INFORME DIGITAL en el juicioUna testigo clave en la causa contra Chávez y Monzón fue detenida y será procesada por “falso testimonio agravado”, considerado por el Tribunal por haberse contradicho con sus propias declaraciones vertidas ante el Tribunal Federal.Se trata de Marcela Ibalo, quien fuera la persona que identificó a Miguel Lencina y Mirta Chávez como dos de los tres que iban en un Taunus verde con una calabera.Ibalo dijo que volvía del cementerio donde cada domingo llevaba flores a su esposo junto a su chiquito de dos años y se le rompió el manubrio de la moto, por lo que paró frente a la florería de Segovia para pedir que le faciliten una herramienta. Cruzó y la atendió un joven de unos 16 a 17 años, al cual reconoció.Se trata de Eduardo Ledesma a quien siguiendo el relato involucró como posible testigo del hecho que, según denunció, sucedía justo cuando Ledesma se cruzaba la calle para darle una llave francesa.Marcela Ibalo se contradijo respecto a cuestiones puntuales al momento de narrar la escena concreta del secuestro aunque ratificó que Mirta Chávez estaba en el interior del vehículo junto a Lencina y a otro hombre “barbudo”.En ese sentido dijo este jueves que “la nena” -por Fernanda- iba caminando y Lencina salió del auto, precisamente del lado del asiento delantero del acompañante, la tomó “como que la sorprendió…le tapó la boca y la metió en el asiento de atrás donde estaba la imputada.Después “no vi mas nada porque arranqué mi moto y me quería ir de ahí”, dijo a la vez que respondió a los profesionales que no conocía a “la nena” porque vivió poco tiempo en San Benito.En tanto, en declaraciones anteriores había dicho conocer a Fernanda y a la familia porque iba al puesto de flores y que la situación del secuestro se había dado de la siguiente manera: Fernanda iba pasando y la mujer del asiento de atrás la llama como para decirle algo y Lencina desde su lugar, dentro del vehículo, la tomó y la metió al auto como por la fuerza. En aquel testimonio no habla de haberlo visto bajar del auto a Miguel Lencina ni de que le tapasen la boca y en esta no mencionó que Chávez la llamase desde la ventanilla.Asimismo, habiendo sido interrogado con antelación Eduardo Ledesma y habiendo negado que alguna mujer le pidiese una herramienta, aclarando que tampoco la había en el puesto, el tribunal consideró someterlos a un careo para que ambos pudieran defender su testimonio y descubrir la verdad, mas aún porque Ibalo había dicho que Ledesma estaba mirando cuando subieron a Fernanda.Ibalo reconoció a Ledesma como el chico que le prestó la llave francesa diciéndole en el careo: yo dije lo que vi y quiero que vos también digas la verdad porque hay una vida en juego…porque vos me diste la llave a mí.Ledesma sostuvo frente al tribunal y cara a cara con Ibalo que “nunca existió eso. No ocurrió”.Después del escueto pero concreto careo los doctores José María Chemez, Ricardo González y Hugo Perotti pasaron a un cuarto intermedio para deliberar la situación de Marcela Ibalo respecto de las marcadas diferencias en sus testimonios.Regresando del mismo expusieron que hay “serias diferencias entre una declaración y otra” por lo cual la Testigo sería “detenida por falso testimonio agravado”, dijo Chemez poniendo como agravante que su declaración perjudica a uno de los imputados.


