
El principal desafío para que la reforma del sistema registral automotor cumpla con la transformación prometida por el Gobierno —que permitiría eliminar los Registros de la Propiedad Automotor— es la digitalización de miles de legajos que todavía se conservan en las distintas dependencias distribuidas a lo largo del país.
Este lunes, mediante la disposición 58/2026 del Ministerio de Justicia publicada en el Boletín Oficial, se ordenó que todos los Registros del Automotor separen y envíen a la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor los Legajos B de dominios que no hayan registrado movimiento en los últimos quince años. La medida alcanza a los dominios que no solicitaron reimpresión de patentes, informes de dominio, cédulas de conductores autorizados (ex cédula azul) y que, por supuesto, tampoco registraron ventas ni transferencias del vehículo ni otros trámites registrales.
El procedimiento establecido comprende varias etapas. En primer lugar, el Departamento Registros Seccionales de la Dirección Nacional notificará a cada Registro Seccional, por correo electrónico oficial, la lista de Legajos B afectados por la medida. A partir de esa notificación, cada Registro dispondrá de quince días hábiles para apartar, ordenar y embalar adecuadamente esos legajos, con vistas a su posterior traslado y custodia centralizada por parte de la Dirección Nacional.
Una vez retirados de los Registros Seccionales, los Legajos B serán migrados al Sistema Único de Registración de Automotores (SURA) y incorporados al inventario del registro centralizado. Así, la trazabilidad y el acceso a la información se mantendrán a través de los sistemas digitales, aun cuando la documentación física quede bajo custodia central.
Si se solicita un trámite sobre un dominio cuyo Legajo B ya fue archivado centralmente, el Registro Seccional deberá solicitar, mediante el Sistema de Asignación Electrónica (ACE), la remisión de un “Certificado Dominial”, conforme a lo previsto por la normativa vigente.
Aunque se buscó acelerar el proceso, la reforma del sistema registral automotor argentino está enmarcada en un funcionamiento histórico que incluye la interacción con el ente cooperador ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina), cuestionado por administrar recursos y recaudar por la venta de formularios y la distribución de material registral que debería corresponder al Ministerio de Justicia.
Paso a paso
Parte del trabajo para desmantelar el viejo sistema —que durante décadas generó grandes cajas usadas con fines políticos a partir de la asignación de titulares de Registros del Automotor— comenzó en 2024 con cierres e intervenciones de dependencias y con la eliminación de trámites y formularios, lo que redujo costos para los usuarios y limitó las ganancias extraordinarias de los Registros.
El proceso incluyó la creación del RUNA (Registro Único Nacional Automotor), primero para motos y luego para automóviles, mediante el cual se permite (de forma optativa para los compradores) centralizar el trámite en las concesionarias, sin necesidad de acudir a un Registro del Automotor para dar de alta un vehículo 0 km y retirar la documentación registral, como el título de propiedad y las chapas patente.
Este sistema aún no funciona de manera plena y requiere ajustes, especialmente en muchas localidades del interior donde los concesionarios inician el trámite pero no lo completan, lo que obliga a los usuarios a recurrir igualmente al Registro Automotor. Probablemente forme parte del proceso de instaurar un mecanismo digital, pero actualmente incluso genera una sobrecarga de trabajo en las dependencias, que deben tramitar altas por la vía convencional y al mismo tiempo seguir las consultas de usuarios cuyo trámite se inició en una concesionaria.
El desafío, sin embargo, no es solo generar el ecosistema totalmente digital, sino también imponerlo como modo de funcionamiento para usuarios, concesionarios y Registros. La migración a la digitalización ya comenzó con la Licencia Nacional de Conducir, con la autorización de manejo a terceros y con la cédula de identificación del automotor digital en la app MiArgentina, que hoy operan sin inconvenientes tras un período de transición del modo analógico al digital.
Empezar por la guarda y centralización de los legajos de dominios sin actividad en los últimos 15 años es un paso más importante de lo que parece: implica recuperar el control de la documentación en poder de los Registros del Automotor y habilitar el primer avance concreto hacia su transformación.
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