
Mientras la investigación por la misteriosa desaparición de Enrique Fabiani en la provincia de Entre Ríos continúa su curso, Crónica dialogó en exclusivo con María Inés, hija del hombre al que hace ya 73 días que se perdió el rastro.
¿Cuál es la hipótesis que manejan las autoridades? ¿Qué fue lo que declararon la personas que lo vieron por última vez?
La palabra de la hija de Enrique Fabiani, el hombre desaparecido hace 73 días
“Lo único que sabemos es que salió a cazar el 4 de junio a las 5 de la tarde. Los amigos lo pierden de vista porque no llega al punto de encuentro”, afirmó María Inés, quien confirmó que era un hombre de experiencia, que no era la primera vez que iba al monte y que estaba allí con dos amigos con quienes solía cazar habitualmente.
Luego, detalló: “A la zona había ido, no a ese campo precisamente, pero conocía la zona, es más, tiene muchos amigos ahí en Alcaraz”.
María Inés explicó que se trataba de “una cacería rápida, aproximadamente de una hora. Era un recorrido cortito, atravesaban un monte y se encontraban en el camino para volver al campo y esperar a mi hermano que llegaba a las 19 horas”.
Sobre el modo en que cazaban, la hija de Enrique relató que él y sus amigos se separaron “para evitar accidentes.”
Y continuó: “Mi papá iba sobre el alambrado, tenía que seguirlo como punto de referencia hasta llegar al camino. En el medio se desorienta, no sabemos qué pasa, si vio algún animal, quiso cazar, pegó la vuelta por algo, no sabemos. La cuestión es que él no llega al camino, entonces cuando los dos amigos llegan y no lo encuentran, vuelven sobre sus pasos, van hacia el campo de donde salieron, y empezaron ya ahí la búsqueda. A las 18.30 más o menos llega mi hermano y se suma”.
María Inés contó que “iban a unas perdices”. “Él está habilitado, aparte tenían el permiso del dueño del campo. Él cuando se pierde, se desorienta, no sabemos qué es lo que pasó, llega al campo del señor Julio Lodi. Está al lado del campo donde él tenía permiso para cazar. A las 19.30 horas lo ven unos maquinistas, que son unos contratistas que estaban trabajando en el campo de Julio Lodi. Lo ven bien, no lo ven desorientado”, relató.
La mujer continuó y aseguró que los trabajadores le preguntaron si estaba perdido y si necesitaba ayuda. “Le ofrecieron el teléfono para llamar a alguien porque mi papá jamás salía con el teléfono, era algo habitual en él. Él le dice que no estaba perdido, que se iba al campamento y estaba bien orientado”, indicó.
María Inés explicó que su papá iba “una o dos veces al año” a cazar y que con Julio Lodi no tenían relación. “Nosotros tenemos contacto directo con los dos amigos porque viven acá en el mismo pueblo que nosotros, aparte fueron a cazar muchísimas veces con mi papá, se conocen de toda la vida”, sostuvo.
Más tarde, la hija de Enrique contó que, luego de cruzarse con los maquinistas, su papá “supuestamente vuelve al monte para atravesarlo y llegar al campamento, pero se encuentra que es de noche, 7:30 de la tarde en pleno invierno, entonces vuelve sobre sus pasos y llega a la parte trasera del campo de Julio Lodi”.


