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Miércoles, 28 de enero de 2026

Aunque recibió una propuesta, el Gobierno posterga la vuelta al mercado internacional de deuda

Aunque recibió una propuesta, el Gobierno posterga la vuelta al mercado internacional de deuda

El gobierno de Javier Milei tuvo a principios de enero una alternativa concreta para regresar al mercado internacional de deuda, pero decidió no utilizarla, según supo LA NACION de fuentes que conocen de primera mano las conversaciones. Un grupo de bancos internacionales —entre ellos Santander, Citigroup, JP Morgan y Bank Of America— le ofreció al Ministerio de Economía estructurar un bono tradicional en dólares con el objetivo de obtener US$5.000 millones, con vencimientos de siete a 10 años y con una tasa esperada cercana al 9,5% anual. Las entidades consideran que hay apetito por el riesgo argentino.

El ministro de Economía, Luis Caputo, optó por no avanzar. Desde el Palacio de Hacienda explicaron a este medio que la decisión respondió a tres motivos: la voluntad de reducir la dependencia soberana de Wall Street para dar espacio a las empresas argentinas, que las tasas que pide el mercado no reflejan los fundamentos actuales del país, y que se analizan otras alternativas de refinanciamiento, sin mayores precisiones. No hay intención de colocar deuda con legislación internacional en el corto plazo.

Para afrontar el pago de US$4.200 millones del 9 de enero, el Tesoro recurrió a una combinación de herramientas. Por un lado, utilizó unos US$2.000 millones provenientes de un REPO estructurado por el BCRA, con títulos en dólares como colateral, a una tasa del 7,4% anual. Por otro, empleó US$2.300 millones de dólares propios, entre ellos US$530 millones comprados a concesionarias de las represas del Comahue. La estrategia buscó cumplir los compromisos sin tensionar el mercado cambiario ni el nivel de reservas.

Ecuador: una vuelta efectiva al mercado

Mientras la Argentina optaba por ese camino, Ecuador concretó esta semana su regreso a los mercados internacionales, con su primera emisión desde la reestructuración de 2020. El país avanzó con un esquema de liability management que combinó nueva emisión con una oferta de recompra (tender offer) sobre bonos existentes.

Según explicó Juan Battaglia, economista jefe de Cucchiara, “la Argentina en 2020 no hizo un liability management: defaulteó y reestructuró de manera forzosa. Ecuador eligió el segundo camino”.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, asiste a la ceremonia de apertura de la Conferencia Internacional sobre Drogas Sintéticas en Quito, Ecuador, el lunes 26 de enero de 2026. (AP Foto/Dolores Ochoa)Dolores Ochoa – AP

La operación incluyó la emisión de dos bonos en dólares, con vencimientos en 2034 y 2039. Ecuador colocó US$2.200 millones del bono a ocho años, con cupón de 8,75%, y US$1.800 millones del título a 13 años, con cupón de 9,25%, totalizando cerca de US$4.000 millones. La demanda alcanzó US$18.000 millones.

Tras la colocación, ambos títulos comenzaron a operar por encima de la par: el ECUA 2034 en torno a 100,65 y el ECUA 2039 cerca de 101,15, una señal de fuerte apetito inversor. Con los fondos obtenidos, Ecuador apunta a recomprar deuda de corto plazo, en particular los bonos 2030, descomprimiendo vencimientos en la parte corta de la curva.

Ecuador como un “test” regional

Tras la operación, el riesgo país ecuatoriano cayó hasta los 436 puntos básicos. La colocación marcó un giro relevante para un país que defaulteó 10 veces en su historia moderna, la última durante la pandemia. Fue, además, su primera emisión internacional desde 2019 y la más grande, según datos de Bloomberg.

La comparación con la Argentina es inevitable. El país acumula nueve defaults en su historia moderna, un antecedente que sigue pesando en la percepción de riesgo. Para Federico Filippini, head of Research & Strategy de Adcap, “Ecuador atraviesa una etapa de luna de miel con el mercado, mientras que la Argentina todavía enfrenta incertidumbre política por el calendario electoral de 2027 y una pared relevante de vencimientos”.

Desde el Gobierno subrayan que la comparación con Ecuador es válida como confirmación de apetito, pero advierten que no debe leerse como una equivalencia directaSoledad Aznarez

En la misma línea, Alfredo Romano, presidente de Romano Group, señaló que “Ecuador funciona como un test de puerta: confirma que hay apetito por riesgo emergente cuando el orden fiscal y el rollover cierran. Argentina es otro animal, pero la ventana global importa”.

