La quinta jornada de debate oral y público que se realizó ayer para determinar la responsabilidad de Mirta Cháves -como coautora junto a Miguel Lencina- y de Raúl Monzón como partícipe secundario del secuestro extorsivo de Fernanda Aguirre dejó como saldo destacado el primer testigo detenido por el delito de Falso testimonio. Se trató de Antonio Mantay, para quien se debió librar un oficio a fin de hacerlo comparecer por la fuerza pública al comienzo de la jornada, aunque durante el transcurso de la mañana se presentó solo. Ayer el testigo incurrió en contradicciones insalvables con su declaración testimonial realizada en el Juzgado federal de Paraná el 5 de agosto de 2004.Mantay, un joven de 25 años, brindó un testimonio sumamente confuso que intentó ser organizado por el Tribunal de la Sala Nº 1 en lo Criminal de Paraná en función de aportar elementos claros para la cuestión en debate. Después de varios intentos de organizar las frases inconexas del muchacho y de advertirle que estaba bajo juramento, el fastidio del Tribunal era evidente por lo que el presidente José María Chemez decidió procesarlo por falso testimonio cuando le preguntaron si era de beber -en referencia a que sostuvo que la madrugada en que prestó declaración en el Juzgado federal de Paraná estaba alcoholizado porque había tomado dos botellas de whisky- dijo “me gusta más el vodka”.Mantay fue la persona que declaró en la Instrucción de la causa haber visto a Lencina y su hermana Delia salir de un monte ubicado a la izquierda de la empresa Masterplast donde trabajaba de sereno y un poco más atrás al hijo de ésta. En la testimonial de ayer sostuvo un relato “totalmente disímil” según evaluó Chemez, quien le pidió que precisara en qué circunstancias prestó declaración en el Juzgado federal de Paraná ante le fiscal Mario Silva. Ante la requisitoria respondió que “estaba bastante alcoholizado” y no trabajó de sereno ese día. Según el testigo “había tomado más de dos botellas de whisky” con su hermano, cuando fue detenido en una estación de servicio de la zona a la medianoche y trasladado “en una Traffic” al Juzgado donde prestó declaración. Consultado acerca de si el fiscal no advirtió su estado, respondió: “Si Silva no se dio cuenta señor, yo no sé”. También declararon Sebastián González Nader, el chico que vio a Miguel Lecina junto a otra persona y a Fernanda la tarde en que desapareció la niña; Héctor Tortul, propietario del campo por donde habría pasado Lencina, junto a otra persona, la tarde del domingo 25 de julio de 2004 cuando se estaba jugando un partido de fútbol entre las selecciones de Argentina y Brasil; Marisa Ortiz, la moza que atendió a Cháves y Monzón en el bar de la terminal de ómnibus de Paraná luego de que cobraran el rescate por el secuestro; y finalmente lo hizo Sergio Zatti, quien a pedido de la defensa de Monzón compareció para explicar las circunstancias en que estuvo junto a José Chiquito Bressán en la zona del Puente de Hierro de avenida Almafuerte.El testimonio que más interesaba a la defensa ayer, y no se pudo escuchar, era el de Claudia Marcela Ibalo, puesto que fue quien dijo haber visto cuando subían a Fernanda a un Ford Taunus verde con una calavera en la luneta trasera, vehículo por el que se preguntó varias veces en el juicio hasta ahora y del que nadie ha dado referencias concretas. Además, Ibalo sostuvo que en el auto iban Cháves y Lencina. Así, al finalizar la audiencia la defensa hizo especial hincapié en que se tomen los recaudos necesarios para que la mujer comparezca ante el Tribunal.El campo adonde fue llevada Fernanda AguirreHéctor Tortul brindó un testimonio esclarecedor acerca de las características de la amplia zona en la que se circunscribió el secuestro y desaparición de Fernanda. Tal vez por su profesión de ingeniero agrónomo el hombre describió puntillosamente el área y agregó puntos de referencia al croquis que se utiliza para ubicar a los testigos en la zona señalando que “le faltan tres concesiones”.Tortul es el dueño del campo en el que se vio a dos personas pasar por el frente de su casa el día que desapareció la niña. Declaró que se trataba de “dos varones” y que su cuñada, que fue quien le avisó de la presencia, también coincidió, aunque se especula con que una de esas personas era Fernanda.La vivienda está ubicada a 200 metros de la ruta nacional 12 y recordó que vio a las dos personas “a unos 100 metros sin obstáculos porque el campo estaba recién sembrado”, y agregó: “Normalmente en mi campo había gente cazando, pero ese día no había perros”. En ese sentido explicó que “por el partido (Argentina-Brasil) y por el clima de ese día no andaba gente cazando”, y agregó que es común que “ladrilleros, que no tienen posibilidades de trabajar, salgan a cazar”.El profesional describió a la amplia zona como “10 o 12 hectáreas de monte”Finalmente, en virtud de que su cuñada, identificada como Gladys Lavín, empleada municipal en Cerrito, vio a las personas que pasaron por el campo de Tortul, el Tribunal decidió convocarla en carácter de testigo en unan jornada a determinar.La jornada de LencinaDe los testimonios más importantes que se escucharon ayer el punto de contacto consistió en señalar a Miguel Lencina como la persona que estuvo en la zona cuando la niña desapareció y en la terminal de ómnibus junto a Cháves.En primer lugar, González Nader recordó que reconoció a un hombre (Lencina) en una rueda de reconocimiento como la persona que vio en inmediaciones del cementerio de San Benito las primeras horas de la tarde del 25 de julio de 2004. El joven recordó que esa tarde pasó en auto por “la calle del cementerio de San Benito y vi a dos personas en la esquina; cuando volví los vi nuevamente y unos metros más allá la vi a Fernanda caminando”. Los describió como dos varones de 30 años y de 13 o 14 años que “estaban parados”, y agregó que “me llamó la atención cómo me miraron las dos veces que pasé”. También precisó que vio “un auto parado a unos 10 metros de los individuos, en la vereda de calle Federación por donde iba caminado Fernanda”, aunque no pudo precisar la marca ni el color del rodado.Por su parte, Ortiz recordó que atendió a Cháves y Lencina en el bar de la Terminal la noche el domingo 25 de julio de 2004, que pidieron “una gaseosa de litro y una milanesa y una patinesa para la señora” señalando la imputada. También refirió que Lencina “habló con una chica en la esquina de la que me enteré después por las declaraciones que era la prima”, en referencia a Rosa Monzón. Con un relato dubitativo y con pocas precisiones la defensa destacó que la hoja de dos carillas que contenía el testimonio de Ortiz, lejos estaba de reflejar las cerca de “dos horas que estuvo declarando”.Finalmente declaró Sergio Zatti, que estuvo la noche del secuestro en la zona del “puente de Hierro Marcela” (sic) junto a José Chiquito Bressán. Recordó que a pedido de Bressán fueron en su auto Ford Focus porque temían por acciones violentas de los captores.


