Lunes, 16 de febrero de 2026   |   Economía

Caputo: les bajamos un 85% las cargas patronales para nuevos empleos y ninguna cámara festeja

El titular del Palacio de Hacienda habló de la reducción de la carga fiscal a los empleadores para los nuevos empleos incluida en la reforma laboral y se quejó de la poca repercusión entre los empresas
Caputo: les bajamos un 85% las cargas patronales para nuevos empleos y ninguna cámara festeja

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó la reducción de las contribuciones patronales que implicaría la reforma laboral en caso de aprobarse finalmente en la Cámara de Diputados. Además, se manifestó sorprendido por la reacción del sector empresario.

“Esto es casi lo más importante de la ley. Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro!”, dijo Caputo en su cuenta de la red social X, al referirse a un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que detalla la disminución del costo laboral si prospera el proyecto que ya obtuvo media sanción en el Senado. El mensaje fue retuiteado por el Presidente Javier Milei.

Según ese informe, a partir del Régimen de incentivo a la formalización laboral (RIFL) y del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) incluidos en la reforma, las contribuciones del empleador por un nuevo trabajador pasarían del 27% actual al 15% durante un período de 48 meses.

De ese modo, la cuña —resultado de sumar aportes personales y contribuciones patronales— descendería del 44% al 32%, es decir, una baja de 12 puntos porcentuales sobre el salario bruto del empleado.

El IARAF también confronta la carga tributaria que pesa sobre el empleo formal en Argentina con la de los países miembros de la OCDE, tomando en cuenta los cambios introducidos por la reforma laboral.

El análisis examina tres dimensiones: la presión de las contribuciones patronales sobre el costo laboral total, la carga combinada de aportes y contribuciones, y la llamada cuña fiscal, que mide el peso total de los tributos laborales sobre un trabajador promedio.

En primer término, el estudio se centra en la carga patronal sobre el costo laboral total. Según la metodología de la OCDE, los países con mayor presión en este rubro son Francia, con 26,7%; Chequia, con 25,3%; y Estonia, también con 25,3%. En el extremo opuesto figuran Nueva Zelanda, Chile y Colombia, que registran una carga nula bajo este criterio.

El informe aclara que en esos casos no existe un cobro obligatorio del tributo destinado a un fondo público, conforme a la metodología aplicada. El promedio de los países de la OCDE se ubica en 13,4%.

En ese marco, Argentina presenta una carga patronal del 21,2% del costo laboral total, lo que la coloca en el décimo puesto entre los 39 países analizados. No obstante, al incorporar las modificaciones de la reforma laboral, esa presión disminuye al 20,6% para las grandes empresas y al 19,7% en el caso de las pymes, desplazando al país al puesto 11 del ranking.

Para los trabajadores comprendidos en el régimen RIFL, la carga baja al 13% durante cuatro meses, con lo cual Argentina asciende al puesto 20 dentro del conjunto evaluado.

El informe también analiza la carga conjunta de aportes personales y contribuciones patronales, antes y después de la reforma. En esta medición, los países con mayor carga sobre el costo laboral total son Austria, con 35,7%; Francia, con 35%; y Argentina, con 34,6%.

En el extremo inferior bajo esta medición alternativa se sitúan Nueva Zelanda, Dinamarca y Colombia, con una carga prácticamente nula. El promedio de la OCDE llega al 21,6%.

Al incorporar los efectos de la reforma laboral junto con los esquemas FAL y RIFL, la carga conjunta en Argentina se reduce al 34,6% para una empresa grande, al 33,3% para una pyme y al 27,8% para los trabajadores alcanzados por el RIFL.

Según el IARAF, este ajuste implica que el país pasa del tercer lugar entre los de mayor carga al quinto puesto en el caso de grandes empresas, al séptimo para pymes y al decimosexto para los trabajadores bajo el régimen especial.

La tercera dimensión evaluada es la cuña fiscal, definida como el peso total de los tributos laborales sobre el costo laboral de un trabajador formal promedio. De acuerdo con la metodología de la OCDE, el cálculo incluye las contribuciones a la seguridad social a cargo del empleador y del trabajador, el impuesto a las ganancias y resta eventuales transferencias monetarias del Estado.

El informe precisa que se toma como referencia el caso de un trabajador soltero sin hijos y que, bajo ese supuesto, las transferencias corrientes resultan nulas en todos los países.

En esta comparación, los países con mayor cuña fiscal son Bélgica, con 52,6%; Alemania, con 47,9%; y Austria, con 47,3%. En el otro extremo aparecen Nueva Zelanda, con 20,8%; Chile, con 7,2%; y Colombia, con 0%.

Considerando la cuña fiscal completa —aportes personales, contribuciones patronales e impuesto a las ganancias— Argentina registra una carga del 34,6%, lo que la ubica en el puesto 25 entre los 39 países analizados, por debajo del promedio de la OCDE.

Al incorporar los cambios previstos, la cuña fiscal total de un trabajador formal empleado en una gran empresa se reduce al 34,1%, manteniendo a Argentina en el puesto 25. Para un trabajador de una pyme, la carga baja al 33,4% y conserva la misma posición relativa.

Para los empleados alcanzados por el RIFL —con vigencia de 48 meses— la cuña fiscal desciende al 27,8% del costo laboral total, lo que sitúa al país en el puesto 32 dentro del grupo de 39 economías evaluadas.

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