los objetivos elegidos y, al parecer, era muy eficiente en esa tarea.Otro oficial recordó el copamiento y asaltos a las sucursales del Banco Entre Ríos y Nación de la ciudad de Ramírez donde, al ver que el policía que estaba de guardia en un castillete no se entregaba, disparó a mansalva sobre la torreta blindada y los vidrios saltaron en cientos de pedazos. El policía salvó su vida de milagro, aunque resultó herido levemente.De la tranquila localidad entrerriana se llevaron una buena bolsa de dinero y, con la parte que le correspondió del botín, se dice compró viviendas en la zona donde vivía actualmente.La última aparición de Aristóbulo en nuestra ciudad no fue muy afortunada. El 31 de diciembre del año pasado consiguió ingresar, tras hacer las tareas de inteligencia del caso, en una lujosa vivienda ubicada en calle San Martín, sobre el Parque Urquiza. La propiedad, cuyos dueños poseen una conocida sedería ubicada en la intersección de Perú y Pellegrini llegaron antes de tiempo y se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo y dieron aviso a la policía. Fue así que los efectivos del Comando Radioeléctrico lo sorprendieron tratando de abrir una caja de seguridad. Terminó detenido, procesado y a la espera del juicio oral y público en libertad. Así, volvió a desaparecer de la vista policial. La muerte, en un destino echado desde hace tiempo, lo acechaba en una población correntina.Un especialistaVarios altos oficiales comentaron las andanzas de Aristóbulo. Todos coincidieron en recordar que comenzó a delinquir desde muy joven, cometiendo asaltos a mano armada, asociaciones ilícitas, privación ilegítima de la libertad, hurtos, amenazas calificadas, agresiones violentas hasta que, simplemente, acosado por la policía, desapareció de la escena local.Después se pudo conocer, sin saber cómo, se relacionó con el famoso Luis El Gordo Valor, cuando llegó a Buenos Aires. Allí se transformó en un verdadero especialista en bancos, cajas fuertes y asaltos a transportes de caudales.Dicen que escapó por poco cuando fue detenido su jefe al desbaratarse una de las organizaciones delictivas más famosas de la Argentina. Se cree que allí regresó a Paraná y comenzó a operar en la ciudad y la vecina Santa Fe, donde conoció a Rosalía Bello, con quien se casó. Se ha indicado que ella también pertenecía al ambiente delictivo e, inclusive, tiene una hija de una relación anterior que se vio seriamente involucrada en el recordado homicidio de un empresario transportista de apellido Furno.

Déjanos tu comentario: