
Desde el 1° de enero de 2026, el Banco Central (BCRA) implementó un giro en su política monetaria cuyo objetivo central es la compra de reservas internacionales. En lo que va del año, el BCRA acumuló USD 823 millones en las últimas trece jornadas y las reservas brutas —que no incluyen los pasivos de la entidad— cerraron la última rueda en USD 45.077 millones, el nivel más alto desde septiembre de 2021.
El dato cobra relevancia porque la operatoria se activó en plena temporada estival, cuando aumentan los viajes al exterior y la demanda de dólares es elevada. Pese a ese contexto, la cotización oficial se mantuvo estable, lo que despertó interrogantes y especulaciones sobre la dinámica cambiaria y la demanda de dinero en la economía local.
Los analistas consultados coinciden en que la calma del dólar y la posibilidad de compras de reservas por parte del BCRA obedecen a una combinación de factores. Por un lado, influyó el mayor ritmo de liquidación del sector agropecuario, que aportó más divisas al mercado; por otro, las colocaciones de deuda de empresas privadas aumentaron también la oferta de dólares.
Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres, explicó que “el BCRA está comprando en bloques, lo que significa que le compra a operadores que venden montos muy grandes”. Identificó como principales oferentes a los exportadores de granos y a empresas que concretaron emisiones de deuda. Según Spotorno, “es demanda de pesos, porque si estás vendiendo dólares es porque necesitás los pesos, sea en el sector agropecuario para operar o en las empresas para afrontar compromisos financieros. La incógnita es si esa demanda de pesos se sostendrá en el corto plazo”.
La economista de LCG, Florencia Iragui, señaló que las exportaciones se mantienen elevadas y que la entrada de divisas se ve favorecida además por la emisión de obligaciones negociables de diversas compañías. “Una mayor oferta, sin demanda, generaría una caída del precio del dólar, pero al haber demanda —en este caso puntual, el BCRA— se compensa ese efecto y se mantiene el tipo de cambio relativamente estable”, analizó.
Al presentar la nueva fase del programa económico, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, afirmó que la compra de reservas se realiza “en función del aumento de la demanda de dinero y a través de compras en bloque”. Ambas medidas cuentan con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se aplican respetando la regla de no superar el 5% del volumen operado en el Mercado Único de Cambios (MUC), justamente para evitar variaciones bruscas en la cotización.
Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, advirtió sobre la evolución de la demanda de pesos en los próximos meses. “Seguimos en momentos de estacionalidad alta, por lo menos hasta fin de mes, después vuelve a caer un poco”, afirmó. Además, recordó la fuerte dolarización registrada antes de las elecciones legislativas de octubre y citó datos que el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, compartió en Washington D.C.: la cobertura llegó al 40% del M2, un nivel solo comparable con el observado en elecciones presidenciales.
El efecto de la nueva política monetaria sobre los precios es otro aspecto bajo análisis. La atención está puesta en el impacto que puedan tener los pesos que libera el BCRA en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, sobre todo después del salto al 2,8% que mostró la inflación en diciembre. El equipo económico tiene por delante el desafío de revertir la aceleración de precios registrada en los últimos cuatro meses.
En la conferencia de prensa en la que se anunció la nueva fase, Bausili sostuvo que “esto es muy consistente con un sendero de baja de la inflación. Porque la inflación tiene que ver, desde el punto de vista monetario, con un exceso de oferta y se puede dar por aumento en la oferta y caída en la demanda o una combinación de las dos cosas. Vamos a ir a un proceso en donde la demanda de dinero aumenta y la oferta de dinero aumenta a través de la compra de reservas, pero a un ritmo menor que es consistente con una reducción de la inflación en el tiempo”.
Para Garay Méndez, el traslado a precios debería moderarse a medida que la demanda de pesos se recupere tras la volatilidad electoral de 2025. “También la inflación va a ceder por la menor incidencia de regulados”, explicó, en relación con la decisión del Gobierno de postergar el nuevo esquema de subsidios en tarifas de luz y gas.
Spotorno evaluó que la compra de reservas y los pesos volcados al mercado podrían tener un impacto limitado en la desaceleración de la inflación. “Por ahí hoy estás viendo un aumento de la demanda de pesos que no tendría que generar inflación, pero como aún no es estable, si en febrero o marzo baja la demanda por la moneda nacional se ralentiza el proceso de desinflación”, advirtió.
Según el relevamiento de precios de la consultora LCG, en la segunda semana de enero la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas fue del 0,5%, impulsada por un aumento del 2,1% en verduras. Por su parte, la consultora Analytica informó un incremento del 0,8% en los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires. Las proyecciones privadas estiman un alza mensual del 2,5% para el índice general durante enero.
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