
El cardenal Ángel Rossi se refirió al debate sobre la baja de la edad de imputabilidad para los adolescentes que cometan delitos y sostuvo que “es triste tener que castigar en vez de contener”.
El arzobispo de Córdoba lo expresó así: “por supuesto naturalmente, instintivamente uno tiende a castigar, tiende a excluirlos, tiende incluso a desear matarlos, siendo medio fuerte la frase”.
“Es triste tener que castigar en vez de contener”
“Pero al margen de eso, al margen de lo que uno piense, es triste ver que tenemos que llegar a nuestros jóvenes a través del castigo y llegar tarde. Es muy triste ver que frente al fracaso de lo que no supimos cuidar, contener, educar, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor”, agregó durante la homilía dominical.
“Es triste tener que castigar en vez de contener. Tener que encadenar en vez de abrazar. Es triste proponer como solución una celda y no un aula, no una canchita de fútbol en el club o en nuestra parroquia”, ejemplificó.
“El castigo no sustituye a la presencia estatal”
Además, citó al jurista catamarqueño Rodrigo Morabito: “El derecho penal no repara lo que el Estado, la sociedad, la Iglesia no supimos cuidar a tiempo”.
Para Rossi, “es más fácil por otro lado y menos riesgoso criminalizar a las víctimas jóvenes y no a los adultos inescrupulosos, responsables muchos de ellos de esta miseria, negocio de la droga, de la trata, y quizás menos grave, pero no menos serio la permisividad de las apuestas de los niños, de los jóvenes de las apuestas online, del juego para salvar ciertos clubes”.
“El castigo no sustituye a la presencia estatal y nuestra que faltó cuando aún había margen para prevenir”, insistió el cardenal.
“Proteger a la sociedad no es sólo sancionar, sino evitar que el daño ocurra. Es intervenir antes, acompañar antes, sostener antes, es estar presentes cuando todavía había algo para salvar”, concluyó Rossi.


