Martes, 10 de febrero de 2026   |   Campo

Cifras inesperadas en un momento difícil para el negocio del vino

Cifras inesperadas en un momento difícil para el negocio del vino

En un contexto marcado por la caída del consumo, la reducción de la superficie cultivada y la desaceleración del comercio internacional del vino, el sistema cooperativo vitivinícola registró un desempeño diferencial dentro de la industria y se consolidó como uno de los principales pilares económicos y sociales de la vitivinicultura mendocina. Así lo indica el último Informe de Impacto Económico del Cooperativismo Vitivinícola de Mendoza, presentado por la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) en Coninagro, que pone de relieve el aumento de la participación cooperativa en la producción, la elaboración y la comercialización.

Se destacó que el modelo alcanza hoy a más de 5000 productores —el 50% del total de Mendoza— y se afirma como una herramienta clave para sostener ingresos, empleo y competitividad en el sector.

Según el estudio, elaborado por el economista Daniel Rada, el sector cooperativo aporta $184.430 millones en valor agregado, lo que representa el 3,4% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza, y genera más de 10.000 empleos formales, equivalentes a uno de cada cuatro puestos de trabajo de toda la industria vitivinícola provincial. El impacto salarial, describió, supera los $72.000 millones, mientras que la contribución impositiva alcanza más de $15.000 millones en tributos municipales, provinciales y nacionales.

Rada contextualizó estos resultados en un escenario adverso para la actividad: “Hoy vemos que la superficie cultivada viene disminuyendo, eso implica menos unidades productivas y menos productores. Al mismo tiempo, el consumo, tanto doméstico como internacional, se está retrayendo. La industria del vino en el mundo es cada vez más chica y Argentina no escapa a esa realidad”. Sin embargo, destacó que “en ese escenario decreciente, la participación del sistema cooperativo es creciente”, lo que reafirma “un círculo virtuoso basado en financiamiento, asistencia técnica y previsibilidad en la colocación de la producción”.

Daniel Rada, economista y encargado del estudio

Participaron del encuentro el presidente de Acovi, Fabián Ruggeri; el vicepresidente de Coninagro y miembro de Fecovita, Marcelo Federici; el gerente de Acovi, Nicolás Vicchi, acompañados por el presidente de la entidad, Lucas Magnano, y Roberto Vázquez, consejero de Coninagro.

De acuerdo con el especialista, la serie histórica 2004–2024 muestra que el cooperativismo alcanza picos de participación del 28% y 29% en la producción primaria y se mantiene actualmente estabilizado en torno al 26–27% del total provincial. El mismo comportamiento se replica en la elaboración y el fraccionamiento, donde las cooperativas, con Fecovita como actor central, concentran entre el 26% y el 30% del volumen del mercado interno. “Tener ganada esa porción del mercado da certezas hacia abajo, hacia la elaboración y la producción primaria”, explicó Rada.

En tanto, Ruggeri indicó: “Frente al difícil momento que atraviesa la vitivinicultura, los datos nos muestran que la economía de escala es el camino para hacerle frente a los desafíos que tenemos como sector”.

Uno de los ejes centrales del informe es el rol del mosto concentrado como herramienta de equilibrio del mercado. “El gran producto diversificador que permite equilibrar la industria es el mosto. Si se elabora poco mosto, va a haber vino de más”, advirtió Rada. Según detalló, destinar alrededor del 30% de la cosecha de uva a mosto, unas 100.000 toneladas, permite ordenar el mercado, mientras que el comercio internacional puede absorber hasta 150.000 toneladas. Actualmente, la Argentina coloca cerca de 110.000 toneladas entre mercado interno y externo.

El presidente de Acovi, Fabián Ruggieri; el vicepresidente de Coninagro, miembro de Fecovita, Marcelo Federici, y el gerente de Acovi, Nicolás Vicchi

Los especialistas identificaron una ventana de oportunidad para el vino blanco. “Es un cambio de tendencia a nivel mundial que se viene acentuando en los últimos tres años”, señaló Federici al explicar que los excedentes que presionan los mercados internacionales son principalmente vinos tintos, especialmente en países como España y Francia. “Italia entendió este cambio hace años con el Prosecco, un vino blanco, de baja graduación alcohólica y accesible”, recordó.

La Argentina, según el análisis de los ejecutivos, cuenta con capacidad productiva para aprovechar esa tendencia del vino blanco. El país produce aproximadamente 50% de uvas blancas y 50% tintas, con mayor productividad por hectárea en las variedades blancas, y dispone de plantas industriales con capacidad de reacción rápida ante señales de mercado, mencionaron.

No obstante, Federici advirtió sobre los riesgos de una reconversión abrupta: “Ya vivimos procesos de erradicación masiva en los años 70 y 80 que luego tuvieron que revertirse. La adaptación tiene que ser gradual”.

En materia de comercio exterior, el estudio señala que Estados Unidos, Reino Unido y Canadá demandan cada vez más vino blanco y a granel, y menos tinto fraccionado, mientras que Brasil aparece como un mercado estratégico al mantener la demanda de vino fraccionado y no permitir importaciones a granel. “Brasil hoy es un mercado más valioso que otros destinos tradicionales”, afirmaron.

Coinciden en la necesidad de profundizar políticas públicas que fortalezcan el cooperativismo

El informe también resalta ventajas estructurales del modelo cooperativo. El sistema nuclea a más de 5000 productores, el 50% del total provincial, que trabajan el 17,5% de la superficie cultivada, pero explican el 27% de la producción total, evidenciando una mayor eficiencia productiva. “No hay excedentes que se vayan fuera del sistema en forma de dividendos; todo se reinvierte en servicios, maquinaria y asistencia técnica”, subrayó.

En Acovi y Coninagro coincidieron en la necesidad de profundizar políticas públicas que fortalezcan el cooperativismo como herramienta para sostener empleo, producción y arraigo territorial. Según mencionaron, el informe económico fue presentado también ante el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y formó parte de la agenda institucional del sector en reuniones con autoridades nacionales, donde se pusieron en debate los desafíos productivos, logísticos, fiscales y financieros que enfrenta la vitivinicultura argentina.

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