Martes, 20 de mayo de 2025   |   Nacionales

Análisis de la derrota del PRO en las últimas elecciones

Análisis de la derrota del PRO en las últimas elecciones

El futuro incierto del PRO en Buenos Aires

Durante años, la Ciudad de Buenos Aires fue un bastión inexpugnable del PRO. Desde la llegada de Mauricio Macri en 2007, pasando por Horacio Rodríguez Larreta hasta Jorge Macri, el partido logró blindarse frente a las fluctuaciones nacionales gracias a una maquinaria electoral bien aceitada. Sin embargo, este ciclo se encuentra en riesgo: La Libertad Avanza, liderada por Manuel Adorni y respaldada plenamente por Javier Milei, logró imponerse en territorio porteño con una audacia que el PRO no supo, quiso o pudo replicar. Esta derrota va más allá de lo electoral; es también simbólica.

“Es una salida difícil para el PRO”, afirma con precisión el consultor Gabriel Slavinsky, una de las voces más agudas del análisis político actual. Esta dificultad no se limita a una campaña fallida, sino que se debe a una acumulación de errores tácticos y estratégicos que han desdibujado al partido. Muchos de estos errores se atribuyen a Antoni Gutiérrez-Rubí, un consultor catalán que antes fue asesor de Sergio Massa y Cristina Kirchner. Se trata de una cadena de decisiones desacertadas que han vaciado de sentido su propuesta política.

El oficialismo porteño enfrentó la contienda con una narrativa débil, careciendo de épica y contrastes frente a los ataques de Larreta y su “olor a pis”. A diferencia de elecciones anteriores, esta vez el PRO no logró hacerse eco de una promesa de futuro ni capitalizar su gestión. “El error no es comunicacional, sino estratégico”, repite Slavinsky. “Esto no se soluciona con una campaña más atractiva”. No fue un problema estético, sino de fondo: no supieron qué defender ni a quién representar.

Por otro lado, los libertarios comprendieron el signo de la época. “El primer acierto de La Libertad Avanza es la determinación y la audacia”, sostiene Slavinsky. Milei sabe que debe ser disruptivo y atacar, pues eso fue lo que vendió. Así, un discurso agresivo, un constante enfrentamiento e incluso el maltrato institucional no son errores, sino parte de su producto. El marketing de Milei radica en su irreverencia. Por ello, minimizó los criticados videos deep fake tras la votación del domingo, respondiendo con firmeza a Macri: "es muy de cristal". Mientras el PRO erró de manera calculada, Milei acertó por intuición.

La campaña de Manuel Adorni, designado por la Casa Rosada como candidato libertario, fue agresiva, polarizadora y decidida. En contraste, la del PRO fue lánguida y difusa: según indicaciones del consultor catalán, Silvia Lospenatto fue presentada de forma edulcorada, cuando en el Congreso nacional se mostró aguerrida. La búsqueda de "buena onda" no dio resultados. “La campaña del PRO fue básicamente triste, de víctima”, señala Slavinsky con dureza. No hubo entusiasmo ni movilización, y la defensa de la "gestión" sonó a pretexto. En política, el electorado castiga la indecisión.

Paralelamente, el peronismo tampoco logró articular una alternativa clara. “Ocultar el peronismo explícito [por parte de Santoro] no fue la mejor estrategia”, indica Slavinsky. La tibieza, en un contexto de discursos extremos, solo contribuye a la invisibilidad. La derrota del PRO no representa solo la pérdida de una elección; marca el cierre de un ciclo y el inicio de una etapa de reconfiguración. El futuro pertenecerá a quienes sepan interpretar con claridad el nuevo lenguaje de la política porteña. Ya no se trata de gestión versus relato, sino de ruptura frente a continuidad. Milei lo entendió; el PRO, aún no.

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