Aunque el hecho no tomó trascendencia pública y pasó totalmente desapercibido, según confiaron fuentes policiales, tuvo su inicio alrededor de las 10 de la mañana cuando sonó el teléfono de la dirección y al ser atendido el llamado una voz femenina aseguró que en la escuela había un artefacto explosivo. La Brigada de Explosivos de los Bomberos Voluntarios revisò el lugar para comprobar que se había tratado de una falsa alarma. Al volver a sonar el teléfono que tiene identificador de llamadas, se determinó que se trataba del mismo teléfono utilizado para realizar la amenaza y se trataba de un empleado de maestranza del colegio que trabaja en el turno tarde