El contexto internacional también acompaña: México y Chile ya salieron al mercado este año y los soberanos emergentes colocaron US$65.000 millones hasta el 22 de enero, un 75% más interanual, según Bloomberg.

Qué deja el espejo ecuatoriano para la Argentina

De la mano de la acumulación de reservas en el inicio del 2026, el riesgo país argentino cayó a los 486 puntos básicos y alcanzó su nivel más bajo desde mediados de 2018. Aun así, en el mercado advierten que ese nivel sigue siendo insuficiente para convalidar tasas sensiblemente más bajas en una emisión soberana tradicional.

En paralelo, el Banco Central acumuló compras por más de US$1.000 millones en lo que va de enero, mientras que las empresas argentinas colocaron más de US$2.000 millones en obligaciones negociables en dólares, en su mayoría en el mercado internacional. Ese flujo de divisas aportó oferta al mercado cambiario, ayudó a sostener la calma financiera y respaldó la estrategia oficial de no apurar una emisión soberana.

El antecedente refuerza esa lectura: la última vez que la Argentina emitió deuda en dólares fue en 2018, con un riesgo país cercano a los 350 puntos básicos y tasas de Estados Unidos sensiblemente más bajas que las actuales, en un contexto financiero global más benigno.

Un menor riesgo país no solo beneficia al Tesoro, sino que abarata el crédito para empresas y provincias, al reducir los spreads exigidos por los inversores.Rodrigo Néspolo

Desde el equipo económico subrayan que la comparación con Ecuador es válida como confirmación de apetito, pero no como equivalencia directa. “Lo de Ecuador es súper positivo, pero el grueso de esa operación es refinanciación de bonos muy parecidos a los nuestros y no está claro que esas condiciones estén hoy disponibles para la Argentina”, señalaron.

Para Juan Battaglia, la clave pasa por la parte corta de la curva. “Cuando los bonos cortos rinden 7%-7,5%, el manejo de pasivos se vuelve viable. En la Argentina eso requiere acumular reservas de manera sostenida”, explicó. “Si el BCRA acelera la compra de dólares —por ejemplo, con la cosecha— podría abrirse una ventana para operaciones de rollover o recompra, más que para financiamiento neto”, agregó.

En línea con esa estrategia, el equipo económico transmitió en los últimos meses a inversores que evalúa esquemas de recompra o manejo de pasivos sobre los bonos 2029 y 2030 (Globales y Bonares), con incentivos financieros para fomentar una adhesión voluntaria. Se conocen en la jerga financiera como “sweeteners” o endulzantes. Los fondos podrían surgir de una colocación de deuda, similar a la operación que realizó Ecuador.

Según GMA Capital, los compromisos en dólares con privados y el FMI alcanzan US$9.000 millones en 2026, pero trepan a US$23.000 millones en 2027, en pleno año electoral.

El propio Javier Milei, en una entrevista con Bloomberg en Davos —cuando el riesgo país rondaba los 550 puntos básicos—, sostuvo que el Gobierno no ve una necesidad inmediata de financiamiento externo más allá del refinanciamiento. Un menor riesgo país, además, no solo beneficia al Tesoro, sino que abarata el crédito para empresas y provincias, al reducir los spreads exigidos por los inversores. Córdoba colocó este martes US$800 millones a nueve años con un cupón del 8,6%, mientras Entre Ríos y Chubut aguardan su momento.

Santa Fe, por caso, realizará en los próximos días una gira en Nueva York para tantear el mercado. “Voy a estar dos días en Nueva York y un día en Boston haciendo una rueda con los inversores. Cuando veamos que tenemos unas buenas condiciones de mercado, la idea nuestra es salir a reperfilar la deuda”, dijo el gobernador santafesino Rogelio Frigerio, que será acompañado por bancos como Santander, BBVA y Bank Of America.

Ecuador mostró que el mercado está dispuesto a prestar a tasas de un dígito; la Argentina todavía debe convencerlo de que puede hacerlo de manera sostenida. El “Argentina Week”, que se celebrará del 9 al 11 de marzo en Nueva York, puede servir para tantear el ánimo de los inversores.


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