La justicia condenó ayer a Mario Freiro a prisión perpetua, al considerarlo “autor penalmente responsable” del crimen de su esposa, a quien hace nueve años mató y enterró debajo de la cama matrimonial, y en el 2005 fue denunciado por uno de sus hijos.El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal de La Matanza, integrado por los jueces Franco Fiumara, Gerardo Gayol y Jorge Multedo, y estableció que Freiro es culpable de “homicidio agravado por el vínculo” en perjuicio de su esposa.El caso saltó a la luz cuando hace dos años el menor de los hijos de esa pareja, Pablo, que en el momento del crimen tenía sólo 8 años de edad, se presentó ante la policía para denunciar el crimen del que fue testigo.En los fundamentos del fallo se señaló que Pablo le había contado a su hermano mayor lo que había pasado, pero que éste no le creyó, y que por eso mantuvo el secreto durante tanto tiempo.Además, se puntualizó que el padre lo había amenazado para que no le contara a nadie lo que vio. Al término del juicio, el abogado de la familia Deluca, José Ferrari, se mostró satisfecho por la sentencia, y consideró que Pablo Freiro, quien actualmente tiene 17 años, “necesitará apoyo sicológico”, porque este hecho “le dejará secuelas de por vida”.Freiro y su mujer vivían una relación tensa, y el marido la acusaba de tener amantes, en particular un fotógrafo llamado Ricardo.El día del crimen habían mantenido un fuerte discusión y, según el testimonio de Pablo, la mujer arrojó a Freiro una sartén con aceite hirviendo, y él a su vez la golpeó hasta matarla, tras lo cual decidió hacer desaparecer el cuerpo enterrándola en la habitación en que dormían, bajo la cama matrimonial, en la casa que habitaban en la localidad bonaerense de Gonzàlez Catán.Este hecho fue observado por Pablo, quien al denunciar el crimen indicó a la policía el lugar exacto en que estaba el cadáver, y luego se constató su identidad mediante una prueba de ADN.El abogado de Freiro, Miguel Angel Racanelli, admitió que la sentencia “estaba dentro de los parámetros” esperados, pero adelantó que va a apelar el fallo, para buscar que se tomen en cuenta los atenuantes que ha esgrimido durante el juicio en favor de su representado.La defensa de Freiro había pedido su absolución o al menos una pena menor, argumentando que el hombre era hostigado por la víctima.Por su parte, Freiro admitió que había enterrado a su mujer, pero dijo no recordar en qué circunstancia se produjo su muerte.Dijo ante el tribunal que tenía frecuentes peleas con su mujer, que atribuyó a las supuestas infidelidades de ella, pero que “la quería”, y que por eso “la perdonaba siempre”.


