Cinco sumarios por sustracciones de elementos en hospitales públicos de Entre Ríos finalizaron sin responsables. Los episodios acontecieron en los hospitales San Martín, San Roque y Pascual Palma, todos de la ciudad de Paraná. Los bienes que se robaron de los establecimientos de salud van desde ruedas de vehículos oficiales hasta un microscopio. Nada se recuperó. El Estado volvió a perder, y más aún si se tiene en cuenta que no habrá nadie sentado en el banquillo de los acusados, ya que las causas no presentan avances en la Justicia Penal. Los hechos El 10 de octubre de 2005 desconocidos sustrajeron del predio del hospital Pascual Palma de Paraná las dos ruedas traseras de un Ford Falcon, patente WAK 800, de uso oficial. El auto estaba custodiado por un agente de Policía, que declaró haber estado apoyado en el vehículo, sin notar ninguna irregularidad. De la investigación realizada por la Dirección de Sumarios, dependiente de Fiscalía de Estado, se determinó que no surgen conductas pasibles de reproche desde el punto de vista administrativo disciplinario por parte de los agentes que “cumplen funciones en dicho establecimiento asistencial”. Del análisis de las pruebas surgen datos interesantes y hasta llamativos, que ponen en duda el fiel accionar de un ex empleado suplente y hasta de un policía que cumplía tareas como custodio. Testimonios concluyeron que “después que se fueron el empleado y el agente de Policía, no hubo más faltantes en el hospital”. No obstante, los profesionales que dictaminaron entendieron que “las conjeturas por sí solas no alcanzan a merituar endilgamiento culposo hacia ninguno de estos”. La investigación penal no tiene avances desde febrero de 2006. El 21 de febrero de 2004 robaron del laboratorio de Microbiología del San Martín un microscopio, un estabilizador de tensión y no habrá culpables. Sin embargo, el robo permitió descubrir otros hechos delictivos sucedidos en el interior del nosocomio, que tampoco tendrán responsables por el momento. La sustracción fue descubierta por un médico. Las primeras investigaciones comprobaron que “una de las ventanas que da a la playa de estacionamiento estaba abierta”. De los datos surge que el o los autores del ilícito no fueron improvisados, ya que según los testimonios luego del robo aparecieron pedidos de rescate para devolver los elementos sustraídos. Los testigos aprovecharon la oportunidad para señalar que este no ha sido el único robo perpetrado en perjuicio del hospital. El sumario determinó que “los ladrones ingresaron por la playa de estacionamiento del nosocomio y aprovecharon la ventana abierta”. Tal situación, desliga de responsabilidad a los empleados, ya que “cualquier extraño podría haber ingresado y llevarse el microscopio, desde el momento que no se trata de un elemento muy difícil de cargar y transportar por medios manuales”. El robo de elementos de trabajo que una agente del Ministerio de Salud y Acción Social habría sufrido cuando viajaba en colectivo a Buenos Aires a realizar una comisión no se podría investigar porque prescribió la potestad disciplinaria del Estado. El hecho sucedió el 16 de mayo de 2005 y la investigación se inició en 2007. La legislación establece un plazo de prescripción de un año para causales que dieran lugar a la cesantía. Según se desprende, nadie es responsable de que la pesquisa se haya demorado. El 26 de mayo de 2006 una empleada del hospital Pascual Palma descubrió la desaparición de diversos elementos que se encontraban en la Sección Inventario. El o los desconocidos ingresaron por una ventana y de una estantería se llevaron dos fajos de cinco frazadas, un changuito y tres planchas nuevas con sus respectivas cajas depositadas en el armario. Las actuaciones realizadas por la Dirección de Sumarios hizo suponer que podría haber actuado cualquier persona ajena a la institución. Por tal motivo este sumario también quedó sin responsables. Otro hecho similar sucedió en el hospital San Martín el 22 de junio de 2004, cuando personal de Maestranza detectó que en el Servicio de Lavadero Mecánico faltaban elementos. Si bien la investigación no individualizó un culpable, dejó en claro que “el o las personas que actuaron conocían el lugar y el manejo interno del hospital”. Entre las sábanas sustraídas había prendas nuevas. En este caso tampoco se pudo reprochar nada a los trabajadores, ni a los jefes de las áreas o la seguridad. (Fuente: diario Uno)




