
Un lapsus que se difundió con rapidez en dejó a la dirigente del Nuevo MAS, Manuela Castañeira, como tendencia involuntaria. En un video reciente en el que promocionaba el tradicional encuentro veraniego de su espacio político, pronunció —o pareció pronunciar— la frase “nos vemos en el sexo campamento” en lugar de “6° Campamento Anticapitalista”.
El clip empezó a circular con fuerza en X (ex Twitter), donde fue replicado entre comentarios irónicos y montajes humorísticos. En las imágenes aparece Castañeira con su tono enfático y mensaje militante, dirigiendo una convocatoria sobre todo a jóvenes, con críticas a figuras como Donald Trump y al Immigration and Customs Enforcement, y un llamado a organizarse “para divertirnos y derrotar la contrarrevolución laboral”. No obstante, el lapsus fonético desplazó pronto el foco del contenido hacia lo viral.
El Campamento Anticapitalista, organizado por la juventud del espacio ¡Ya Basta! y con la presencia destacada de Castañeira, ya suele atraer la atención en redes. Edición tras edición, el encuentro alimenta comentarios y memes que contrastan su discurso ideológico con el formato de campamento juvenil: carpas, charlas políticas, fogones y consignas dirigidas tanto contra referentes del oficialismo como del liberalismo.
El episodio se produjo en un momento sensible para la dirigente, que busca recuperar centralidad dentro de la izquierda anticapitalista tras las elecciones y en un contexto de marcada crisis económica. El lapsus no fue aclarado ni corregido públicamente hasta ahora y fue aprovechado por usuarios críticos para reforzar lecturas irónicas sobre la militancia trotskista.
En el video original publicado en sus redes, la frase textual es: “Les anticapitalistas nos divertimos. Nos vemos en el 6° Campamento Anticapitalista para organizarnos contra los fachos…”. Aun así, la interpretación colectiva siguió su propio camino y el fragmento se viralizó al margen de la intención original.
El encuentro, en todo caso, continúa en agenda: se realizará del 14 al 17 de febrero y promete debates, actividades culturales y espacios de organización política. Queda por ver si el episodio quedará como una anécdota pasajera o si volverá a eclipsar —al menos en redes— el contenido que el espacio pretende instalar.



