Domingo, 8 de febrero de 2026   |   Nacionales

CGT: la contra gira frustrada que expone la interna sindical y complica el acuerdo con el Gobierno

CGT: la contra gira frustrada que expone la interna sindical y complica el acuerdo con el Gobierno

Tras el tour de enero del ministro Diego Santilli por el Interior en busca de votos que aseguren la aprobación de la reforma laboral, la CGT intentó montar su “contra gira”. Sin embargo, la central obrera sigue sin encontrar rumbo: fracasó incluso antes de empezar.

Desde la conducción de la CGT habían difundido que la recorrida arrancaría en Córdoba, donde serían recibidos por el gobernador Martín Llaryora, y continuaría por Santa Fe. En la primera escala alegaron que no habría encuentro por “cuestiones de agenda”. En la segunda fueron aún más tajantes: señalaron que nunca estuvo en los planes de Maximiliano Pullaro realizar la reunión.

La central obrera sigue dando vueltas en su laberinto. No logra insertarse en la discusión sobre la reforma y mucho menos conseguir respaldo político para que su rechazo prospere en el Congreso. Haber conseguido la foto con los gobernadores dialoguistas los habría puesto, al menos, en la agenda. No lo lograron.

A la cola. Por el perjuicio económico que le va a generar la reforma laboral al tesoro de las Provincias con la reducción de los impuestos coparticipables, los gobernadores se colocaron al frente de la discusión. En algunos momentos, incluso, con más vehemencia que el propio sindicalismo.

Por eso la CGT intentó aunar esfuerzos. Entendiendo al Gobierno como un rival en común, parecía sensato sellar alianzas con las provincias para que los votos de sus legisladores fueran negativos. Pero se adelantaron a comunicarlo: en el Interior lo rechazaron.

Es que, otra vez, el sindicalismo salió a jugar a destiempo y quedó en off side. Antes de que intentaran iniciar su recorrida, Santilli ya había visitado cada despacho de los mandatarios provinciales para negociar compensaciones.

Además, muchos de los gobernadores dialoguistas deben hacer equilibrio entre no quedar automáticamente alineados con Casa Rosada y, al mismo tiempo, no convertirse en enemigos íntimos del Gobierno, considerando el alto poder de popularidad que tiene el Presidente en sus provincias. No es fácil transitar esa delgada línea y una foto con la conducción de la CGT no ayudaba.

La contra gira de la central obrera se derrumbó como un dominó. Tras las negativas en Córdoba y Santa Fe, ocurrió lo mismo en Salta con Gustavo Sáenz; en Catamarca con Raúl Jalil; y en Tucumán con Osvaldo Jaldo. Todos figuraban en el borrador del tour sindical, pero cuando llegó el momento de poner fecha a los encuentros, desistieron.

Y eso a pesar de que muchos mandatarios provinciales mantienen diálogo permanente por WhatsApp con dirigentes cegetistas. Pero una cosa es la charla privada y otra muy distinta es traducir esa relación en una imagen, justo en la previa de la discusión parlamentaria y cuando sus negociaciones con Casa Rosada, por las compensaciones que prometió Santilli, aún no fueron oficializadas.

Los únicos gobernadores con los que la CGT puede contar son los peronistas. El miércoles 4 se reunieron en la sede del Banco Provincia Axel Kicillof, de Buenos Aires; Ricardo Quintela, de La Rioja; Gildo Insfrán, de Formosa; Gustavo Melella, de Tierra del Fuego; y Sergio Ziliotto, de La Pampa. Pero esos mandatarios y sus legisladores ya se habían manifestado en contra de la reforma: en términos prácticos, el sindicalismo no torció ni un voto.

Enemigo interno. Tras la gira frustrada por el Interior, surgieron los reclamos internos. “Hay que estar en la calle”, les recriminó Pablo Moyano, el hijo de Hugo que volvió del ostracismo para criticar a la central obrera: “Con los muchachos de la CGT no hablo desde hace mucho, pero los que van a salir a la calle son los compañeros de la UOM, los aceiteros. Vamos a resistir para que no saquen derechos“, indicó.

Es que a la CGT le surgió un rival de peso que la coloca en una postura de extrema mesura. La Unión Obrera Metalúrgica, la Federación de Aceiteros y las dos CTA conformaron un frente opositor que prepara marchas en Córdoba, Santa Fe y Capital.

Por eso la central obrera convocó a su consejo directivo a una reunión urgente para el viernes 6. Allí decidieron ratificar la movilización para el 11 de febrero, día en que comenzará a tratarse en el Senado.

La CGT intenta encontrar el rumbo en medio del debate por la reforma laboral. En otros tiempos habría sido un protagonista central de la discusión. Pero una serie de estrategias fallidas la dejó en un lugar incómodo. Ni los gobernadores le dieron la foto que necesitaban.

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