
Medido en kilos de novillo, el costo de implantar una pastura en el otoño de 2026 es un 40% inferior al del año pasado. Esta situación se debe a menores valores nominales de la semilla en dólares por kilo y a los elevados precios actuales de la hacienda. En ese contexto, se espera una buena demanda de semillas de pasturas, para la cual los principales operadores disponen de un stock igual o hasta 10% superior al de 2025.
“Las cosechas de gramíneas y leguminosas fueron buenas y existe suficiente disponibilidad para atender una demanda normal”, afirma Enrique Bayá Casal, titular de un negocio del ramo. No obstante, plantea el interrogante acerca de qué podría suceder si, como consecuencia de la expectativa de que el valor de la carne se mantendrá elevado durante varios años, la demanda de semillas aumenta y supera lo previsto. “Si se generalizara la decisión de implantar pasturas en campos de mediana fertilidad —que generan rindes agrícolas erráticos— y reconvertirlos a sistemas forrajeros, y se agregaran a la demanda histórica, no pueden descartarse aumentos en los precios de las semillas”, adelanta.
Por este motivo, Bayá Casal recomienda adquirir las semillas de manera anticipada y aprovechar las buenas relaciones insumo/producto si se toma la carne como moneda de pago. Actualmente, existe oferta suficiente de las principales semillas utilizadas, con los siguientes valores de referencia: raigrás anual entre 1,60 y 1,80 dólares por kilo; festuca, entre 3,80 y 5,80 dólares según la calidad de la variedad; pasto ovillo, entre 5 y 6 dólares; cebadilla entre 1,40 y 1,60 dólares; trébol blanco, entre 5,50 y 6 dólares; trébol rojo a 4,50 dólares y lotus tenuis y corniculatus entre 6,20 y 7 dólares por kilo. Bayá Casal avisa que hay amplia disponibilidad de financiamiento, mediante tarjetas agropecuarias o préstamos bancarios y créditos ofrecidos por los operadores.
A modo de síntesis, adelanta que, con un precio de la carne cercano a los tres dólares por kilo, se avizora una muy buena campaña de siembra de forrajeras y un renovado impulso de la ganadería, especialmente en campos mixtos con mayor aptitud ganadera que agrícola, donde las pasturas permiten obtener muy buenas producciones y márgenes competitivos frente a una agricultura de rendimientos inestables.




